Por qué es clave que se revele todo el reporte de Robert Mueller sobre la campaña de Trump y Rusia

Jesús Del Toro

El reporte de la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos y la posible implicación en ello de la campaña de Donald Trump elaborado por Robert Mueller y entregado hace unos días, de forma confidencial, al Secretario de Justicia de Estados Unidos ha sido objeto a la vez de fascinación y encono. La imaginación y análisis de su eventual contenido han causado gran actividad política y mediática desde que comenzó la pesquisa hace cerca de dos años y se ha convertido hoy en el centro de una nueva y tensa pugna partidaria.

Y a pesar de que solo un puñado de personas estaría al tanto de todo su contenido, y en buena medida justamente por ello, muchos se han aprestado a utilizar la idea de ese reporte como un ariete político en la batalla entre Trump y su entorno y sus opositores demócratas, sobre todo la mayoría en la Cámara de Representantes.

Pero la revelación de ese reporte también es materia de legítimos reclamos de transparencia democrática y de rendición de cuentas.

El fiscal especial en el caso de la injerencia electoral rusa, Robert Mueller. (AP)
El fiscal especial en el caso de la injerencia electoral rusa, Robert Mueller. (AP)

Por ello, es evidente que para encausar ese debate y sacar conclusiones de beneficio para la nación es indispensable que se revele la totalidad del informe de Mueller. Solo así, en principio, se disipará la primera de las dudas o impugnaciones actuales: ¿mantendrá el secretario de Justicia, William Barr, en la confidencialidad porciones de ese reporte por razones políticas, para evitar revelaciones o conclusiones que resulten negativas para Trump? ¿Fue todo un fraude como se afirma desde el bando presidencial o hubo reales motivos de duda que obligaran a investigar?

De lo que se ha sabido hasta ahora de ese reporte –que no se identificó conspiración entre el entorno de Trump y Rusia en la campaña electoral de 2016 y que en las conclusiones de la pesquisa no se acusa ni se exonera a Trump en relación a una posible obstrucción de la justicia– se desprenden buenas noticias para el presidente en el caso de la conspiración y colusión y, en menor grado, en lo relacionado a la posible obstrucción de la justicia, tema que Mueller deja en suspenso pero que el propio Barr se apresuró a dilucidar al afirmar que no habría evidencia contra Trump al respecto.

Mientras solo exista la apreciación de Barr, un funcionario nominado por Trump, persistirá entre los opositores al presidente y buena parte de la opinión pública la duda sobre si esa exoneración tiene realmente base, sobre por qué Mueller se abstuvo de emitir una posición al respecto o sobre si en realidad existen elementos que podrían señalar a Trump ya sea en términos jurídicos o políticos.

Incluso, en la cuestión de la conspiración o la colusión con Rusia, al parecer Mueller no señala que no hubo tal cosa de modo absoluto sino que su investigación no pudo establecer que miembros del entorno de Trump hubiesen conspirado o entrado en coordinación con el gobierno de Rusia para interferir en las elecciones de 2016.

El significado de “no pudo establecer” es en este sentido relevante pues no señalaría que no se hallaron evidencias o indicios de una posible conspiración sino que ello no fue suficiente para plantear más allá de la duda razonable que esa coordinación hubiese sucedido.

Así, aunque no dé pie a una acusación, conocer los detalles de esos indicios insuficientes es importante en el ámbito político y de la opinión pública, pues podría revelar actitudes, acciones, juicios y conductas en el entorno de Trump que podrían ser tanto auspiciosas como ominosas para el bien de la nación.

¿No hubo conspiración porque desde el entorno de Trump se le puso un freno, porque hubo interés pero no se avanzó por miedos o dudas o porque no hubo contactos o acercamientos en ese sentido? Contrastar el informe con situaciones que se sabe sucedieron, como la reunión en la Torre Trump con una abogada vinculada al Kremlin, o las mentiras en torno a sus contactos con Rusia que hicieron y reconocieron numerosos miembros del entorno de Trump, permitirá entender mejor lo que pasó entonces y valorar la conclusión de Mueller al respecto.

Lo mismo en el caso de la obstrucción de la justicia. Solo al conocer qué elementos halló y evalúo Mueller podrá valorarse a cabalidad su decisión de no pronunciarse al respecto y la de Barr de hablar de “exoneración” cuando el fiscal especial en realidad habría mantenido una posición neutra.

