¿Por qué el pene humano no tiene hueso y el del chimpancé sí?

Miguel Artime
Báculo de Macaca fuscata
Báculo de Macaca fuscata


Los anglosajones suelen emplear el término coloquial ‘boner’ para referirse al pene en erección. Teniendo en cuenta que emplean la palabra “bone” pare referirse a un hueso, no cabe duda de que han recurrido al sarcasmo para aplicar un término así a un órgano que carece de huesos.

Curiosamente, algunos de nuestros parientes más cercanos como los chimpancés y los bonobos sí cuentan con un hueso peneano llamado báculo, rasgo bastante común de hecho entre los primates. Por ejemplo, la imagen que abre este post corresponde a un báculo de macaco expuesto en un museo de Tolouse, Francia.

¿Pero por qué algunos primates muestran este rasgo mientras que otros, como nosotros los humanos, no? Para descubir la respuesta a este enigma, una pareja de investigadores de la University College de Londres ha rastreado la historia evolutiva del hueso peneano a lo largo del tiempo.

De su trabajo se desprende que el báculo, apareció por primera vez hace entre 145 y 95 millones de años. Eso implica que ya estaba presente en los ancestros de la mayor parte de los carnívoros y primates de nuestro tiempo.

¿Por qué algunos descendientes de aquellas criaturas (nosotros por ejemplo) perdieron el báculo? Al parecer este rasgo evolutivo tiene que ver con las diferencias en las prácticas de apareamiento. En los primates, la presencia del báculo está estrechamente relacionada con un incremento en la duración de la intromisión, o explicado en otras palabras, con el tiempo en que el órgano sexual masculino penetra la vagina durante el coito.

Los mayores períodos de intromisión se dan en especies con prácticas de apareamiento polígamas, es decir en las que múltiples machos se aparean con múltiples hembras, rasgo que se observa por ejemplo en chimpancés y bonobos, pero no en los humanos.

Este sistema crea una competencia muy intensa por la fertilización, y un modo en que los machos reducen el acceso de las hembras a sus competidores consiste en alargar el tiempo que las hembras pasan teniendo sexo con ellos.

Sin duda, contar con hueso en el pene facilita esto último dando firmeza al pene y manteniendo la uretra abierta.

El trabajo de Matilda Brindle y Christopher Opie se publicó el pasado 14 de diciembre en la revista Proceedings of the Royal Society B.

Me enteré leyendo Science.