Por qué comemos más cuando estamos en familia o con amigos

Celebración entre amigos. (Imagen gratuita vista en Pixabay).

Seguro que habéis oído hablar (o habéis experimentado en propias carnes) eso de los kilitos de más que se cogen durante la navidad. Obviamente los excesos que cometemos con varios platos que pueden incluir marisco, carne, pescado y dulces varios, tiene buena parte de culpa, así como la insistencia de tu madre en que repitas. ¿Pero sabes qué? Deberías poder culpar también a tu familia (o a tus amigos) porque estar en su presencia compartiendo mesa y mantel hace que comas más. Y no solo en navidad claro, cada vez que quedas con tu cuadrilla de amigos a comer, los tamaños de las raciones que te sirves aumentan inadvertidamente (entre un 29% y un 48%) en comparación a lo que sucede cuando comes solo. Ahora te voy a explicar el porqué.

Un equipo de investigadores en psicología de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) comandados por Helen Ruddock se ha embarcado en una labor de recopilación de estudios anteriores realizados sobre la así llamada “facilitación social” de la alimentación. Este, por tanto meta-estudio, ha analizado 42 trabajos anteriores y ha añadido investigación experimental en la que se observaba a personas cuando comían solas o en compañía. Finalmente, el estudio incluye datos estadísticos no experimentales, es decir formularios en los que se pedía a los participantes que registraran su ingesta diaria.

¿Las conclusiones? Pues que en efecto, tal y como indicaron todos estudios anteriores, existe un mecanismo social y psicológico que podría explicar por qué incrementamos el consumo de alimentos cuando nos encontramos acompañados por conocidos, por qué reducimos nuestras raciones cuando almorzamos entre personas que no conocemos.

En palabras de la líder del trabajo, Helen Roddock: “Las personas desean transmitir impresiones positivas a los desconocidos, y seleccionar porciones más pequeñas puede proporcionar un medio para hacerlo”. Las evidencias muestran que este efecto es particularmente pronunciado con mujeres que comen con hombres a los que desean impresionar y también con personas con sobrepeso que desean evitar ser juzgadas por comer excesivamente. Uno de los estudios analizados indican que en estos casos los comensales pueden llegar a comer un 18% menos cuando comparten mesa con desconocidos.

¿Pero por qué comemos más cuando estamos en compañía de nuestros íntimos? El meta-estudio sugiere que este comportamiento podría estar relacionado con el modo en que nuestros antepasados comían. Básicamente, compartían los alimentos – cuando los había – para protegerse contra inseguridades alimentarias futuras, garantizando una distribución equitativa.

En estos tiempos, a pesar de que muchos de nosotros no tenemos dificultades para acceder a los alimentos, el mecanismo permanece. Y es que, como sostiene el equipo responsable de este trabajo: “la transición reciente y rápida a un paisaje dietético en que la comida es abundante ha creado forma de desajustes evolutivos. En el caso de la facilitación social, que en el pasado cumplía una función equitativa de reparto, ahora vemos que ejerce una poderosa influencia en las ingestas copiosas poco saludables”.

Obviamente hay otros factores sociales: comer en compañía es más divertido, y por tanto recibimos una recompensa de la alimentación social, lo cual nos lleva potencialmente a consumir en exceso. Además, comer en exceso en compañía se ve menos negativamente que hacerlo solo. Antiguamente a quien comía de más se le podía considerar un rival por los recursos, lo cual podía provocar tensiones y llevarle al ostracismo. Pero en compañía la tensión es menor, ya que los individuos comparan su comportamiento entre sí promoviendo una comida mayor de que se podría hacer si existiera la competencia social.

Si además eres buen cocinero, es probable que tu familia y amigos te cubran de elogios, por lo cual terminarás por asociar el suministro de buenos alimentos con una mejora de tu autoestima y un fortalecimiento de tus relaciones.

El meta-análisis se ha publicado en The American Journal of Clinical Nutrition.

Me he enterado leyendo Research Digest, una web coordinada por la Sociedad Británica de Psicología.