Por qué es una enorme estupidez bombardear huracanes con armas nucleares

Tormenta tropical Dorian, al este de Puerto Rico | imagen NASA/NOAA

Si algo hemos aprendido después de casi tres años de Donald Trump a cargo de la presidencia de Estados Unidos es que su desparpajo e incontinencia verbal, junto con una buena dosis de incultura científica, pueden llevarle a decir cualquier cosa, por ridícula que sea. Hace tan solo unos días, durante una reunión con expertos para analizar la trayectoria de la tormenta tropical Dorian (que podría evolucionar hacia huracán y alcanzar las costas de Florida), el presidente Trump sugirió una de sus brillantes ideas: bombardear los huracanes con armas nucleares. La agencia de noticias Axios informó de esta ocurrencia presidencial, algo que Donald Trump se apresuró a negar en su cuenta de twitter, utilizando su recurrente “fake news”, y declarando que esa información solo era para avergonzarle. A los pocos minutos, la agencia Axios volvió a reafirmarse en su artículo y volvió a señalar el artículo publicado incluyendo la respuesta de Trump.

Conociendo la trayectoria del presidente, sus locas declaraciones y el poco conocimiento científico que ha demostrado a lo largo de los años, lo cierto es que no es muy difícil imaginarse a Trump haciendo esta sugerencia. De hecho, ni siquiera sería la primera administración que considera la opción de “bombardear” huracanes. En los años ’50, durante el gobierno de Einsenhower y en plena expansión del armamento nuclear, apareció la posibilidad de bombardear tormentas antes de que evolucionaran a huracanes. Han pasado varias décadas desde entonces y esta ridícula idea se ha convertido en recurrente, tanto es así que, desde hace muchos años, la propia división de huracanes del NOAA posee una página de preguntas frecuentes para explicar que es una idea realmente mala.

Posible trayectoria de la tormenta tropical Dorian

Es curioso como algunas ideas, por ridículas que puedan parecer, se instalan en el imaginario colectivo y se mantienen durante décadas. Hace ya un tiempo explicábamos por qué es mala idea “lanzar nuestros residuos y basura en volcanes”, y hoy dedicaremos algunas líneas a desmontar la ocurrencia de bombardear huracanes.

Para empezar, tal y como explica la propia NOAA, una bomba atómica ni siquiera alteraría la tormenta, es decir, apenas tendría ningún efecto. “La principal dificultad con el uso de explosivos para modificar los huracanes es la cantidad de energía requerida. Un huracán completamente desarrollado puede liberar energía térmica a una velocidad equivalente a la explosión de una bomba nuclear de 10 megatones cada 20 minutos… no parece que una detonación artificial pudiera cambiar mucho estas cifras”.

Otra opción sería atacar las débiles olas tropicales o las depresiones antes de que tengan la oportunidad de convertirse en huracanes pero tampoco parece una idea muy prometedora. Hay que tener en cuenta que cada año, y solo en el Atlántico, se forman más de 80 perturbaciones, y solo unas pocas se convierten en huracanes. No hay forma de saber de antemano cuáles se desarrollarán y aunque consiguiéramos disipar alguna, se formaría otra a las pocas horas o días.

Si nos ponemos legales, también tendríamos importantes trabas. El derecho internacional nos prohíbe incluso intentarlo. El Tratado de Explosiones Nucleares Pacíficas , firmado y ratificado por los Estados Unidos en 1990, limita la producción de armas con fines no militares a 150 kilotones, una cantidad que apenas causaría efecto en un huracán.

Estos problemas, de carácter físico o legal, apenas tendrían importancia si tenemos en cuenta las consecuencias de las detonaciones nucleares. La temida lluvia radiactiva liberada en esas explosiones se movería rápidamente con los vientos alisios afectando rápidamente áreas terrestres y causando problemas ambientales devastadores. Este solo efecto bastaría para descartar, de una vez por todas, la estúpida idea de lanzar cabezas nucleares alegremente en cualquier parte, y mucho menos en las cercanías de una tormenta tropical.

Si algo nos ha enseñado el cine de serie b, especializado en catástrofes y apocalipsis, es que en algún momento de la película llegan los militares y detonan una bomba nuclear como solución a cualquier problema. Nunca funciona, ni siquiera en el cine de ciencia ficción…