Por qué los árboles ya no esperan a la primavera para florecer

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SYDNEY, AUSTRALIA - OCTOBER 29: Jacaranda trees in the suburb of Neutral Bay with the city and harbour bridge in the background on October 29, 2021 in Sydney, Australia. Jacaranda trees are not native to Australia, but can be found around Sydney and are popular for their stunning purple blooms in spring. (Photo by James D. Morgan/Getty Images)
(Photo by James D. Morgan/Getty Images)

Las plantas necesitan saber cuándo se acaba el invierno y empieza la primavera. Y necesitan saberlo para para sacar las hojas y comenzar su periodo productivo, crecer, preparar la floración, dar sus frutos y seguir con su ciclo de vida. Pero ¿cómo lo pueden saber? Porque, evidentemente, no usan un calendario.

Las plantas utilizan esencialmente dos señales, dos pistas para determinar cuándo se acaba el invierno y es momento de crecer: la cantidad de luz y la temperatura. El problema es que estas pistas cada vez son menos fiables, debido al cambio climático y a la contaminación lumínica. Y la situación es peor en las ciudades que en las zonas más apartadas.

En un artículo reciente se explica precisamente esto: que los árboles de los entornos rurales salen del periodo invernal de latencia y brotan las hojas antes que en zonas rurales comparables. La cantidad de días depende, obviamente, tanto del entorno directo, como de la especie de árbol. Pero la tendencia es clara.

Para este estudio, se han analizado datos tanto de satélite cono fenológicos - estudios de ciclos vitales de las plantas, como cuándo brotan las hojas y cuándo florecen - de 85 ciudades de distintos tamaños a lo largo y ancho de Estados Unidos. Aunque el estudio se haya realizado sólo en una región del planeta, las conclusiones se pueden extrapolar. La primavera llega antes a las ciudades, y esto ayuda a predecir lo que puede ocurrir en el campo.

Bien, es curioso, pero ¿por qué tendría que interesarnos? Por varios motivos, todos ellos muy sencillos de entender. El primero, por poner por delante uno egoísta, es que si los árboles comienzan a adelantar sus ciclos, y empiezan a superponerlos, la cantidad de polen en el ambiente será mayor. Lo que significa más alergia para la gente que ya tiene alergia, y más gente que desarrolle alergia al polen.

Y hablando de polen, que los árboles y otras plantas adelanten su periodo de crecimiento y floración puede hacer que se desacompase del de los insectos polinizadores. Si los insectos no adelantan también sus ciclos, los de animales y plantas se desincronizarán y eso puede tener nefastas consecuencias. Desde un punto de vista ecológico, pero también económico ya que afectaría a muchos cultivos

El último motivo también es ambiental y económico. Y es que las plantas que adelantan su "primavera" son mucho más sensibles a posibles heladas. El hecho de que las temperaturas medias vayan creciendo y las plantas respondan a ello no implica que el invierno se haya acabado, y una helada tardía puede suponer un problema muy serio si las plantas florecen antes de tiempo.

¿La solución? La verdad es que pensar en una solución global es complicado. Se puede empezar por emplear iluminaciones que produzcan una luz distinta, que afecte menos a las plantas. Pero, de momento, lo único realista es ser consciente de lo que puede ocurrir.

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