La polarización marca la recta final rumbo a las elecciones presidenciales en Honduras

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El domingo el país centroamericano vivirá los comicios para elegir al sucesor de Juan Orlando Hernández, quien encabezó el mandato más largo de la historia, el cual cierra marcado por una investigación en Estados Unidos por acusaciones de vínculos con el narcotráfico. Las divisiones en el país cierran la carrera a dos candidatos: por un lado, el oficialista es Nasry Asfura, alcalde de Tegucigalpa; por el otro, Xiomara Castro, esposa del depuesto exmandatario Manuel Zelaya.

Este domingo, el pueblo de Honduras tendrá la oportunidad de elegir quien será el nuevo presidente de la nación, en unas elecciones que marcarán el final del mandato más extenso de la historia del país de Centroamérica.

En este marco, hay una fuerte polarización que reduce la decisión a dos candidatos: el oficialista Nasry Asfura, alcalde de Tegucigalpa; y la opositora Xiomara Castro, cónyuge del derrocado expresidente Manuel Zelaya y detractora acérrima de la legitimidad de la era de Juan Orlando Hernández.

El conservador Hernández, que se sentó en el sillón presidencial en enero de 2014 enarbolando la bandera del Partido Nacional, dejará su cargo ocho años después.

El punto final de su mandato será en enero próximo, luego de ser reelecto en 2017 pese a que la Constitución no lo habilitaba y tras ampararse en un controvertido fallo de la Corte Suprema de Justicia del país. Más allá de sus dos ciclos presidenciales (2014-2018 y 2018-2022), Hernández también fue titular del Parlamento entre 2010 y 2014, lo que lo transformó en una figura icónica en la política de Honduras.

El mandatario llega a su cierre de mandato envuelto en polémica luego de ser vinculado al narcotráfico por una corte federal del Distrito Sur de Nueva York. Sin embargo, él se desliga de las acusaciones y culpa a narcotraficantes hondureños que fueron extraditados en su gobierno.

La justicia estadounidense lo liga estrechamente en el caso que llevó a la sentencia de cadena perpetua –en marzo de 2021- de su hermano ‘Tony’, acusado de ingresar 185 toneladas de droga en Estados Unidos.

Más de cinco millones de hondureños (el país tiene alrededor de 9,5 millones de habitantes) están convocados a las urnas para elegir un nuevo presidente entre un total de 14 candidatos. También serán electos tres vicepresidentes, 298 alcaldes municipales, 128 diputados del Parlamento local y 20 del Centroamericano.

Asfura, el ‘modernista’ alcalde capitalino

Nasry Asfura, longevo referente del Partido Nacional, es el actual alcalde de Tegucigalpa, la capital de Honduras. Empresario de la construcción de 63 años, se caracterizó por realizar obras de infraestructura con acero y cemento para dinamizar la circulación de vehículos, cambiándole el aspecto a uno más vanguardista.

Involucrado en la política desde finales del siglo anterior, en su currículum ostenta puestos de concejal en Tegucigalpa y ministro del Fondo de Inversión Social, entre otros. “Trabajo y más trabajo” es su promesa más recurrente en la actual campaña.

Sin embargo, su Plan de Gobierno –al menos desde el discurso- es más profundo y consta con seis bastiones: ‘Democracia ciudadana, paz social y transparencia’, ‘Desarrollo económico, generación de empleos y atracción de inversiones’, ‘Capital humano, equidad de género, educación y salud’, ‘Responsabilidad fiscal y gestión transparente de los recursos públicos’, ‘infraestructura, vivienda, agua y medio ambiente’ y ‘política exterior’.

Bajo su gestión se caracterizó por la ausencia de estridencias para inaugurar obras, ceremonias oficiales o discursos. Su bajo perfil provocó que la oposición lo acuse de, en caso de ganar, ser solamente un peón de Hernández.

A pesar de esto, Asfura fue apuntado por el Ministerio Público por presunto lavado de activos, fraude, malversación de caudales públicos y abuso de autoridad, pero este año descartaron la posibilidad de llevarlo a juicio. Además, su nombre apareció en la publicación de los Pandora Papers.

Con el llamado a los hondureños para votarlo y ‘transformar el país’, Asfura apunta a la presidencia e hilvanar el cuarto período consecutivo para su partido.

Castro va por su tercer intento en búsqueda del sillón presidencial

Xiomara Castro, candidata del Partido Libertad y Refundación, tendrá una nueva participación en elecciones para ser presidente. Es la esposa de Manuel Zelaya, quien fue derrocado en junio de 2009 cuando promovió reformas constitucionales.

La capitalina de 61 años, administradora de empresas, tuvo sus inicios encabezando protestas en las calles pidiendo la restitución de su marido en el poder, algo que no consiguió pero que le acarreó seguidores.

Su primera incursión en unos comicios generales fue en 2013, representando al Partido Liberal, pero cayó contra el actual presidente Juan Orlando Hernández. Empero, ella alegó fraude y se autoadjudicó una victoria irreal.

En 2017 volvió a participar. A última hora hizo una alianza con Salvador Nasralla –presidente del Partido Anticorrupción-, pero terminó siendo derrotada nuevamente y el proceso finalizó en confrontaciones entre ambos referentes.

Para estas elecciones, Castro se presentó como la alternativa para la construcción de un estado socialista y democrático, donde subraya la misión de proteger los derechos de un pueblo soberano.

“El programa de Gobierno que propongo aboga por cambiar el sistema obsoleto y agotado que nos oprime y construir la democracia participativa”, explicó Xiomara Castro sobre los lineamientos generales de su plataforma.

Con EFE

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