¿Por qué las heridas se curan mucho más rápido de día que de noche?

Solemos pensar que durante la noche, las horas de sueño sirven de bálsamo reparador para nuestro cansado organismo. Sin duda es así con nuestro cerebro, ya que sin dormir simplemente moriríamos. ¿Pero sucede lo mismo con nuestro cuerpo? La realidad es que no. De hecho, estudios recientes indican que en cuestión de heridas, el cuerpo reacciona más rápido por el día que durante la noche. Y la razón se la debemos a los ciclos circadianos, el así llamado “reloj biológico”.

Foto de Pixabay/CC0 Creative Commons

Hasta ahora se creía que este ritmo estaba controlado únicamente por el hipotálamo, el verdadero cerebro de la bestia, pero los científicos ahora no están tan seguros y creen que en realidad este mecanismo de control del tiempo podría extenderse a lo largo de todas nuestras células.

Pero vamos al meollo de la cuestión. ¿Por qué parece que nuestras heridas se curan mucho más rápido durante las horas de luz? La respuesta la obtenemos tras un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Cambridge el año pasado, centrado en la respuesta de los fibroblastos. Estas células, presentes en la piel y capaces de producir proteínas restauradoras como el colágeno, son las primeras en responder y se encargan de dotar de estructura (o lo que es lo mismo, reparar) a los tejidos cuando sufren algún daño.

Pues bien, sucede que el equipo de Cambridge se dio cuenta que la respuesta de los fibroblastos no es igual durante el día, momento en el que están más activas y tardan menos tiempo en desplazarse allá donde se las requiere, que durante la noche. Para que estas células, residentes en el tejido conectivo, inicien su respuesta, dependen de una proteína llamada actina. Y sí, los niveles de actina en el cuerpo están relacionados con los ciclos circadianos.

Para comprobar si esto es así, los investigadores prepararon dos cultivos de fibroblastos en placas de petri. Cuando se rascaba la superficie de los tejidos en horas diferentes, aquellas que se mantenían en condiciones simuladas de nocturnidad sanaban más despacio que las que se mantenían a plena luz. La causa es, como podéis imaginar, la diferencia de velocidad en la respuesta de los fibroblastos, células que – al igual que nosotros – parecen ser esclavas de los ciclos noche/día.

Experimentos realizados con ratones mostraron el mismo fenómeno, con animales sanando más rápido si el corte se producía durante sus horas de actividad que si se les realizaba mientras dormían.

Los investigadores responsables de este trabajo, observaron que las heridas (tanto en los cultivos como en los ratones) se curaban de forma consistente hasta el doble de rápido dependiendo del momento del día en que se habían producido.

Obviamente, este descubrimiento podría conducir a técnicas cuyos efectos potenciales en la velocidad de recuperación, tras los tratamientos médicos, podrían ser notabilísimos. Imaginad que pudiéramos programar las cirugías para el momento en que el cuerpo se encuentra en un estado óptimo de autoreparación.

Tal vez incluso se podría inducir estados “diurnos” en las células de los pacientes, bien fuera simulando las condiciones o incitándole mediante fármacos que elevasen los niveles de actina.
La pregunta que os estaréis haciendo es ¿funcionará con humanos?

Bien, para comprobarlo el equipo examinó historiales médicos de personas que habían sufrido quemaduras recientemente. Lo que descubrieron fue que las quemaduras sufridas durante la noche tardaron una media de 28 días en curarse, pero que si se habían producido durante el día la curación se reducía a solo 17 días.

Increíbles diferencias en la reacción de los fibroblastos ¿verdad? Lo explica gráficamente uno de los miembros del equipo responsables de este estudio : “Es como en la carrera de los 100 metros lisos. El velocista que está flexionado y atento al disparo para salir como una bala, siempre va a vencer el que comienza de pie y parado”.

El trabajo del equipo de Nathaniel P. Hoyle se publicó en Science Translational Medicine hace un año.

Me enteré leyendo ScienceAlert y BBC.