Polémica por el vídeo de una boda judía en Nueva York donde miles de invitados se saltaron todas las medidas anti-COVID

M. J. Arias
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Las autoridades sanitarias habían desautorizado su celebración hacía semanas, pero aún así lograron mantener la celebración en secreto y miles de personas se congregaron el pasado 8 de noviembre en la sinagoga Yetev Lev D'Satmar en Brooklyn (Nueva York) para celebrar una boda. Este fin de semana ha salido a la luz un vídeo que muestra como no se cumplió con ninguna de las medidas establecidas para frenar los contagios durante la pandemia del coronavirus. Unas imágenes que han encendido la polémica y están siendo investigadas.

En el vídeo publicado por The Jerusalem Post se puede ver a miles de judíos ortodoxos cantando, aplaudiendo e incluso alguno de ellos bailando sin distancia de seguridad ni mascarillas. Hombro con hombro, miles de invitados se dieron cita en una sinagoga abarrotada en la que el citado medio habla de una capacidad para 7.000 personas.

Las imágenes que ahora han salido a la luz fueron grabadas el pasado 8 de noviembre y se corresponden con la boda de Joel Teitelbaum, nieto del Gran Rabino Aaron Teitelbaum, jefe de la comunidad Satmar Hassidic de Kiryas Joel, en el estado de Nueva York. Un evento que había sido prohibido ya en octubre por el titular de Salud entonces, Howard Zucker. Este emitió una prohibición que fue entregada en la sinagoga ya que la celebración de un evento de tales características violaría, como así ha ocurrido, todas las medidas de restricción de aforo, distancia de seguridad y uso de mascarilla que establece la normativa para frenar la expansión del coronavirus.

Si estaba prohibida, ¿cómo lograron miles de personas burlar la prohibición y celebrar una evento multitudinario como este? Es la pregunta que muchos se hacen desde que se publicaron las imágenes este fin de semana. La respuesta la da un artículo en yiddish del diario de la comunidad judía Der Blatt citado por The Jerusalem Post publicado una vez celebrada la boda.

Al parecer, para evitar el radar de las autoridades y no ser detectados, las invitaciones fueron boca a boca, sin dejar constancia del evento de manera ni física ni virtual. Una manera de eludir el control de los funcionarios tanto estatales como municipales que, a tenor de lo visto, les funcionó.

Una violación de la normativa existente que indigna y que ha generado polémica en Nueva York. Además, se suma a la imagen de las protestas masivas de la comunidad judía ortodoxa neoyorquina a lo largo de esta pandemia echándose a la calle para protestar contra las medidas impuestas.

Avery Cohen, portavoz del Ayuntamiento, ha confirmado que “la ciudad está llevando a cabo una investigación sobre el incidente y responsabilizará a aquellos con todo el peso de la ley”. Por su parte, Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York, ha criticado con dureza la celebración de la boda.

“Si eso ocurrió, fue un flagrante desprecio de la ley, es ilegal y fue una falta de respeto a la gente de Nueva York”, ha sentenciado.

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