Ni hijo único, ni varios: China tiene un grave problema con su natalidad

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China es el país más poblado del mundo, ya que cuenta con más de 1.400 millones de habitantes. Una situación que probablemente acabe próximamente porque las estimaciones de Naciones Unidas apuntan a que en 2027 India superará al gigante asiático.

Y es tras más de tres décadas en China con restricciones a los nacimientos se empieza a dar la paradoja de que el país se enfrenta a una tasa de natalidad bajo mínimos que complica el relevo generacional. Tanto es así que las proyecciones señalan que su población se verá reducida en más de 30 millones hasta 2050.

Nacimientos en China en 2021. (Photo by SheldonCooper/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
Nacimientos en China en 2021. (Photo by SheldonCooper/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

Para comprender qué está pasando hay que recurrir primero a los datos: en 2020 se produjeron solo 8,5 nacimientos por cada 1.000 personas. Esta es la cifra más baja desde 1978 que es cuando se empezó a estudiar este campo y muestra una tendencia preocupante. Y es que las cifras de fallecimientos rápidamente se están igualando a las de nacimientos, lo que va a significar que en el futuro más inmediato (dos o tres años a lo sumo) China empiece a perder población.

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Cabe recordar que en 1979 el país impuso la política del hijo único, una medida de control que solo permitía a las parejas chinas tener un solo descendiente, con el objetivo de reducir el crecimiento de la población. En 2015 se decidió aliviar esta política y permitir dos hijos. Y desde este 2021 ya se puede tener tres hijos.

Sin embargo, la situación ha cambiado rotundamente en menos de 40 años. Si entonces era necesario controlar la natalidad, ahora es al revés, con China enfrentándose a una situación que es común a la mayoría de los países occidentales: la existencia de pirámides de población descompensadas con muchos más ancianos que niños.

Y al igual que en ellos, las causas que explican por qué están cayendo los nacimientos no difieren demasiado: los altos precios de mantener a los hijos, la dificultad de acceder a una vivienda o el freno al desarrollo de una carrera profesional son algunos de ellos.

Durante las últimas cuatro décadas China ha basado su crecimiento económico en una fuerza laboral joven y de salarios bajos, pero el rápido desarrollo del país ha provocado que este modelo tenga fecha de caducidad. Y el futuro, con la caída de la natalidad, se presenta más sombrío, ya que podría conllevar la falta de mano de obra y la necesidad de adaptar su economía e infraestructuras a una población envejecida.

Los nacimientos en China están cayendo año a año. (Photo by Xu Binhua/VCG via Getty Images)
Los nacimientos en China están cayendo año a año. (Photo by Xu Binhua/VCG via Getty Images)

El gran problema es que el envejecimiento está llegando antes que la prosperidad. Porque en promedio el PIB per cápita sigue siendo bajo en comparación con los países más desarrollados (10.500 dólares en 2020), mientras que el envejecimiento es acelerado y hace pensar que no podrá alcanzar la prosperidad que consiguieron otras sociedades antes de enfrentarse al mismo problema.

Un par de datos confirman esta situación: en 2020 la población mayor de 60 años representa el 18,7% del total, mientras que hace 10 años solo era el 13,3%. Además, es el segmento de población que más crece. Hoy, los chinos en edad de trabajar son el 63%, mientras que hace una década superaban el 70%.

Paralelamente la población menor de 14 años decrece, del 19% al 17%, lo que refleja el cambio de tendencia. Así, hoy en día, el índice de fertilidad señala que el número de hijos por mujer en edad fértil se encuentra en 1,3, siendo muy inferior a los 2,1 necesarios para garantizar el relevo generacional.

Por tanto, no parece que el hecho de permitir dos o tres hijos cambie la situación y probablemente el país deba imponer prácticas de apoyo a la natalidad.

El sistema de pensiones depende de la fuerza laboral. (Photo By H.Bilbao/Europa Press via Getty Images)
El sistema de pensiones depende de la fuerza laboral. (Photo By H.Bilbao/Europa Press via Getty Images)

¿Y España, qué?

Esta situación que está viviendo China es incluso más grave en países desarrollados como Japón, Italia o España. Desde hace décadas estas naciones han tenido que recurrir a la inmigración para compensar la pérdida de población y mantener la fuerza laboral.

En el año 2020 nacieron en España 339.206 niños y niñas, lo que supone un retroceso de casi el 6% respecto al año anterior y un 30% menos que en 2010. Por otra parte, la edad media de la maternidad se situó en los 32,3 años. Una cifra cada vez más tardía que se explica por la falta de oportunidades laborales para los jóvenes, lo que obliga a retrasar la edad en la que se tienen los hijos.

En el caso de España además, su sistema de pensiones depende completamente de las cotizaciones de los trabajadores activos, por lo que una reducción de la fuerza laboral pone en riesgo de colapso el sistema.

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