¿De dónde sale la polémica del voto por correo en las elecciones de Estados Unidos?

Javier Taeño
·4 min de lectura

Las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 son las más apretadas de los últimos 20 años y cada voto puede ser decisivo para terminar dándole la victoria a Joe Biden o a Donald Trump. Pese a las acusaciones de fraude del actual presidente, lo cierto es que los sufragios enviados por correo van a ser fundamentales para determinar a un ganador.

Una práctica, la del voto por correo, que ha estado presente en el país desde el siglo XIX y que nunca ha estado envuelta en polémica ni ha ofrecido dudas. Hasta la llegada a la política del magnate republicano.

El voto por correo va a ser decisivo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. (Photo by Scott Olson/Getty Images)
El voto por correo va a ser decisivo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. (Photo by Scott Olson/Getty Images)

En Estados Unidos todos los estados permiten que la votación no sea de forma presencial, pero algunos de ellos requieren una razón específica (enfermedad, ausencia justificada) para poder votar por correo. Otros exigen que el votante lo solicite previamente. En total, en este 2020 un 84% de los votantes han sido elegibles para poder recibir las papeletas sin justificación. La persona simplemente debe entregar el boleto firmado y sellado para ser procesado por el personal electoral.

A diferencia de España, donde todo el mundo puede votar por correo si así lo quiere, en cada estado de Estados Unidos hay diferencias. Así, el 21,4% de los votantes (10 estados) han recibido la papeleta de manera automática; el 46,7% (26 estados) no necesita excusa; y el 14% (9 estados) puede utilizar el coronavirus como motivo para votar por correo. Los restantes 6 estados no reconocieron la covid-19 como excusa para no ir a votar en persona.

Estas elecciones se han producido en medio de una pandemia global, por lo que como es lógico la gran mayoría de estados se ha adaptado a esta situación, facilitando el voto por correo para evitar las aglomeraciones, lo que ha tenido un efecto muy importante. Se estima que el Servicio Postal estadounidense ha enviado más de 120 millones de papeletas, pero hay un sesgo de partido.

Según US Elections Project el 45,5% de los votantes que han participado en el voto por correo son demócratas, frente al 29,9% republicanos. Estos últimos suelen preferir el voto presencial, algo que la pandemia no ha frenado. Así pues, parece obvio que cuánto más voto por correo esté pendiente de contar, más se beneficia Biden.

Consciente de esta situación, Trump lleva varios meses hablando de fraude electoral en el sistema del voto por correo. En julio habló de “las elecciones más corruptas en la historia de la nación”. También ha hablado de “un proceso fraudulento”. Estas acusaciones tan graves, en las que el propio presidente de Estados Unidos acusa al sistema de corrupción, nunca han sido probadas y para los demócratas solo son intentos de Trump de aumentar sus posibilidades de reelección.

Joe Biden y Donald Trump se juegan la elección. (Photo by ANGELA WEISS,MANDEL NGAN/AFP via Getty Images)
Joe Biden y Donald Trump se juegan la elección. (Photo by ANGELA WEISS,MANDEL NGAN/AFP via Getty Images)

De hecho, el Brennan Center for Justice, un instituto de leyes y políticas públicas muy prestigioso y que no se adscribe a ningún partido, ha señalado que la tasa de fraude electoral en Estados Unidos se sitúa entre el 0,00004% y el 0,00009%, es decir residual.

Incluso una investigación realizada por el vicepresidente Mike Pence tras las elecciones de 2016 no encontró evidencia de fraude electoral generalizado. Entonces Trump también alertó sobre esta posibilidad y aseguró que si Hillary Clinton ganaba era por este motivo. La victoria del republicano no le hizo desistir de estas acusaciones sin fundamento, ya que su derrota en el voto popular hizo que se pusiera en marcha esta comisión que finalmente no tuvo resultados. Así pues, parece más una estrategia electoral de Trump más que una corrupción generalizada.

De hecho el republicano más poderoso del Congreso, Mitch McConnell, líder de la mayoría en el Senado, declaró que no compartía las preocupaciones del presidente sobre un posible fraude electoral.

Curiosamente el propio Donald Trump solicitó votar por correo en Florida, una medida que no tiene mucho sentido teniendo en cuenta que el magnate piensa que es un fraude. Sin embargo, el político de Nueva York ha señalado que en este estado sí que lo apoya porque tiene “un buen gobernador republicano”. Así que una vez más la cuestión parece partidista más que un problema real en el sistema.

Ahora toca esperar los resultados definitivos en los estados en cuestión para conocer quién es el integrante de la Casa Blanca los cuatro próximos años. Está por ver si la decisión no acaba en los tribunales.

EN VÍDEO I La reacción homófoba al enterarse de que uno de los candidatos demócratas a la Casa Blanca es homosexual

Más historias que te pueden interesar: