¿Por qué Arrimadas apuesta por una jugada tan poco higiénica como la de ignorar a la ganadora de las primarias?

Asier Martiarena
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Inés Arrimadas ha decidido relevar a Lorena Roldán tras los malos resultados que le auguran las encuestas a Ciudadanos en Cataluña.
Inés Arrimadas ha decidido relevar a Lorena Roldán tras los malos resultados que le auguran las encuestas a Ciudadanos en Cataluña. (Photo by Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)

La democracia interna acaba de saltar por los aires en Ciudadanos, un partido en donde la cultura del esfuerzo no sirve de demasiado a la vista de los últimos acontecimientos. Lo mismo que vencer unas primarias con el 86% de los votos. Que se lo digan a Lorena Roldán. Un año después de apabullar a sus contrincantes se ha enterado de que no será la candidata naranja a las próximas elecciones en Cataluña y que su lugar será ocupado por Carlos Carrizosa.

La noticia se ha conocido el mismo día en el que Inés Arrimadas volvía a tomar las riendas del partido tras su baja por maternidad y ha vuelto a alimentar las críticas a la democracia interna en la formación después de las provocadas por unas primarias montadas en 48 horas y para la que apenas se habilitaron cinco días de campaña. "Se han organizado al gusto de Roldán, para que gane la candidata oficialista y el resto no tengamos margen de maniobra", denunciaron en su día algunos de los contendientes.

El movimiento es tan forzado que no lo contemplan los estatutos de partido. De ahí que el comité permanente de Ciudadanos lo encuadre en el supuesto de excepcionalidad política, económica y sanitaria como el que atraviesa España. Un argumento que, visto lo visto, lo aguanta todo.

Por no hablar de lo mal que ha aguantado la hemeroteca de Ciudadanos, un partido que ha llegado a imponer como condición previa para el inicio de negociaciones con PP y PSOE de cara a eventuales pactos, que ambos partidos celebraran primarias para elegir candidatos. Ahí es nada.

Arrimadas aún no ha dado explicaciones del cambio de cromos por la regla del ordeno y mando, pero fuentes naranjas han deslizado que el relevo se debe a hacer un “esfuerzo de transversalidad” para propiciar una candidatura conjunta de los partidos “constitucionalistas” en Cataluña. Una excusa que no cuela porque si en algo supera Roldán a Carrizosa es en moderación.

Este último ha llegado incluso a ser expulsado de una sesión plenaria en el Parlamente por sus discursos de trazo grueso contra el independentismo. Enfrentamientos que le ha valido mayor notoriedad que el de su exjefa inmediata.

Y ahí está la explicación. Aunque Roldán ha declarado en una entrevista a Onda Cero que su relevo ha sido una "decisión meditada en equipo" porque, según ha apuntado, "el objetivo es intentar dar un vuelco a la situación en Cataluña", en realidad el único vuelco que debe importar ahora mismo a Ciudadanos es el de sus encuestas de cara a las próximas elecciones catalanas que bien podrían adelantarse a finales de este año.

Así es, Ciudadanos está intentando el pequeño fracaso que ha significado el casting de candidatas para clonar a Inés Arrimadas cuando esta se pasó a la política nacional. Roldán o ha conectado en ningún momento con el electorado no soberanista hasta el punto de que, de cumplirse los sondeos, podría darles la espalda a los naranjas haciéndoles pasar de vencedores de las elecciones en 2017, a cuarta o quinta fuerza por detrás, incluso, de los Comunes. Una debacle aún mayor de la protagonizada por Albert Rivera en las últimas elecciones generales.

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