"Un pinchazo para vivir más": adultos mayores protagonistas de primera vacunación masiva en Chile

Paula BUSTAMANTE
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"Prefiero el pinchazo a que me intuben", sentenció Cecilia Valenzuela, una señora de 80 años, que como miles de adultos mayores a lo largo de Chile madrugaron este miércoles para esperar en canchas de fútbol, pistas de patinaje o centros médicos su vacuna contra el covid-19.

En esta primera jornada de inmunización masiva en Chile, uno de los países de América Latina más afectados durante la primera ola de la pandemia, 140.000 personas fueron vacunadas, indicó en la noche el ministro de Salud Enrique Paris, al precisar que desde diciembre suman 209.501 las personas vacunadas dentro de un plan gratis y voluntario.

"Yo tengo 80 años y aunque les cueste creer a los jóvenes que andan de fiesta sin mascarilla, yo sí quiero vivir más", agregó Valenzuela, abrazada de su esposo Joaquín Flores (82), quienes se trasladaron al estadio Bicentenario de la comuna de La Florida -una de las más pobladas del país-, ahora denominado "Espacio Esperanza".

"Prefiero mil veces el pinchazo a que me intuben", cerró.

Se habilitaron estadios y espacios públicos con ejércitos de enfermeros y funcionarios municipales para empezar a inocular a adultos mayores en este país de 18 millones de habitantes, que con un promedio de 4.000 casos diarios, suma más de 735.000 contagios y 18.576 muertos en 11 meses de pandemia.

Largas filas de cabelleras grises esperaron su turno apoyados por hijos, nietos, con bastón o en sillas de ruedas, en esta zona de Santiago donde se asignaron por ahora 35.000 dosis de un lote de cuatro millones de la vacuna Sinovac que recibió el país la semana pasada.

Solo en el estadio Bicentenario con capacidad para 12.000 personas, estiman vacunar entre 3.000 y 5.000 personas por día, en una tarea que se repetirá en diversos puntos del país.

Varias alcaldías facilitaron autobuses de turismo para buscar a los vecinos en puntos de encuentro cerca de sus hogares y trasladarlos a los centro de vacunación en una campaña inédita.

"Aquí vemos un país que quiere salir de esta tragedia que nos enferma, ha matado mucha gente y ha dejado sin trabajo a miles. Ojalá los jóvenes entiendan que nosotros nos estamos vacunando también por ellos, esto es por todos y es mundial", pidió José García, de 90 años.

- "Ciencia es lo que hay" -

Una mayoría de los vacunados y también enfermeros coincidieron en calificar este día como "histórico", o "el principio del fin".

En un clima general de ilusión, con tango como música de fondo o melodías románticas, muchos sonreían prometiendo seguir "zapateando para la próxima cueca" -el baile nacional- y muchos no ahorraron descalificativos hacia quienes no se cuidan.

"Desde marzo estamos encerrados", recordaron. "Este covid nos quitó la libertad, hago todo lo que me digan para sacárnoslo de encima", sumaba Fernando Gutiérrez, de 89 años.

Fresia Cabrera, jubilada como tecnóloga médica, de 92 años, sin titubeos defendió a la ciencia: "Basta de tonteras de que las vacunas no sirven o nos quieren enfermar más. La ciencia siempre nos sacó de las pandemias, hay que confiar y la ciencia es lo que hay", dijo apoyada en su nieta.

Chile empezó a vacunar a su personal sanitario en diciembre, cuando recibió un primer lote de 154.000 dosis Pfizer/BioNtech. Las vacunas Sinovac sumarán un total de 10 millones de dosis acordadas con el gobierno del presidente Sebastián Piñera.

El país alcanzó convenios para comprar cerca de 36 millones de dosis con Pfizer, Sinovac, Johnson & Johnson y AstraZeneca. Por ahora no hay pacto con Moderna y no descartan avanzar luego con la rusa Sputnik V.

Con fuertes campañas de información en redes y medios locales, las autoridades contemplan cerrar la primera fase del proceso masivo de inmunización a finales de marzo, cuando hayan sido vacunados unos cinco millones de personas, principalmente adultos de más de 60 años, personal de sanidad y del servicio básico del Estado.

En julio el objetivo es alcanzar a más de 70% de la población.

"Hoy creo que voy a ser un poquito más feliz", dijo conmovido Guillermo Flores, de 68 años, diseñador gráfico desempleado por la pandemia.

"Este virus nos quitó todo, el trabajo, la movilidad, los proyectos. Nos dejó entre cuatro paredes, cuidándonos por querer seguir viviendo pero sin vivir", soltó una lágrima y volvió a decir, "esta vacuna es por todos".

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