Una posible catástrofe ecológica está teniendo lugar en la región rusa de Kamchatka

J Toledo y José de Toledo
·3 min de lectura
KAMCHATKA TERRITORY, RUSSIA - OCTOBER 5, 2020: A view of Avacha Bay off the Kamchatka Peninsula. On October 1, the Pacific coast saw a mass stranding of marine animals, with the local authorities reporting on sea water pollution presumably caused by industrial oil. Yelena Vereshchaka/TASS (Photo by Yelena Vereshchaka\TASS via Getty Images)
KAMCHATKA TERRITORY, RUSSIA - OCTOBER 5, 2020: A view of Avacha Bay off the Kamchatka Peninsula. On October 1, the Pacific coast saw a mass stranding of marine animals, with the local authorities reporting on sea water pollution presumably caused by industrial oil. Yelena Vereshchaka/TASS (Photo by Yelena Vereshchaka\TASS via Getty Images)

¿Qué está pasando en la región rusa de Kamchatka? Esta península, al este de Rusia y bañada por el océano Pacífico es conocida por sus paisajes y su valor ecológico. De hecho, es parte del Patrimonio Natural de la UNESCO. Y en las últimas semanas está teniendo serios problemas, con animales marinos que aparecen muertos, cambios en el color del agua y quemaduras químicas en los bañistas.

Bañistas que, por cierto, son bastante numerosos. Esta región es muy apreciada por surfistas de todos los niveles, incluidos profesionales, y este es uno de sus reclamos turísticos. Y fueron ellos quienes dieron las primeras voces de alarma.

A finales del pasado mes de septiembre empezaron a llegar reportes de surfistas y otros deportistas acuáticos que sufrían molestias después de bañarse en las aguas de la playa de Khalaktyrsky. Bueno, más que molestias, problemas serios: quemaduras químicas en las córneas en la mayoría, y mareos y vómitos en algunos casos.

Mala señal cuando un baño en unas aguas que tienen fama por su calidad provoca estos problemas. Y peor aún cuando a esto se suman cadáveres de fauna marina: focas, pulpos y otros cefalópodos, estrellas y erizos de mar…

Todo hacía sospechar un problema medioambiental serio. Algún tipo de contaminación del agua, un vertido, algo similar que hubiese provocado el problema. Tanto las autoridades locales – de emergencias y medioambientales – como las organizaciones ecologistas se han puesto manos a la obra para tratar de descubrir el problema, localizar el origen y dar con una solución.

Y aquí es donde la cosa se complica.

Las autoridades rusas han comenzado una investigación para detectar el posible problema. Que, con los datos que hay, parece algún tipo de vertido de combustible: las quemaduras químicas y los vómitos son compatibles con intoxicación por fenoles, la espuma amarilla que la población local ha reportado hace sospechar que hay petróleo o algún derivado…

Pero, oficialmente, las pruebas realizadas en las muestras tomadas en la zona – muestras de agua, suelos y demás – sólo muestran niveles elevados de hierro y fosfatos, algo que según el ministerio de Ecología de Rusia indica que la contaminación tendría un origen natural y no humano. A esto se suma que el Departamento de Emergencias, después de monitorizar la zona con barcos y drones “no ha encontrado evidencia de polución”.

El caso es que, cerca de la playa de Khalaktyrsky hay dos almacenes militares. Almacenes que guardan compuestos que podrían estar relacionados con el problema ecológico. Uno de ellos, Radygino, se encuentra a 10 kilómetros de la zona del vertido y guarda en su interior combustible para cohetes, que casaría con lo que se ha visto. Y se trata de una instalación con cierta antigüedad que podría tener escapes. Kozelsky es el otro, algo más alejado, y almacena pesticidas y tóxicos químicos.

Y así están las cosas. Con un problema medioambiental en un área Patrimonio Natural de la UNESCO, una zona conocida por su turismo relacionado con actividades marinas donde el agua provoca quemaduras en los ojos, y animales que se mueren.

Me enteré leyendo aquí, también aquí y aquí.

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