Por qué un infarto puede hacerte perder los dedos como le sucedió a Ainhoa Arteta

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Los problemas de salud que la cantante ha sufrido en el último año han acabado con la amputación de dos dedos. (Fot: Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)
Los problemas de salud que la cantante ha sufrido en el último año han acabado con la amputación de dos dedos. (Fot: Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)

Lo que le ha sucedido a Ainhoa Arteta (una parada cardíaca de larga duración por la que ha sufrido la amputación de dos dedos) no es frecuente, pero puede pasar si confluyen varias condiciones, y en su caso ya arrastraba problemas de salud previos que la habían dejado tocada.

La soprano tenía varios factores de riesgo (infección urinaria que derivó en una sepsis, haber tenido la Covid afectó seriamente a sus vasos sanguíneos y, además es alérgica a la penicilina), unas condiciones previas que la hacían mucho más propensa a sufrir complicaciones tras sufrir un paro cardíaco.

Es decir que hay paciencientes que después de sobrevivir a un infarto del corazón pueden sufrir secuelas graves debido a su estado de salud previo y esto puede causar, por ejemplo, una obstrucción aguda de las piernas, que si no se trata a tiempo puede terminar en una amputación. 

En el caso de Arteta, se apuntó a que el fatal desenlace ha sido consecuencia del tiempo que su corazón estuvo detenido sus extremidades se necrosaron. Pero esta necrosis y amputación de las falanges superiores extraídas (de mano y pie) también está vinculada al cólico nefrítico (infección renal) y la sepsis o septicemia que tuvo a finales de agosto y que casi le cuesta la vida.

"Cuando se produce una parada cardiorrespiratoria, se actúa rápidamente para salvaguardar la vascularización de la zona. Pero a veces hay complicaciones en los vasos sanguíneos más alejados del corazón, se produce una necrosis del tejido y hay que actuar inmediatamente para evitar que tenga lugar una necrosis generalizada", ha explicado en Salvame el médico Jesús Sánchez Martos, exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Además, al tener alergia a la penicilina Ainhoa Arteta tenía riesgo de sufrir una reacción anafilactoide o shock anafilático. "En esos casos se suministra adrenalina, que aumenta la presión arterial pero también reduce la vascularización de los dedos. Si se ha hecho, ha sido para salvarle la vida", añade el médico en declaraciones recogidas por Rtve.

No obstante, hay que aclarar que aunque en primera instancia lo parecía, el factor determinante en la amputación que ha sufrido Ainhoa Artera no ha sido el infarto propiamente dicho, sino la sepsis de la que se estaba recuperando. 

La sepsis es una dolencia crítica que se produce cuando el cuerpo, como respuesta a una infección (renal en el caso de la cantante de lírico), libera sustancias químicas en la sangre para combatir la infección.

Esas sustancias desencadenan una respuesta inmunitaria fulminante que desencadena una inflamación generalizada y daños multiorgánicos en los pacientes que lo sufren. La sepsis suele producir coágulos de sangre y fugas en los vasos sanguíneos, y en los casos más graves, provoca un fallo agudo de otros órganos que no necesariamente estaban relacionados con la infección original como los pulmones, el hígado o los riñones, provocando un shock o fallo multiorgánico e, incluso, la muerte.

El problema es que cuando la bacteria se esparce a través del riesgo sanguíneo no hay forma de parar la infección, es lo que se conoce como el 'envenenamiento de la sangre', y por eso, los médicos se ven obligados a amputar las extremidades para erradicar la infección del cuerpo y salvar la vida del paciente.

En España se calcula que unas 17.000 personas mueren al año por este problema que supone un enorme desafío para la atención hospitalaria debido al envejecimiento de la población y al incremento de las resistencias bacterianas provocadas en parte por el mal uso y abuso de los antibióticos.

Los médicos advierten de lo importante que es el autocuidado para envejecer con salud, y recomiendan evitar o controlar los factores de riesgo que puedan provocan que se obstruyan las arterias como la diabetes, la hipertensión, la aterosclerosis, el colesterol elevado, la obesidad, el fumar y la falta de ejercicio. De hecho, se estima que aproximadamente un 2 por ciento de las personas mayores de 65 años con alguna de estas condiciones puede sufrir la amputación de alguno de sus miembros.

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