Posiciones contrastadas de las selecciones de rugby tras las anulaciones por el tifón

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La selección francesa de fútbol abandona su hotel en la ciudad japonesa de Kumamoto el 10 de octubre de 2019

La anulación de los partidos Nueva Zelanda-Italia e Inglaterra-Francia, programados el sábado en el Mundial de rugby de Japón, suscitó reacciones contrastadas por parte de los equipos, repartidas entre fatalidad, resignación y positivismo.

"He visto la reacción de los jugadores tras el entrenamiento y fue horrible, estos chicos han dado su vida por el rugby italiano y la Copa del Mundo ha terminado en un campo de entrenamiento en lugar de en el estadio", declaró el seleccionador de Italia, Conor O'Shea.

Italia tenía que enfrentarse a Nueva Zelanda en Toyota, y aunque sus posibilidades eran pocas ante los All Blacks de clasificarse, la anulación fue una decepción.

"En un Mundial, no terminar en el césped, ante los aficionados en las gradas y la gente en la televisión en Italia... Es un día sombrío para nosotros, es difícil de expresar", añadió el preparador irlandés.

Su reacción contrastó con la del seleccionador de Inglaterra, Eddie Jones.

"World rugby ha tomado una decisión y debemos aceptarla", lanzó Jones, el seleccionador de Inglaterra, que debía enfrentarse a Francia el sábado en Yokohama, con la primera plaza del Grupo C en juego.

En la adversidad, Eddie Jones decidió ver el lado positivo.

"¿Quién habría pensado que tendríamos dos partidos relativamente fáciles (contra Tonga y Estados Unidos), uno duro (contra Argentina) y dos semanas para preparar el partido de cuartos de final?", señaló el técnico.

Jones explicó este plazo de dos semanas que tiene ahora el equipo para preparar el partido de cuartos de final, permitirá recuperarse a los lesionados (el número ocho Billy Vunipola, el pilar Joe Marler y el wing Jack Nowell).

Su rival, Francia, adoptó un tono más de resignación. Por boca de su vicepresidente Serge Simon, la federación (FFR) indicó que tomaba "nota" de la decisión de la World Rugby.

"La Federación Francesa toma nota de la decisión de World Rugby", declaró Serge Simon a la prensa en Kumamoto, leyendo el comunicado publicado unos minutos antes por la FFR.

En el texto, la FFR "hace un llamamiento a sus aficionados para que sigan las consignas de las autoridades locales o de la embajada de Francia y se asocia plenamente a su decepción".

Serge Simon rechazó después, en el hall del hotel Nikko, responder a las preguntas de la prensa.

Después se unió al resto de la delegación, que partió hacia las 13h00 locales (04h00 GMT) a bordo de dos autobuses hacia Oita, unos 150 km más al sur de Kumamoto, en Kyushu, la más meridional de las cuatro islas principales que componen Japón.

- 'La seguridad primordial'-

Los All Blacks, que debían enfrentarse a Italia en Toyota, al oeste de Tokio pero también en la presumible trayectoria del tifón Hagibis, apuntaron al aspecto de la seguridad.

"Cuando estás frente a un tifón como éste, la seguridad es lo primordial. No hay ni siquiera que plantearse ninguna pregunta al respecto", señaló el seleccionador neozelandés, Steve Hansen, cuyo equipo logra la clasificación a cuartos de final sin enfrentarse a Italia.

Tras el anuncio de la anulación, los All Blacks se dirigieron al entrenamiento. "Cuando nos dijeron eso, no se podía hacer gran cosa", señaló Steve Hansen.

"Nos hemos ido a entrenar y hemos vuelto. Todo el mundo sabía que era una posibilidad y estaba al corriente de lo que iba a pasar si se tomaba esa decisión", añadió.

El plan de contingencias de los organizadores había sido expuesto a los equipos antes del torneo y estaba la posible anulación de partidos, en caso de circunstancias excepcionales.

La anulación del partido frente a Italia, que significa un empate (0-0), confirmó la clasificación a cuartos de final de los All Blacks y de Sudáfrica.

Estos dos equipos deberán esperar al domingo y al partido Japón-Escocia para conocer la identidad de su rival en la próxima ronda. Pero este encuentro también está amenazado por el Hagibis.

Sin partido a la vista, los ingleses decidieron irse a Miyazaki, en un lugar de entrenamiento en el que ya estuvieron, para pasar tres días en la isla sureña de Kyushu, lejos de Tokio y del tifón.