Por qué Ciudadanos puede que gane en votos pero no en escaños

Asier Martiarena
Inés Arrimadas, candidata de Ciudadanos a la Generalitat. (AFP Photo/Pau Barrena)
Inés Arrimadas, candidata de Ciudadanos a la Generalitat. (AFP Photo/Pau Barrena)

Por mucho que en la campaña de las elecciones del 21-D en Cataluña se haya hablado mucho más de la independencia de Cataluña que de Sanidad, Educación o Servicios sociales, los comicios son autonómicos y no plebiscitarios. Es decir, que no ganará quien saque más votos, sino que lo hará quien consiga más escaños. Parece una perogrullada pero conviene explicarlo, porque algunas informaciones dadas recientemente pueden parecer contradictorias. La prueba de ello es que, aunque Ciudadanos lidera la mayoría de los sondeos realizados hasta ahora en cuanto a intención de voto, no lo hace en las de predicción de escaños, donde ganaría ERC. ¿Cómo es eso posible? Pues porque no vale lo mismo el voto en Barcelona capital que el de Girona.

Este año van a votar un total de 5.553.983 electores en las elecciones al Parlamento de Cataluña, de los cuales 5.329.139 residen en la comunidad autónoma y 224.844 en el extranjero, según el censo publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estos son 136.300 votantes más que en estas elecciones de 2015. Además se espera una participación récord.

Esos 5,5 millones de electores elegirán 85 diputados por Barcelona, 18 por Tarragona, 17 por Gerona y 15 por Lleida. Y aquí entra en juego un viejo amigo que, generalmente, aparecía en nuestras vidas cada cuatro años pero que la promiscuidad electoral catalana ha invitado con asiduidad en los últimos años… la ley D’Hondt que, en Cataluña, beneficia a las zonas menos habitadas; es decir, hacen falta muchos menos votos para sacar un escaño por Lleida que para hacerlo por Barcelona.

En la provincia de la capital hay 4,1 millones personas llamadas a las urnas para elegir a 85 diputados, lo que significa que hacen falta unos 49.000 votos para determinar cada escaño. En Lleida, la población con derecho a voto es mucho menor: 315.000 personas. Estas asignan 15 escaños, por lo que solo son necesarios unos 21.000 votos para elegir a cada parlamentario. Y es en estas zonas donde más ventaja sacan los partidos independentistas.

Además, repasando lo ocurrido en las elecciones de la última década, el sistema electoral ha beneficiado a Convergència -posteriormente JuntspelSí- en alrededor de 9 escaños a costa de partidos menores como Ciudadanos, CUP o, muy especialmente, Plataforma per Cataluña. Como hoy en día la formación nacionalista más fuerte es ERC, se espera que la ley D’Hondt les nebeficia más que al resto.

¿Por qué, entonces, los partidos independentistas ponen tanto ahínco en sus campañas en Barcelona? Porque sus calles son escaparates internacionales. Tiene mas fuerza una manifestación por Via Laietana y Plaza Catalunya que en Alto Ampurdán, por poner un ejemplo. Así que lo que buscan en Barcelona es amplificar su campaña, no captar votantes.

Así se entiende que Ciudadanos, a pesar de aparecer como el partido más votado este jueves, no sea el partido con mayor número de escaños. Esto no es definitivo, porque todo dependerá de la fuerza de las alianzas que se formen. Sólo así se verá si, a pesar de que el número de votos de Ciudadanos se diluya, el bloque constitucionalista suma más escaños que el independentista. Será el momento de poner en marcha el juego de los pactos.