Por qué hay que hablar de masturbación en los libros del colegio

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A los diez años, algunas niñas ya tienen la regla.

A los diez años, algunos niños se despiertan de vez en cuando con una erección.

A los diez años, algunos niños ya han visto porno en algún teléfono móvil o alguna tableta. Quizá no hayan ido a por él, pero se lo han encontrado. Algunos incluso a los ocho años, la edad del primer acceso a contenidos pornográficos en nuestro país. A partir de los 14 el consumo de pornografía ya es generalizado, según un estudio de la Universitat de les Illes Balears.

¿Qué hacemos entonces con los niños, las niñas y sus cuerpos? Con sus hormonas. Con sentirse mal, perdidos, sin entender las cosas, a veces sin ni siquiera hablarlo con los amigos. ¿Les dejamos solos?

A los diez años, casi todas las niñas ya tienen pecho, incipiente en la mayoría de casos. Y sí, son niñas aún. Pero no, ya no son niñas. Y en el colegio les enseñan religión, religión católica, que es algo del ámbito privado de las creencias, algo que una familia puede practicar o no, pero resulta que no se les puede enseñar algo que sí que tienen todas ellas: su propio cuerpo. Lo que es normal y lo que no. Lo que no pueden dejar que les hagan de ninguna manera, por ejemplo. Una amiga policía me dio un valiosísimo consejo cuando mis hijas eran pequeñas: diles que nunca, nadie, a excepción de vosotros, puede mirarlas o tocarlas en las partes de su cuerpo que quedan tapadas por el bañador.

Es una manera de protegerlas cuando aún no podemos hablar con ellas de su cuerpo porque son demasiado pequeñas para entenderlo. Pero es una explicación que no podemos obviar. ¿Qué padres hablan de sexo con sus hijos de diez años? Mejor cerrar los ojos, ¿no? Mejor pensar que mi hijo no ve porno. No, qué va, para nada. Mejor pensar que mi hijo no tiene curiosidad por su cuerpo. No, qué va, para nada. Mejor pensar que mi hijo no lo habla con sus amigos, o mira y compara y se compara en los vestuarios del colegio. No, qué va, para nada. Mejor mirar a otro lado y dejar que todo siga su curso, y que sin educación sexual de calidad esté viendo ya porno y crea que esos vídeos son el sexo de verdad, porque nadie le ha contado lo contrario. Mejor dejar que crea que a las mujeres hay que vejarlas durante el sexo, que es lo normal y lo que les gusta, y si se puede, varios hombres a la vez. Mejor que crea que su pene tiene que medir como el de los actores porno y comportarse como el de ellos. Y así tendremos a niños que con 18 años van a la consulta del médico a pedirles Viagra porque tienen el listón de la excitabilidad tan alto que no son capaces de lograr una erección en una relación sexual normal. Y así tendremos niñas que creen que dejarse escupir, golpear, tirar del pelo y humillar es lo habitual. Y así tendremos niños que necesitarán agredir sexualmente en manada, porque es lo que han visto en sus móviles desde pequeños, cuando nadie les dijo que eso no era lo normal.

El 80% de los jóvenes españoles dicen que no recibieron educación sexual o que fue insuficiente, según el mismo estudio de la UIB.

"Si te tocas donde no debes te quedarás ciego", nos decían hace 40 años las monjas y los sacerdotes. Entonces sí que se podía hablar de masturbación, ¿no?

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