No hay ninguna señal de que el precio de la gasolina vaya a bajar

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Por qué no parece que el aumento de los precios de la gasolina se vaya a aliviar. Foto: Getty Images.
Por qué no parece que el aumento de los precios de la gasolina se vaya a aliviar. Foto: Getty Images.
  • La situación en Ucrania, Rusia, China e Irán está perjudicando al mercado

  • Las medidas del Gobierno para frenar la escalada no están funcionando

  • Se trata de un problema al que todo el planeta está expuesto

Todo el mundo está frustrado. Si alguien pudiera hacer algo, lo haría, pero los precios del petróleo llevan una racha que por ahora parece imparable.

En Estados Unidos, los precios de la gasolina alcanzaron los 5 dólares por galón (alrededor de 1,3 dólares) y Moody’s Analytics piensa que podría llegar a 5,50 dólares en un par de semanas. No hay ningún misterio. Una confluencia de factores, encabezados por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, ha reducido el suministro de petróleo y ha hecho aumentar la demanda. Más cosas se pueden torcer, lo cual añade una “prima de miedo” a los precios que se suma al aumento provocado por las dinámicas del mercado. Esto no durará por siempre, pero por ahora no hay señales de alivio derivado del aumento de la oferta, la reducción de la demanda o un brote de estabilidad.

Hay cuatro cosas que perjudican a los compradores de combustibles fósiles. Primero están las sanciones a Rusia, el tercer mayor productor de petróleo del mundo. Hasta ahora, las sanciones han reducido ligeramente las ventas de petróleo ruso, pero Europa está aplicando un embargo progresivo y planea recortar las compras de petróleo ruso en un 90 % hacia final de año. Rusia probablemente podrá vender ese petróleo en otros lugares, pero las exportaciones seguramente disminuyan, lo que reducirá la oferta mundial y hará aumentar los precios. Dado que los precios del petróleo se fijan en un mercado global, no hay ninguna nación que pueda aislarse del efecto que la caída de la oferta o el aumento de la demanda tienen sobre los precios.

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China parece estar saliendo de los confinamientos extremos debidos a la COVID que deprimieron su actividad económica, incluido el consumo de energía. A medida que se recupere la economía china, aumentará el consumo de energía, lo cual ejercerá una presión al alza sobre los precios. Había ciertas esperanzas de que un nuevo acuerdo con Irán sobre su programa de armas nucleares hiciera que Estados Unidos levantara sus sanciones y que más petróleo iraní se ofertara en el mercado global. Pero parece que Irán ha frustrado las negociaciones, lo cual hace que un pacto sea poco probable. Por último, el presidente Biden y otros líderes ya han liberado grandes cantidades de petróleo de las reservas nacionales, y eso deja poco margen para liberaciones futuras.

Una "pesadilla alcista" para el petróleo

Raoul LeBlanc, vicepresidente de prácticas energéticas de S&P Global, se refiere a estos cuatro factores como “un escenario alcista de pesadilla” que podría hacer subir aún más los precios del petróleo, haciendo más ricos a los vendedores de petróleo al tiempo que golpeará a los compradores.

“Los precios actuales reflejan el riesgo de que eso ocurra”, dijo LeBlanc. “Los precios actuales tienen sentido si se piensa en los grandes impulsores del alza de precios”.

¿Cuánto podrían soportar los consumidores? Moody’s Analytics cree que el pico máximo en Estados Unidos es 5,50 dólares por galón de gasolina; y es probable que los precios disminuyan constantemente a partir de la segunda mitad de este año. No obstante, la firma de investigación ha analizado el impacto probable en los consumidores y en la economía estadounidenses si el precio alcanza los 6 dólares e incluso los 7 dólares. Sorprendentemente, ninguno de los dos escenarios induciría una recesión.

‘Un lugar sobredimensionado en la mente del consumidor estadounidense’

Pero la carga podría ser considerable, como puede imaginar cualquier conductor. En ambos escenarios, con unos precios sin precedentes, se recortaría el gasto de los consumidores en otras cosas y reduciría el crecimiento general del PIB, pero el crecimiento seguiría siendo positivo y los eventuales desequilibrios se resolverían por sí solos. Aun así, podría haber un estallido de furia entre los consumidores.

“Los precios de la gasolina, con su omnipresencia iluminada, ocupan un lugar destacado en la mente del consumidor estadounidense en lo que se refiere a la inflación y a su interpretación del estado de salud de la economía”, escribieron el 9 de junio los economistas de Moody’s Analytics, Matt Colyar y Ryan Sweet.

El presidente Biden supuestamente está angustiado por los altísimos precios de la energía que amenazan con arruinar su presidencia, pero no es un problema centrado en Estados Unidos y puede hacer muy poco al respecto. Como muchos otros, Biden quiere que los productores de petróleo de Estados Unidos perforen más. La producción en Estados Unidos está creciendo modestamente y es probable que alcance un nuevo récord el próximo año, pero los productores de energía se han quemado muchas veces en ciclos de expansión y caída, en los que, cuando aumenta el precio, perforan más, los precios bajan y ellos pierden dinero.

Por qué no parece que el aumento de los precios del petróleo se vaya a aliviar
Richard Thomas, de Fontana, 41 años, se fija atentamente en cuántos galones de gasolina llena en su depósito prácticamente vacío en la gasolinera Chevron situada en el cruce de la avenida Cesar. E. Chávez y la calle Alameda Street en el centro de Los Ángeles (Mel Melcon / Los Angeles Times a través de Getty Images).

“Los precios altos no son buenos para mí”, dijo Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron, durante un evento del 7 de junio patrocinado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. “En nuestro sector, la demanda siempre se mueve más rápido que la oferta. Hay incentivos para que los productores produzcan. Esto no siempre es lo más popular, pero hace que los mercados funcionen”.

Esto puede sonar falso, dado que Chevron es una de las grandes petroleras que en este momento está registrando enormes ganancias, pero muchos ejecutivos del sector señalan que las empresas energéticas de Estados Unidos produjeron en exceso durante años antes de la recesión de 2020 provocada por la COVID, la cual se convirtió en un baño de sangre para el sector de los combustibles fósiles cuando colapsó la demanda y los precios del petróleo incluso estuvieron en negativo durante un breve período. Esa fue una experiencia incendiaria que las empresas energéticas y sus inversores no quieren repetir.

¿Qué tiene que pasar para que la situación mejore?

Lo mejor para los consumidores de petróleo sería el fin de la bárbara invasión rusa de Ucrania. Probablemente las sanciones sobre Rusia seguirán vigentes, pero parte de la prima de miedo se disiparía debido a que mejoraría el peor escenario previsto. No hay signos de que vaya a haber un gran avance en la guerra, pero los Estados Unidos y otras naciones que envían armas y ayuda a Ucrania podrían acelerar el horizonte temporal para ayudar a derrotar a Rusia en el campo de batalla si se quiere poner fin al aumento del precio del petróleo.

Una solución menos favorable sería una recesión global, la cual algunos economistas ya dicen que está llegando. Europa, muy dependiente de la energía rusa, ya podría estar inmersa en ella, y la economía estadounidense ciertamente se está enfriando. Las recesiones reducen los precios de las materias primas porque la actividad económica se desploma y cae la demanda, exactamente lo que buscan los perforadores de petróleo. Puede que eso sea lo que quiera Rusia. Las batallas también se libran en los mercados.

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Rick Newman

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