¿Por qué beber alcohol o comer azúcar da sed?

“El cuerpo es sabio” es una frase que todos hemos oído, generalmente como explicación-excusa para darnos un atracón de algo que no nos conviene. Pero dos estudios recientes, uno realizado en ratones y otro en humanos, parece darle la razón al dicho: cuando el cuerpo necesita hidratarse, avisa al cerebro para que nos entre sed.

Siendo precisos, los dos estudios se centran en el consumo de dos sustancias que provocan deshidratación. El consumo tanto de alcohol como de azúcar obliga al cuerpo a una serie de reacciones metabólicas que tienen como resultado una pérdida de agua. Y hay que reponerla.

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REUTERS/David Mdzinarishvili

Vamos a empezar por el estudio realizado en ratones. Los investigadores se centraron en el funcionamiento de una hormona, conocida como factor de crecimiento de fribrinógenos, que se sabe que está relacionada con el consumo de estas dos sustancias. La concentración de la hormona, que se produce en el hígado, aumenta cuando se toman azúcares en grandes cantidades o se bebe alcohol.

Para entender cómo funciona la hormona, seleccionaron dos variedades: ratones normales y mutantes que carecen de la vía para generar la hormona. Primero les ofrecieron comida normal, y comprobaron cuánta agua bebían y sus concentraciones de la hormona. Como esperaban, no había diferencias.

Que llegaron cuando les cambiaron la dieta. Al incluir grandes cantidades de azúcares en la dieta, y alcohol como bebida, los ratones normales mostraban un consumo mucho mayor de agua. La que necesitaban para no deshidratarse. En cambio, los ratones mutantes seguían bebiendo la misma cantidad de agua que siempre.

La diferencia estaba en los niveles de hormonas. Porque los mutantes que no podían generarla, evidentemente, no la generaban. En los ratones normales, en cambio, la hormona viajaba de donde se generaba – el hígado – al lugar donde cumple su función: el hipotálamo, una región del cerebro.

Al recibir la hormona, que no olvidemos que son mensajeros químicos que ayudan a regular el equilibrio del cuerpo, el hipotálamo dispara la sensación de sed. Pero el cambio es más profundo, porque lo que hace es eliminar la sensación de recompensa al consumir azúcares, y aumentar esa misma sensación al beber agua.

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Bien, ya sabemos lo que ocurre en ratones. Pero, ¿funcionará igual en humanos? A grandes rasgos, sí, que es en lo que se centra el segundo estudio. En este caso, se pidieron voluntarios. A la mitad de ellos se les dio a beber zumo, y a la otra mitad el mismo zumo pero mezclado con alcohol. Y se comprobaron sus niveles de la hormona en sangre.

Aquellos que bebieron alcohol tenían una concentración mucho mayor de hormona en sangre, que ademas seguía la misma dinámica que la concentración de alcohol en sangre: un pico a las dos horas del consumo, para después descender. Y la hormona también viajaba hasta el hipotálamo.

Así que podemos asumir que funciona de una manera si no igual, sí muy similar en ratones y en humanos. El siguiente paso es determinar si se puede emplear esta hormona como tratamiento para evitar el consumo de alcohol en humanos.

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