Por qué es crítica la resistencia a antibióticos creciente en todo el reino animal

José de Toledo
Por qué es crítica la resistencia a antibióticos creciente en todo el reino animal

Uno de los grandes problemas de salud de nuestro tiempo son las infecciones por bacterias resistentes a antibióticos. E irá a peor antes de mejorar, eso seguro. Sobre todo porque los problemas con estos patógenos empiezan a aparecer por todo el reino animal.

Bastan dos ejemplos para dejarlo claro. El primero, que estas infecciones comienzan a ser comunes en poblaciones salvajes. En un artículo reciente se explica el caso en delfines – con datos que cubren trece años – y es más que probable que ocurra en muchas otras especies.

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Pero el caso en el que nos vamos a detener con algo más de detalle se explica en otro estudio, y tiene un impacto mucho mayor. La resistencia a antibióticos está creciendo de manera notable en animales de granja a lo largo y ancho de todo el mundo, pero especialmente en países en vías de desarrollo.

Y tiene mucho que ver con el consumo de carne. En las regiones en desarrollo del planeta ha aumentado de manera importante el consumo de carne en los últimos años: en África se ha incrementado en un 50% mientras que en Asia y Latinoamérica llega hasta los dos tercios.

Con el aumento de demanda ha crecido la ganadería, como es lógico. De alguna manera hay que cubrir las necesidades de la población. Y como hay más ganado, los animales están más hacinados – más animales en el mismo espacio – con lo que los problemas de salud aumentan.

La solución que se ha empleado es la misma que empleamos en Europa y Norteamérica durante décadas: tratamientos masivos y preventivos con antibióticos. Que tienen un efecto añadido, y es el de engordar al ganado. Una gran ventaja para los ganaderos, claro, ya que aumenta sus beneficios.

El problema es que al regar de antibióticos al ganado, provocamos una selección de bacterias. Las que sobreviven son las que son o se han vuelto resistentes a los antibióticos. Es decir, que hemos provocado la resistencia.

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Podemos pensar que no hay mayor problema. A fin de cuentas, nosotros no somos pollos, ni vacas o cerdos. Así que lo que les afecte a ellos no tiene por qué afectarnos a nosotros, ¿no? Pero, por desgracia, sí que nos afecta.

Primero, porque las bacterias de las que estamos hablando son capaces de afectar a los humanos. Sólo con citar los nombres ya nos podemos hacer una idea: Salmonella sp., Staphylococcus sp., E. coli…

A esto hay que sumarle que los antibióticos que se emplean en estos animales no son muy distintos – y en ocasiones, son exactamente iguales – que los que se utilizan en humanos. Además, que las bacterias se vuelven resistentes a familias de antibióticos – bueno, con matices, pero a grandes rasgos lo podemos entender así.

Entonces, ¿deberíamos alarmarnos? Tal vez preocuparnos sí, pero sin dejarnos llevar. Los responsables del artículo han puesto en marcha una plataforma para recoger toda la información sobre resistencia a antibióticos que se vaya conociendo, lo que nos permitirá tener una idea más clara de lo que ocurre, y preparar prácticas para limitar los peligros. Pero lo que debemos hacer, sin duda, es tomar conciencia y aplicar las medidas que ya conocemos.