Este es el plan para reponer la vida en los océanos para el año 2050

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Vida en el arrecife de coral. (Imagen creative commons vista en Pixabay).
Vida en el arrecife de coral. (Imagen creative commons vista en Pixabay).

Entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la ONU para transformar el mundo, el número 14 hace referencia al cuidado, conservación y uso sostenible de los océanos, los mares y los recursos marinos. El plazo para alcanzar su objetivo, es de 30 años, y los problemas que deben solucionarse por el camino no son pocos, ni sencillos.

Aquellos que sueñan con devolver su esplendor vital a los océanos, deben enfrentarse al rápido calentamiento global, al aumento en la acidificación de los océanos, a los ingentes volúmenes de contaminación por plástico, a las crecientes zonas muertas en las que la ausencia de oxígeno hace imposible la vida animal, a la constante presión medioambiental que la humanidad ejerce en las zonas costeras (afectando a los manglares, por ejemplo) y otros retos de máxima dificultad.

Sin embargo, los investigadores no son del todo pesimistas. En opinión de muchos, recuperar los ecosistemas submarinos para que vuelvan a bullir de vida no solo es posible, sino que es un reto al alcance de una única generación.

Comandado por el prestigioso profesor Carlos Duarte, reconocido ecólogo acuático y titular de una cátedra en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (KAUST) de Arabia Saudita, el plan se basa en la resistencia a la agresión humana observada en muchas especies marinas.

Si esas especies pudieran gozar de la oportunidad de recuperarse, la vida marina podría reponerse en el plazo de 30 años. Es un momento “ahora o nunca” tal y como explica el profesor Duarte: "Estamos en un momento en que podemos elegir entre legar a las nuevas generaciones océanos vibrantes y resilientes o bien océanos irreversiblemente dañados".

El optimismo de Duarte y sus colegas se basa en estudios en los que han observado la recuperación de las poblaciones (de elefantes marinos y tortugas verdes por ejemplo), de ecosistemas y hábitats marinos, a raíz de intervenciones pasadas. Esos estudios han aportado evidencias específicas de cómo lograr el éxito y sobre ellas, se apoyarán con la esperanza de escalarlas a nivel global.

En la base de sus planes de recuperación aparecen nueve componentes clave: marismas, manglares, praderas marinas, arrecifes de coral, algas pardas, arrecifes de ostras, pesca, megafauna y aguas profundas. Si los esfuerzos internacionales se enfocan en estas nueve zonas sensibles, la vida marina debería continuar.

Todo está conectado. Si se recuperan los manglares por ejemplo, se obtienen barreras efectivas contra las inundaciones y las olas.

Anteriormente, la humanidad ya ha demostrado ser capaz de alcanzar consensos para, por ejemplo, establecer una moratoria en la caza de ballenas, crear una Ley del Mar, prevenir la contaminación de los buques y limitar la pesca industrial. Todas esas políticas arrojaron resultados positivos, y mostraron el camino que ahora debemos seguir.

La idea es la de alcanzar un punto en el que los océanos puedan florecer de nuevo, y continuar dando apoyo a la creciente población humana.

La investigación acaba de publicarse en Nature.

Me enteré leyendo Science Alert.

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