El plan de Pedro Sánchez para bajar la luz sigue en el limbo

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La luz sigue siendo un quebradero de cabeza. La calidez de las temperaturas está ayudando al Gobierno a disimularlo, pero en cuanto los termómetros suban un poco más por la llegada del verano y haya que tirar de aire acondicionado, los españoles estaremos en las mismas que hace unos meses. Temiendo la llegada de la factura eléctrica. Porque ya han pasado dos meses del anuncio que el Gobierno realizó a bombo y platillo para considerar a España y Portugal como ‘isla energética’ y, por el momento, no hay una sola medida puesta en marcha para aliviar a los consumidores.

Por no haber, no hay medidas concretas o un simple calendario. Algo que Pedro Sánchez prometió que se concretaría en un mes. Es decir, a finales de abril. Un anuncio que quedó de maravilla ante los micrófonos, pero del que ahora nadie parece hacerse cargo.

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El meollo del asunto está en la imposición de un tope al precio del gas. Un mecanismo que al Gobierno le ha costado más de la cuenta implantar al tiempo que la inflación no deja de escalar hasta cifras récord como el 8,1% conocido hoy y que ha destrozado cualquier cálculo o previsión de la Eurozona. ¿Y saben qué componente es el que más ha incrementado en la zona euro? Efectivamente, la energía seguida de alimentos, alcohol y tabaco.

De acuerdo, ese es un problema que, además de España, afecta a Alemania, Italia, Francia... Pero ninguno de esos países forma parte de la "isla energética" que se nos vendió como una particularidad única de España y Portugal que sería, poco menos, que un as en la manga que no podía fallar. Pero está fallando.

Parte de la culpa la tiene el hecho de que España y Portugal no han trabajado de la mano. No han configurado de la misma manera sus textos normativos y ahora Europa tiene que examinar dos propuestas asimétricas.

Eso hace que Bruselas aún no haya aprobado la intervención ibérica ya que la Comisión Europea no quiere precipitarse a la hora de tocar un mecanismo que lleva décadas en vigor porque teme que un movimiento por un lado implique una descompensación por otro.

Pero aún hay más. Porque cuando se solucionen todas las diferencias, el Gobierno tiene que someter el plan a votación en el Congreso de los Diputados. Y eso, ya sabemos que no es inmediato. Así que, lo mismo todo se retrasa hasta finales de junio.

Es decir, que Sánchez se hizo la foto y se llevó los méritos del acuerdo en abril. Pero el impacto de las medidas que debían notarse en la factura de mayo no llegó a tiempo. Mayo cierra con una factura media de la electricidad para los consumidores de 98,6 euros, lo que supone una pequeña rebaja del 3,6% con respecto a mes de abril donde se alcanzó los 102,34 euros. Pero la factura de la luz es un 39% más cara que hace un año. Y, a este paso, puede que en junio vaya a más.

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