Conocer el reporte completo también permitiría entender mejor la mentalidad y la conducta de Trump y de su entorno. Por ejemplo, ¿por qué tantos personajes, de muy alto nivel, mintieron reiteradamente sobre sus contactos con Rusia? ¿Por qué si no hubo colusión o conspiración hubo tal cantidad de interacciones directas e indirectas entre la campaña y personas vinculadas a Rusia? ¿Hubo alguien en la campaña o en el entorno directo que mostrara rechazo o hubiese enfrentado todos esos contactos y mentiras y con ello, de algún modo, hubiese evitado que se diera directa o indirectamente la colusión?

Es decir, ¿no hubo conspiración a pesar de la inclinación que muchos en el entorno de Trump parecieron mostrar al respecto?, ¿no la hubo por acción u omisión dentro de ese mismo equipo?, ¿hubo entre ellos una convicción de que interactuar con fuerzas al servicio del Kremlin tenía ominosos significados más allá de que eso le repercutiera en beneficios electorales propios o en prejuicios para su rival (Hillary Clinton)?

Y, también, ¿por qué Trump nunca se entrevistó en persona con Mueller, siendo que a fin de cuentas el presidente era el protagonista de todo el asunto, y qué fue lo que Trump le respondió al fiscal por escrito?

Conocer el reporte completo permitirá aclarar muchos de esos ángulos y filos, que si bien podrían no tener una repercusión legal en el caso sí podrían revelar posiciones éticas y políticas de significado, dado el actual entorno de polarización en el país.

Donlad Trump ha dicho no tener reparo en que se divulgue el informe completo de Robert Mueller, pero él mismo no ha dado pasos para ordenar su publicación. (Getty Images)
Donlad Trump ha dicho no tener reparo en que se divulgue el informe completo de Robert Mueller, pero él mismo no ha dado pasos para ordenar su publicación. (Getty Images)

Al respecto, es curioso que Trump haya por meses atacado y estigmatizado frontalmente la investigación de Mueller, a la que llamó “cacería de brujas”, mientras que el presidente considera ahora que el fiscal actúo honorablemente. ¿Temía algo y por eso su ataque anterior a Mueller, mientras que su alivio actual es lo que lo mueve a reconocer y apuntalar al fiscal y su reporte (al menos lo mínimo que de él se sabe)?

Lo cierto es que muchos de quienes en defensa de Trump vilipendiaron por meses y hasta hace unos días la investigación de Mueller hoy la exaltan y otros que desde la oposición al presidente señalaban entusiastas que el reporte de la fiscalía podría mostrar los despropósitos de Trump y su entorno han sufrido una desilusión y demandan saber más al respecto.

Al final, la de Mueller es solo una de las varias investigaciones en torno a Trump que están vigentes, pero ciertamente es la que más atracción ha concitado. Por ello, para despejar una cosa de la otra es también necesario que se conozca el reporte completo de Mueller, pues posiblemente en él se indican o sugieren aquellas líneas que quedaban fuera de su mandato pero que podrían apuntar a presuntas irregularidades y delitos en el entorno de Trump que hoy son o podrían ser investigados en otras instancias. Y, también, el reporte completo podría despejar tales posibilidades y reivindicar en grado más amplio al presidente.

Con todo, el contexto actual sugiere que el reporte completo difícilmente será publicado, en parte por razones jurídicas o de seguridad (que podrían ser procedentes) pero también por un sesgo político: a Trump y al Partido Republicao les basta con lo que actualmente se ha dicho, pues le ha servido para plantear que el presidente ha sido reivindicado plenamente y que ni él ni su campaña tuvieron mancha alguna. Dejar entrever solo eso les resulta muy conveniente, pero dejar entrar más luz podría mostrar sus minusvalías, lo que incluso aunque no tuviese implicaciones legales sería potencialmente negativo para Trump en lo ético o en lo político.

Todo ello resulta clave cuando la campaña rumbo a las elecciones de 2020 está ya dando sus primeros estertores y todo en la pugna política comienza a orientarse por un lado a lograr la reelección de Trump y por el otro a impedirlo a toda costa.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro