Por qué sentimos más el dolor por la noche

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Un estudio arroja luz sobre la intensidad en la que sentimos el dolor y los ritmos circadianos.
Un estudio arroja luz sobre la intensidad en la que sentimos el dolor y los ritmos circadianos.

Desde nuestra propia experiencia y ya desde los más tempranos inicios de la medicina sabemos que la sensación de dolor se intensifica por las noches. Durante mucho tiempo ha sido un misterio el por qué una de las experiencias más básicas, como sentir dolor físico, fluctúa en intensidad a lo largo del día. Médicos, investigadores y, evidentemente, los pacientes han notado que la mayoría de los dolores tienden a empeorar durante la noche. Muchos estudios han intentado explicar este fenómeno asociándolo con la privación del sueño, la falta de descanso o el sueño interrumpido, pero los resultados obtenidos son, hasta el momento, bastante limitados.

Ahora, en un estudio publicado hace tan solo unas semanas, un equipo de investigadores del Centro de Investigación de Neurociencia de Lyon en Francia han conseguido arrojar luz sobre los cambios en la sensibilidad al dolor apuntando a que nuestro reloj circadiano modula esos cambios, formando un pico y un valle característicos de intensidad en diferentes momentos del día.

“Usando condiciones de rutina constante de laboratorio altamente controladas”, explican los propios autores en el estudio, “podemos mostrar que la sensibilidad al dolor es rítmica durante las 24 h y está fuertemente controlada por el sistema de sincronización circadiano endógeno. Encontramos que el componente circadiano de la sensibilidad al dolor se puede modelar con una función sinusoidal, con un máximo en medio de la noche y un mínimo en la tarde”.

Uno de los principales problemas a la hora de demostrar que un fenómeno está modulado por el reloj interno del cuerpo es que requiere un diseño de estudio exhaustivo. Los investigadores deben crear un entorno de laboratorio controlado para los participantes donde se pueda descartar cualquier factor ambiental o de comportamiento que también pudiera causar una fluctuación rítmica. De esta manera, los científicos diseñaron un protocolo de rutina para el estudio en el que todo se mantiene constante (iluminación, temperatura, acceso a los alimentos, etc), con el objetivo de que los participantes no puedan saber qué hora es.

Los sujetos de estudio deben acostarse en una posición semi-recostada en una habitación con poca luz durante las 24 horas. No se les permite dormir, salir o pararse para usar el baño. La comida se da solo como pequeños refrigerios cada hora. Tampoco pueden mencionar nada relacionado con el tiempo y los investigadores trabajan para eliminar cualquier elemento o comportamiento rítmico que pudiera dar pistas sobre el horario.

Sin saber la hora que es, el estudio documentó que el mismo estímulo se percibe como más doloroso por la noche que por el día, siguiendo un patrón que fluctúa durante 24 horas
Sin saber la hora que es, el estudio documentó que el mismo estímulo se percibe como más doloroso por la noche que por el día, siguiendo un patrón que fluctúa durante 24 horas

Una vez establecidas las condiciones ambientales, los investigadores revelaron la influencia de estos ritmos internos sobre el dolor al descubrir que un mismo estímulo caliente breve se percibía como más doloroso alrededor de las 03:00 de la noche y menos doloroso a las 15:00 de la tarde. Es más, con todos los datos recogidos en este experimento, los autores utilizaron modelos matemáticos para describir que “el sistema circadiano representa aproximadamente el 80% de la magnitud total de la sensibilidad al dolor durante las 24 h, y que los procesos relacionados con el sueño representan solo aproximadamente el 20%”.

También es interesante destacar que otro estudio realizado en 2019 por neurocientíficos del Hospital de Cincinatti (EEUU) mostraba que las recetas hospitalarias de analgésicos aumentaban por la mañana y disminuían por la noche. En otras palabras, el hospital tenía su propio ritmo de 24 horas, que refleja con precisión las necesidades de sus pacientes. "Sabemos que el dolor se informa e intensifica con mayor frecuencia durante la noche y, sin embargo, el dolor termina aplazándose y no se trata hasta el día siguiente”.

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Referencias científicas y más información:

Gronfier C., Daguet I., et al. “Circadian rhythmicity of pain sensitivity in humans” Brain, Oxford Academy (2022) DOI: 10.1093/brain/awac147

Allison Whitten “Why pain feels worse at night. New research into the circadian clock helps explain this mystery” Wired.com