Por fin se descubre quién fue el responsable del mayor fraude científico de la historia

Los inicios del siglo XX fueron testigos de una de las épocas más intensas de la Paleoantropología. La obra de Darwin había levantado gran expectación, no solo en la ciencia sino en toda la sociedad, en un tiempo en el que los restos fósiles causaban sensación y comenzaban a arrojar luz sobre los orígenes de la vida, de las especies y del ser humano. Sin embargo, el propio Darwin se quejaba en sus trabajos del escaso registro fósil con el que contábamos para confirmar definitivamente muchas de sus afirmaciones.

La idea del “eslabón perdido entre el hombre y el mono” se fue extendiendo por todos los ámbitos científicos y la búsqueda de fósiles experimentó décadas de entusiasmo. En este ambiente de múltiples excavaciones, en 1912 un equipo de paleontólogos y arqueólogos mostró al mundo los restos fósiles que finalmente se convertirían en el fraude científico más famoso de la Historia: El hombre de Piltdown.

Aquel fósil representaba todo lo que se había buscando durante tantos años, y cubría finalmente una laguna que duraba ya décadas. Apenas se discutió científicamente su validez y la presentación oficial de los fósiles, que tuvo lugar en una institución tan prestigiosa como la Royal Geological Society of London, ayudó a que el hallazgo fuese considerado como verdadero durante más de cuarenta años.

Los huesos consistían en un cráneo parcial, algunos dientes y una mandíbula que unidos todos, mostraban un conjunto muy logrado que además se asemejaba mucho a las ideas preconcebidas que se tenían en aquella época sobre la apariencia que debía tener ese “eslabón perdido”.

Pero todo fue un montaje… En 1953, uno de los especialistas más escépticos, el odontólogo A.T. Marston afirmó que estábamos ante un puzzle construido a base de piezas de diversas especies: la mandíbula de un orangután, el diente de un mono y el cráneo superior de un ser humano anatómicamente moderno.

Posteriores y más detallados análisis han ido confirmando lo que se sospechaba a mediados de siglo: los restos óseos del hombre de Piltdown no fueron más que una falsificación que duró más de cuarenta años y en la que nunca se supo realmente quien fue el responsable… al menos hasta ahora.

Los sospechosos de haber elaborado aquel monumental fraude siempre han estado claros: durante todo este tiempo, de los miembros del equipo que trabajó y tuvo acceso a aquellos restos, siempre se ha apuntado a tres como los posibles falsificadores: Richard Dawson (arqueólogo), Arthur Smith Woodward (paleontólogo) o incluso al clérigo Pierre Teilhard de Chardin, a quien algunos consideran autor intelectual del fraude.

Esta semana, y después de más de cien años desde aquel lejano 1912, por fin podemos decir que hemos descubierto al responsable del fraude de Piltdown. Un nuevo estudio publicado en el Royal Society Open Journal, realizado por un equipo multidisciplinar liderado por la antropóloga Isabelle de Groote, nos desvela finalmente al falsificador: Richard Dawson.

El estudio revela además que todo el fraude fue orquestado por una sola persona, Dawson, que además había sido el mayor sospechoso durante todo este tiempo. La clave de la investigación se basa en análisis genéticos y morfológicos de los fósiles de Piltdown, unidos a otros restos encontrados por este arqueólogo aficionado con posterioridad.

La pista del rompecabezas es la mandíbula de orangután. Tras el descubrimiento de 1912, Charles Dawson siguió trabajando en la excavación y dos años después, en 1914, aseguró haber encontrado nuevos dientes del hombre de Piltdown… esto es lo que le ha delatado.

La investigación genética y morfológica de los restos por parte del equipo de Isabelle de Groote ha demostrado que las piezas dentales encontradas dos años más tarde pertenecían al mismo orangután de la mandíbula de 1912… Dawson usó el mismo orangután para añadir más dientes al conjunto original.

Para terminar de aclarar el misterio, la forma de trabajar la arcilla que se utilizó para pegar la mandíbula y las piezas dentales son idénticas en un caso y en otro, confirmando que son el trabajo de una misma persona, utilizando la misma técnica.

Hemos tardado más de cien años desde su presentación oficial, pero por fin conocemos al culpable: Lo siento Dawson… te han pillado con “las manos en la arcilla”.

Referencias científicas y más información:

Isabelle De Groote, Linus Girdland Flink, et al. “New genetic and morphological evidence suggests a single hoaxer created Piltdown man” Royal Society DOI: 10.1098/rsos.160328

Michael Price “Study reveals culprit behind Piltdown Man, one of science’s most famous hoaxes” Science Magazine DOI: 10.1126/science.aag0741