Por qué dejar un empleo antes de los 15 meses podría perjudicar a tu CV

Jaime Quirós
·4 min de lectura

Todos sabemos que incorporarse a un nuevo puesto de trabajo puede resultar complicado al principio. Un trabajo diferente requiere de cierto tiempo de adaptación hasta que podamos realizar nuestras tareas con soltura. Independientemente de la experiencia que se tenga, cada empresa es un mundo, por lo que la forma de trabajar de un empleo anterior podría no servir para el siguiente.

Los expertos calculan que un empleado de reciente incorporación no alcanza el punto óptimo de productividad hasta los seis meses. No solo eso: para sentirse integrado al 100% en la cultura empresarial, se estima que un trabajador nuevo puede requerir, de media, unos 18 meses. A partir de los dos años es cuando un empleado conoce la estrategia empresarial a fondo.

Esto puede explicar la alta tasa de abandono durante este periodo crítico: a veces, es el propio empleado el que decide abandonar su trabajo, al sentir que todavía no puede desenvolverse con la facilidad que le gustaría o que no se mimetiza bien con el entorno empresarial. Esta situación de abandono prematuro es igual de perjudicial para la empresa que para el trabajador: cuesta mucho más una contratación nueva que retener y formar el talento propio; además, se estima que dejar un empleo antes de los primeros 15 meses equivale a borrar años de experiencia del currículum.

Los expertos afirman que las personas que abandonan un puesto de trabajo antes de los 15 meses tienen menos probabilidades de ser contratadas, ya que esto borra experiencia de su CV. Getty Creative.
Los expertos afirman que las personas que abandonan un puesto de trabajo antes de los 15 meses tienen menos probabilidades de ser contratadas, ya que esto borra experiencia de su CV. Getty Creative.

La reclutadora TalentWorks llevó a cabo un estudio en el que se analizó una muestra comprendida por casi 7.000 solicitudes de más de 300 ciudades en Estados Unidos. Los resultados desvelaron que los solicitantes que habían sido despedidos o habían dejado su empleo anterior durante los 15 primeros meses tenían un 43% menos opciones de ser contratados. De hecho, solo en el 7,6% de los casos las empresas atendían a sus solicitudes en empleo, en comparación con el 13,4% de quienes acumulaban más de 15 meses en su último puesto de trabajo.

La crisis actual impide que muchos trabajadores ganen la suficiente experiencia

¿A qué se debe esto? Los reclutadores suelen hacer la primera criba de candidatos simplemente echando un vistazo rápido al currículum. Uno de los aspectos en los que se fijan, antes de entrar en detalles, es en el tiempo que hemos permanecido en un mismo puesto de trabajo. Que un candidato haya estado en una compañía durante poco tiempo suele ser una red flag (‘bandera roja’ o advertencia).

El estudio mencionado revela que todos aquellos que hayan dejado una empresa dentro de los primeros 15 meses sufren mucho más durante la búsqueda de empleo, aunque sean experimentados. Por ejemplo, los solicitantes que acumulan cinco años de experiencia tuvieron una tasa de entrevistas del 16% y su pérdida estimada de años de experiencia laboral fue de 3,7 años por cada puesto que habían abandonado. Los candidatos con 10 años de experiencia tuvieron una tasa de entrevistas del 14,3%, pero cada abandono antes de tiempo suponía una pérdida de unos 8,3 años de vida laboral.

Esto se debe al problema que comentábamos al principio: se requiere cierto tiempo de adaptación al incorporarse a un nuevo puesto de trabajo. Abandonar un trabajo antes de completar este periodo interrumpe este aprendizaje, lo que resta fiabilidad a nuestro currículum.

El problema es que, ahora mismo, la alta rotación en las empresas y la crisis de empleo a raíz de la pandemia impiden que los trabajadores acumule tiempo en una determinada empresa. Muchas entidades se han visto obligadas a prescindir de parte del personal o a realizar contratos temporales, ante la incertidumbre provocada por el coronavirus. Esta crisis es especialmente visible en los menores de 30 años, el rango poblacional donde se concentra el desempleo en estos meses.

Sea como sea, cuando se llega a una entrevista, lo más recomendable es explicar por qué hemos dejado el empleo o por qué nos han despedido de forma honesta. Siempre cabe la posibilidad de que, a pesar de haber desempeñado bien nuestras funciones, nuestros empleadores no tuvieran la oportunidad de renovar nuestro contrato; o que nuestra salida estuviera motivada por un ambiente laboral poco favorable.

En cualquier caso, debemos resaltar nuestras virtudes y destacar lo que hemos aprendido en nuestro último puesto, aunque estuviésemos poco tiempo, así como todo lo que podemos aportar a un proyecto nuevo.

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