Podemos y PNV fuerzan al Gobierno a rechazar la Superliga

Asier Martiarena
·3 min de lectura
El ministro de Cultura y Deporte del Gobierno de España, José Manuel Rodríguez Uribes, en un Pleno en el Senado. EFE
El ministro de Cultura y Deporte del Gobierno de España, José Manuel Rodríguez Uribes, en un Pleno en el Senado. EFE

La noticia saltó el fin de semana. Los equipos de fútbol más poderosos del mundo pretenden desvirtuar los principios básicos del deporte creando una Superliga a modo de un club privado en el que siempre jugarán ellos y quienes ellos quieran. Y a riesgo cero, al no haber ascensos ni descensos porque los méritos deportivos pasan a un segundo nivel mientras ellos se aseguran, sí o sí, llevarse cada año una millonada por los derechos televisivos Como cuando el niño pijo del barrio llegaba con el balón nuevo de reglamento y decidía quien jugaba y quién no.

El anuncio sacudió todos los informativos y provocó una catarata de reacciones Ayer por la mañana ya habían reaccionado el primer ministro británico, Boris Johnson, o el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron. Liderando una catarata de reacciones a las que el Gobierno español fue el último en sumarse. 

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Un retraso que evidencia que no tenía intención de posicionarse. Una neutralidad a la que ayudaba que el PP tampoco alzara la voz -en parte porque parecen inclinarse por la creación de esta nueva competición-. Hasta que ya entrada la tarde, el ministro de Cultura y Deporte, Jose Manuel Rodríguez Uribes, expresó su rechazo a la Superliga europea. De haberlo tenido claro lo hubiera confirmado horas antes. ¿Qué ocurrió? Que su socio de coalición, Podemos, y su socio de investidura, el PNV, le presionaron para significarse.

Según informa Voz Pópuli, Podemos "tiene en Florentino Pérez a uno de sus enemigos públicos declarados. Y no quiere saber nada de proyectos liderados por el empresario". Es por ello que su portavoz nacional, Pablo Echenique, dialogó con representantes de LaLiga para trasladarles su apoyo en rechazo frontal a la Superliga.

Y desde el lado del PNV, las presiones vienen por el evidente impacto negativo que supondría la Superliga para Athletic Club de Bilbao y Real Sociedad, los dos clubes "con más arraigo social" en Euskadi y que no están invitados a participar en el invento de los clubes poderosos.

Con todo ello, desde Moncloa emitieron un comunicado lo más aséptico posible intentando no cargar las tintas contra nadie, y se remitieron a señalar que sus reticencias a una competición que "ha sido pensada y propuesta sin contar con las organizaciones representativas de este deporte, tanto a nivel nacional como internacional".

Prueba de las pocas ganas de entrar en una guerra es el siguiente párrafo del comunicado, donde defiende volver a la senda del diálogo y del acuerdo en los ámbitos de decisión y organización a los que estos mismos clubes pertenecen para conseguir "una solución pactada". Una posición tibia que le permita en un futuro posicionarse de un lado u otro cuando tengan claro qué le conviene más.

En vídeo | La Superliga pone al fútbol europeo en pie de guerra

Más historias que te pueden interesar: