¿Por qué dimite ahora el Papa?

César Finca

La noticia de la dimisión de Benedicto XVI ha pillado por sorpresa a casi todo el mundo. Nada se había filtrado, apenas se habían oído rumores. ¿Por qué lo deja?

La razón oficial responde simple y llanamente a motivos de salud, según el propio Benedicto XVI en su comunicado de la dimisión"He llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino; para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu", explicaba.

Relacionados:

"En efecto lo habíamos notado en los últimos meses, estaba más débil", confirmaba poco después de la noticia el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, en rueda de prensa. En este sentido, si hay una persona a la que no le ha sorprendido esta decisión es a su hermano, Georg Ratzinger, de 89 años de edad, que según sus palabras ya conocía los planes de renuncia desde hace meses. "La edad pesa; es algo natural, mi hermano quiere más tranquilidad", ha confesado, detallando cómo el médico llegó a aconsejar a Benedicto XVI que no hiciera más viajes transatlánticos. De hecho, en las últimas fechas sus viajes han sido más cortos, así como la duración de los actos, que han llegado a estar marcados por motivos de salud, como ocurrió el pasado mes de noviembre cuando tuvo que interrumpir el rezo público del Angelus por problemas de visión: "Mis ojos no funcionan bien".

¿Por qué un 11 de febrero de 2013?


Según Lombardi, Benedicto XVI ha escogido el 11 de febrero como fecha de anuncio de su dimisión para comunicárselo personalmente al mayor número de cardenales posible. "Era el día de la canonización de algunos nuevos santos,  y por eso se convoca a los cardenales que están en Roma, de ahí que hubiese muchos. Y el Papa ha escogido esta ocasión especialmente significativa para dar un anuncio importante", ha aseverado Lombardi.

A pesar de que apenas existían rumores estas últimas semanas, lo cierto es que el propio Benedicto XVI ya dejó caer esta posibilidad hace dos años, en una entrevista con el periodista alemán Peter Seewald: “Cuando un Papa alcanza la clara conciencia de no estar bien física y espiritualmente para llevar adelante el encargo confiado, entonces tiene el derecho y en algunas circunstancias también el deber de dimitir”, llegó a decir.



El escándalo de los Vatileaks. ¿La razón oculta?
Los últimos meses del Papa en el poder no han venido, no obstante, condicionados únicamente por el desgaste de su salud. El escándalo de los Vatileaks ha podido minar también la moral de un pontífice que, según los documentos filtrados al público el año pasado, habría sufrido en sus carnes una oleada de corrupción en las filas de la Santa Sede, así como incluso un complot para asesinarle. ¿Estaba el Papa triste y deprimido? "No, en absoluto, siempre le he visto totalmente sereno. Los acontecimientos complicados no le han tocado", ha desmentido Lombardi en la rueda de prensa.




Benedicto XVI, perseguido por la polémica de principio a fin