¿Por qué los niños de San Ildefonso son los encargados de cantar la lotería?

Si hay una imagen que se repite año tras año en todos los sorteos de la Lotería de Navidad, esta es sin duda la de los niños y niñas del Colegio de San Ildefonso cantando los números, así como los premios, correspondientes a cada sorteo. 

Muchas son las historias que surgen alrededor de estos cantores de fortuna, que los han convertido en unos de los elementos protagonistas de tan prestigioso y famoso sorteo.

[Relacionado: Las equivocaciones de los niños de San Ildefonso y otras anécdotas del Gordo de Navidad]

Pero los alumnos del Colegio de San Ildefonso no solo se encargan de cantar en Navidad, sino que lo hacen en todos los sorteos de la Lotería Nacional que se celebran a lo largo de todo el año.

El primer sorteo en el que se utilizó a uno de estos niños fue el 9 de marzo de 1771, ocho años después de instaurarse la lotería en España y que llegó a nuestro país de la mano de Carlos III, quien la importó desde Nápoles, tras ver como triunfaba en aquel reino un sorteo que enriquecía las arcas del Estado y a la vez hacía ganar una buena suma de dinero a los ciudadanos agraciados.

El niño encargado de cantar los números premiados de ese primer sorteo se llamaba Diego López y era alumno de la prestigiosa institución de San Ildefonso, un colegio y centro de beneficencia que daba educación y acogida a niños huérfanos.

[Relacionado: El Gordo de Navidad visto desde fuera: cómo lo ve el mundo]

Dicho centro, conocido como Casa de los Niños Doctrinos de San Ildefonso y fundado en el siglo XVI, había recibido en 1543, por parte del monarca Carlos I,  una orden Real por la que se le otorgaba ciertos privilegios a la institución, así como que se le asignaba una dotación económica a través de donaciones; quedando bajo el amparo y protección del Ayuntamiento de Madrid.

Tales privilegios tenían como contrapartida la utilización de los alumnos para aquellos eventos benéficos para los que fueran requeridos. De ahí que, más de dos siglos después, se pensase en estos para cantar los números premiados en la recién inaugurada lotería del Estado.

Así como en sus orígenes el Colegio de San Ildefonso era una institución que recogía y daba amparo a niños huérfanos, desde hace varias décadas también empezó a acoger a aquellos que necesitaban algún tipo de protección debido a problemas familiares, económicos y/o de exclusión social.

Hasta 1984 todos los alumnos y cantores en la lotería eran única y exclusivamente varones y fue en este año cuando se comenzó a incorporar a niñas entre el alumnado, participando también en los sorteos.

Al ser una institución benéfica, el Colegio de San Idelfonso recibe anualmente una subvención de 300.000 euros por parte de Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado, por lo que los niños y niñas encargados de cantar la lotería (en cualquiera de sus modalidades o sorteos) no perciben sueldo alguno por el trabajo realizado; aunque sí que es sabido que, aquellos que han cantado algún premio importante, reciben regalos y propinas por parte de algunas de esas personas agraciadas.

PUBLICIDAD