Porrera (Tarragona), pueblo de buen vino y enigmáticos relojes de sol

·5 min de lectura

Barcelona, 7 ene (EFE).- No es fácil caminar por las empinadas calles de Porrera, pequeña localidad vitivinícola de apenas 428 habitantes enclavada a 316 metros de altura en el corazón del Priorat, en Tarragona, pero aún es más difícil hacerlo mirando hacia arriba en busca de los 14 relojes de sol histórico-artísticos que se conservan en las achacosas fachadas de sus añejos edificios.

Hasta ahora, casi todo el mundo iba a Porrera a degustar y comprar buenos vinos en sus afamadas bodegas, donde predominan garnachas y cariñenas, pero la localidad tiene otro atractivo menos conocido, una colección de relojes de sol históricos, la mayoría del siglo XIX, algunos bien conservados y muchos difíciles de encontrar.

Un mapa de las calles de Porrera que suministra la oficina de Turismo de Falset, la capital del Priorat, a 10 kilómetros de distancia, ayuda a localizar los relojes y contemplarlos, con cuidado de no resbalar calle abajo mientras uno se retuerce el cuello para observarlos sorteando los siempre fastidiosos cables eléctricos callejeros.

Está el reloj de sol de Cal Ros, con numeración romana y un escudo con las cuatro barras, y el de la plaza de la Guineu, también del siglo XIX, pero restaurado en los años 70, pintado al fresco y con las horas en cifras arábigas que van de la una del mediodía a las ocho de la tarde, porque el sol no toca esta fachada hasta pasado el mediodía.

También está pintado al fresco sobre un rebozado de cal el reloj de sol de la Cooperativa, del s.XIX, igual que el de Cal Pla, el de Cal Vellvé, el de Cal Rabascall o el de Cal Petri, este último más moderno, de 1909.

Pintados al temple son los relojes de sol que se pueden ver en la calle Vilanova, el de Ca l'Amorós o el de Barranquill, los tres del siglo XIX.

Grabado sobre una placa de piedra es el reloj de Ca Les Viudes, también del XIX.

Pero el reloj de sol estrella de Porrera es El Portal, un gigantesco reloj vertical declinante orientado al sudeste en el que aparecen el año de su construcción, 1858, y el de su restauración, 1995.

De forma rectangular, es uno de los relojes de sol más grandes de España, construido por Jaume Assens i Simó y pintado con una técnica mixta, al fresco y al temple, y con los meses escritos dentro de óvalos acompañados de latinajos que parecen no tener ningún sentido.

Los pocos turistas que se aventuran por las calles de Porrera cuando no hay vendimia se quedan boquiabiertos ante el monumental reloj de sol, en el que se puede leer: "reloj meriodional declinante de 25 grados al Oriente y altura de Polo 41 grados y 6 m".

En la época de los relojes atómicos sincronizados por internet uno se pregunta si alguien que no sea físico entiende esa inscripción, pero sorprende aún más el largo texto que le acompaña: "tú que mirándome estás atiende bien lo que digo, esto tiene gran sentido, a ver si lo entenderás, después te divertirás cuando lo hayas entendido, si no lo entiendes lo que digo a Salamanca te irás".

Delante del enigmático reloj, que indica también el zodiaco, los visitantes siguen leyendo el texto escrito dentro del reloj: "el sol va por la eclíptica del Zodiaco, nunca pasa por un alfabeto hasta para saber qué significa, a qué signos significa, a qué signos se dedica y a qué grado se halla el Sol. Las dicciones latinas son el geroglífico (está escrito con dos g) que lo indica...".

Explican los lugareños que durante mucho tiempo estos versos fueron un misterio y todo el mundo creía que el autor se mofaba de los que se quedaban encantados mirando el reloj.

Pero hace poco, según cuenta la web del Ayuntamiento de Porrera, alguien encontró la solución en el clásico libro 'De la Genómica ú de la Teórica y Práctica de los Reloxes de Sol', escrito por el padre Tomàs Vicent Tosca (1651-1723), en el que describe el método empírico para saber en qué día del mes el Sol entra en la correspondiente casa del zodiaco.

"Por ejemplo -detalla el consistorio- para saber que el Sol entra en Escorpión en octubre, cogiendo la palabra latina que hay en este mes en el oval dibujado en el reloj, que es Faustos, vemos que la primera letra es una F, la sexta del abecedario: restamos el número 6 a 30 (días) y nos quedan 24 y así sabremos que el 24 de octubre el Sol entra en Escorpión y lo mismo con todos los demás signos del zodiaco" que están dibujados en el enigmático reloj.

Las palabras clave de los doce meses son la de los versos latinos siguientes: "inclita laus justis impenditur haeresis horret. Garrula grex, gratus, faustus, gratatur honores". Doce latinajos, uno junto a cada mes.

Resuelto el misterio, sienta bien una copa del buen vino de Porrera, el pueblo con 14 relojes de sol históricos, uno de ellos considerado el más enigmático de España.

Por cierto, la ruta del mapa de los relojes de sol incluye el del castillo de Porrera, aunque está en restauración y siempre le da la sombra, pero es gracioso leer su inscripción: "Què mires, mussol, si aquí no toca mai el sol?” (¿Qué miras, lechuzo, si aquí no da nunca el sol?).

Paco Niebla

(c) Agencia EFE

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente