Plantar agua: la ciencia investiga cómo fomentar las lluvias en determinados lugares

Plantar agua: la ciencia investiga cómo fomentar las lluvias en determinados lugares

La idea de “plantar agua” suena rara. Pero ¿y si fuese posible? Con las sequías cada vez más frecuentes, seguidas lluvias torrenciales e inundaciones, podría ayudar a paliar los efectos del cambio climático. Con esta idea en mente, un grupo de científicos ha realizado un modelo matemático para ver si es posible.

Lo que han hecho ha sido vincular la cantidad de lluvias con las condiciones del territorio. Han comprobado y calculado cómo influye la vegetación, el tipo de terreno, el suelo y el régimen de aguas en las lluvias. Pero con un matiz distinto respecto a lo que se venía haciendo.

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Hasta ahora, todos los modelos que se empleaban consideraban estos factores como “fijos”, valores estáticos. Un tipo de vegetación produce unas condiciones únicas, que se meten como fórmulas en los cálculos y se acabó. Y se veía a la vegetación como un elemento que asentaba el terreno, evitando la erosión y poco más.

Pero el modelo que han desarrollado demuestra otras cuestiones. Por ejemplo, que la presencia de bosques de abedul – el estudio se ha realizado en centroeuropa, donde estos bosques son comunes – favorece la evapotranspiración, la transmisión de agua desde la vegetación a la atmósfera. O que las grandes praderas fomentan la acumulación de aguas subterráneas.

Esto tiene un efecto claro en las precipitaciones. Volviendo a los ejemplos anteriores, ¿dónde será más probable que se produzcan nubes, y por tanto precipitación? ¿En una pradera que retiene el agua en capas subterráneas, o en el bosque que “suelta el agua” a la atmósfera?

Estudiando con detenimiento las propiedades de cada lugar se tienen herramientas que permiten fomentar las lluvias, o por el contrario dificultarlas en función de lo que sea necesario. Escoger usos del suelo que sean apropiados a cada intención, escogiendo tanto las superficies que se van a reforestar como las especies que se empleen pueden marcar una diferencia significativa.

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Claro, que la cosa no se ha quedado en un ejercicio de modelización matemática sin más. Han llevado a cabo lo que se conoce como “validación experimental del modelo”, una serie de experimentos para comprobar que funciona y que sirve para lo que se pretende.

Entonces, ¿podemos realmente “plantar lluvia”? ¿Se pueden modificar los patrones de lluvias al antojo humano? No del todo, y no aún. Hay factores que influyen en el régimen de lluvias que no se pueden controlar – por ejemplo la biogeografía de las especies, es decir, que especies hay por cómo llegaron hace miles o millones de años. Pero sí se pueden fomentar ciertas prácticas que ayuden en cierta medida. Vaya, que estamos un paso más cerca de ello.