Los pobres de India no pueden permitirse el lujo de luchar contra el calor

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Combatir el calor despiadado es difícil en la ciudad desértica india de Sri Ganganagar, una dificultad que comparten millones de personas en el país o la sufrirán debido al cambio climático en las próximas décadas.

La población de los países más ricos pueden recurrir al aire acondicionado y otros lujos modernos, pero en India mucha gente ni siquiera tiene agua corriente.

Sri Ganganagar, en el estado desértico de Rajastán, cerca de la frontera con Pakistán, suele ser el lugar más caluroso de India y alcanzar 50 grados Celsius no es nada extraordinario.

Así que los dos millones de habitantes del distrito (el equivalente a la población de Eslovenia) se levantan temprano durante los largos meses de verano.

A últimas horas de la mañana el sol ya pega fuerte y el termómetro marca 42 grados Celsius. Entonces es cuando la gente vuelve a casa hasta el atardecer.

"Al mediodía, solo están afuera aquellos que no pueden evitarlo. Nos sentamos debajo de esto", dice el vendedor de fruta Dinesh Kumar Shah, señalando un paraguas negro.

Solo unos pocos afortunados tienen aire acondicionado, y la mayoría usa ventiladores y enfriadores de aire más baratos (entre cortes de energía) y gruesas cortinas verdes para no dejar pasar el sol.

"Los pobres somos los más afectados", afirma Kuldeep Kaur, un habitante. "Los ventiladores de techo de nuestras casas hacen circular el aire caliente".

"Es especialmente difícil para los niños pequeños en casa en verano. Pero me imagino que no hay mucho que la gente corriente pueda hacer. Nos limitamos a soportarlo".

A lo largo de los canales de riego de la ciudad, los niños y los adultos, jóvenes y ancianos, se refrescan en agua enlodada. Las mujeres ni siquiera pueden optar por ello en Rajastán, una región socialmente conservadora.

Los habitantes saben a qué hora corre el agua. Les sirve para regar los cultivos y para estar en el lugar apropiado para refrescarse.

"Esto es mejor que cualquier ventilador o enfriador de aire", afirma Arjun Sarsar, de 16 años, quien lleva cuatro horas mojándose y disfrutando con sus amigos.

- Cada vez más calor -

La temperatura promedio de India aumentó alrededor de 0,7 grados Celsius entre el comienzo del siglo XX y 2018. Se prevé que todavía suba otros 4,4 grados para 2100, según un informe gubernamental reciente.

El estudio pronostica asimismo que la frecuencia de las olas de calor para entonces será tres a cuatro veces mayor que en 1976-2005, y durarán el doble.

Según un borrador del informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU obtenido por la AFP el mes pasado, es probable que cientos de millones de personas se vean afectadas por al menos 30 días de calor mortal por año para 2080, aunque se cumpla con el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento muy por debajo de los dos grados centígrados.

Las olas de calor pueden ser mortales sobre todo cuando coinciden con altos niveles de humedad.

La humedad elevada y el calor pueden crear la llamada temperatura de bulbo húmedo o temperatura húmeda del aire. Cuando hace mucho calor sudamos y ese agua se evapora con el calor del aire, generando un enfriamiento, pero cuando el aire alcanza una humedad que no acepta más agua el sudor ya no nos refresca. En estas circunstancias un adulto sano puede morir en cuestión de horas.

"Tanto la temperatura como la humedad aumentan en India y en todo el mundo", afirma a la AFP Roxy Mathew Koll, científico del Instituto de Meteorología Tropical de India.

"No se trata únicamente de las olas de calor, sino también del aumento de la humedad que las acompaña, que hace que sientas que la temperatura es mucho más alta (de lo que es)", explica Koll.

- Pintar tejados -

Las ciudades indias llevan a cabo "planes de acción contra el calor", plantando árboles en áreas urbanas y pintando tejados con pintura reflectante, pero estas acciones no sustituyen las iniciativas globales para reducir las emisiones.

En Sri Ganganagar, los habitantes se refrescan bebiendo jugo de caña de azúcar con hojas de menta y limón, como el que vende Mathura Choudhary por 10 rupias (0,13 dólar, 0,11 euro) el vaso.

"Es el momento en que hacemos más negocio", comenta Choudhary a la AFP en su puesto al borde de la carretera. "¿A quién no le apetecería uno o dos vasos de esto en el verano? Es frío, dulce y fresco".

Mientras llena los recipientes de plástico de agua que su compañía distribuye por las casas, Sitaram Sevta asegura que los habitantes de la ciudad están acostumbrados al calor.

"La gente vive su vida teniéndolo en cuenta", dijo a la AFP. "No hace demasiado calor. Todavía no es verano en Sri Ganganagar... Solo hay 41 o 42" grados.

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