Comparece policía acusado del asesinato que reavivó el temor de las mujeres en Londres

Pauline FROISSART
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Mensajes y ramos de flores en recuerdo de la secuestrada y asesinada Sarah Everard depositados en Clapham Common, al sur de Londres, el 15 de marzo de 2021

Un policía de un cuerpo de élite compareció este martes ante la justicia londinense, acusado del secuestro y asesinato de la joven ejecutiva Sarah Everard, cuya desaparición conmocionó al Reino Unido y reabrió el debate sobre la seguridad de las mujeres.

El agente Wayne Couzens, de 48 años, asistió por videoconferencia a una vista de 25 minutos en el tribunal penal de Londres desde una prisión de alta seguridad en el sureste de la capital donde está recluido.

El juez decidió mantenerlo en prisión preventiva y fijó para el 9 de julio la audiencia en que debe declararse inocente o culpable antes del inicio del juicio, fijado provisionalmente para el 25 de octubre.

Couzens, miembro de la unidad de protección diplomática de la Policía Metropolitana de Londres, sólo habló para confirmar su nombre y fecha de nacimiento.

La semana pasada fue acusado del secuestro y asesinato de Sarah Everard, una ejecutiva de marketing de 33 años que desapareció el 3 de marzo por la noche.

La joven había visitado a unos amigos en Clapham, en el sur de Londres, y regresaba a su casa en Brixton, a unos 50 minutos a pie.

Su cuerpo fue descubierto una semana después en un bosque de Ashford, en el sureste de Inglaterra. Todavía no se anunció la causa oficial de su muerte.

Su desaparición suscitó una renovada preocupación por la seguridad de las mujeres en lugares públicos y llevó al gobierno de Boris Johnson a prometer medidas para mejorar la protección.

Estas incluyen mayor financiación para incrementar el alumbrado público y las cámaras de seguridad y un aumento de las patrullas policiales por la noche.

- "¡Esto tiene que cambiar!" -

La policía londinense es objeto de duras críticas debido a la forma en que disolvió una vigilia por Everard organizada en Clapham el sábado, pese al confinamiento contra la pandemia, en la que se vio a los agentes forcejear y esposar a las jóvenes allí reunidas.

En los últimos días la gente dejó cientos de ramos de flores alrededor del quiosco de música de Clapham Common Park, donde Sarah fue vista por última vez.

La conmoción sigue siendo muy fuerte en esta zona del sur de Londres, que el martes seguía sembrada de avisos de búsqueda con el rostro sonriente de la joven.

Lo que le ocurrió "es algo que todas tememos, cuando volvemos a casa por la noche", dijo a la AFP Elena Percival, de 35 años, "conmocionada" y "furiosa".

"Más iluminación no resolverá el problema. La violencia machista está en nuestra cultura", proclama un cartel colocado por Elena. Para ella, "la educación es la única manera" de cambiar las cosas.

"¡Esto tiene que cambiar! La gente está harta del statu quo", lanza Charlotte, de 43 años, que no quiere dar su apellido.

Tras la desaparición de Sarah Everard, se multiplicaron en las redes sociales los testimonios de mujeres que expresaban su sensación de inseguridad y las estrategias utilizadas para evitar las agresiones, desde dar un rodeo por las calles más iluminadas hasta caminar hablando con alguien al teléfono.

"Cuando vuelvo a casa, tengo las llaves en la mano. Mi marido ni siquiera lo sabe", reconoce Charlotte. "Esto forma parte de nuestra vida pero no debería", agrega.

Además de la conmoción por la muerte de Everard, la intervención policial del sábado aumentó el resentimiento.

"Es inaceptable lo que hicieron, detener a las mujeres de una manera tan brutal", denuncia Chloe San, una fotógrafa de 30 años que se encontraba en el lugar esa noche. "Ya no nos fiamos de ellos", afirma sobre la policía.

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