Un piloto fallido desvela la obsesión de HBO por encontrar solución al vacío de 'Juego de Tronos'

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El final de Juego de Tronos en 2019 dejo un vacío tan inmenso en HBO que la plataforma se quedó completamente huérfana de fenómeno de larga duración. La serie de Poniente, dragones y giros escalofriantes fue la miel más dulce de la compañía durante ocho temporadas, atrayendo usuarios a medida que el éxito crecía y manteniéndolos con fidelidad pasmosa. Como era de esperar, se pusieron manos a la obra con el desarrollo de otras ideas que aprovecharan su gallina de los huevos de oro. No obstante, la primera serie precuela protagonizada por Naomi Watts fue cancelada cuando vieron el piloto terminado.

Y es ahora, cuando la empresa ha cambiado su modelo bajo el nombre de HBO Max aterrizando en España con títulos ausentes, fallos y cambios de precio que han puesto en peligro la relación con sus usuarios, que conocemos la friolera cifra que gastaron para aquel episodio enterrado, evidenciando la obsesión y necesidad de la compañía por encontrar un reemplazo urgente.

Imagen del último episodio de Juego de Tronos (cortesía de HBO)
Imagen del último episodio de Juego de Tronos (cortesía de HBO)

Según desveló el ex directivo de WarnerMedia Bob Greenblatt en el libro Tinderbox, la empresa gastó nada menos que 30 millones de dólares (26 millones de euros) en el piloto de aquella precuela (vía Insider). Una cifra que supone la mitad de lo invertido en la primera temporada (los primeros diez episodios costaron $60 millones) y una tercera parte de lo invertido en la última temporada de la serie ($90 millones para seis episodios), reflejando el alto nivel de riesgo que HBO estaba dispuesta a apostar por encontrar el reemplazo perfecto. Sin embargo, una vez que vieron el resultado, Greenblatt cuenta que “no estaba a la altura de las promesa de la serie original”.

Añade que a pesar de la inversión tomaron la decisión de tirar el proyecto a la basura, señalando la “enorme presión” que había. Nunca se supo cuál iba a ser la trama de aquella precuela pero se dio a entender que podría estar relacionada con el origen de los Caminantes Blancos y la revelación de otros misterios pasados. Tras el desacierto de la primera inversión, Greenblatt desvela que decidieron entonces apostar por el spinoff House of the Dragon -que verá la luz en 2022- optando por invertir $30 millones directamente en el presupuesto de toda una temporada completa en lugar de un piloto que podía correr la misma suerte.

Sin embargo, que ahora conozcamos que llegaron a apostar tantos millones de dólares en un único piloto para luego enterrarlo nos sirve para reflexionar sobre la obsesión de HBO por encontrar un reemplazo en plena competencia voraz en el mercado streaming.

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A lo largo de varios años HBO tenía un portafolio de clientes asegurado gracias a Juego de Tronos, pero desde el final de la serie su servicio no ha encontrado otra historia de larga duración que consiga la misma fidelidad. Es cierto que tienen series magníficas y premiadas como Succession y Euphoria, pero ambas se encuentran en sus primeros años sin haber repetido el mismo éxito de la serie épica. En cambio, donde HBO sí dio en la tecla es con las miniseries. Heridas abiertas, Big Little Lies, Chernobyl, Watchmen, The undoing o Mare of Easttown demostraron que cuando se trata de historias breves pero bien hechas siguen siendo líderes en el mercado. No obstante, estas apuestas solo sirven para mantenerse en la conversación del público y amarrar su fidelidad durante tan solo unas semanas, debiendo volver a empezar el proceso con otra serie en poco tiempo.

Y es que mientras Disney+ tiene las series de Marvel y Star Wars que aprovechan historias ya asentadas en el imaginario popular y Netflix dispara bombazos cada dos por tres, manteniendo esa fidelidad del usuario a golpe de estrenos constantes y fenómenos esporádicos, a HBO le falta una serie que atraiga y mantenga. Es cierto que tienen un clásico que conserva fieles nostálgicos como Friends, así como éxitos premiados como Sucession y fenómenos puntuales que han ido perdiendo fuerza como Westworld, pero nada que se acerque a Juego de Tronos.

Los $30 millones invertidos en esa precuela fallida reflejan la necesidad urgente de la plataforma por encontrar una gallina que ponga huevos a largo plazo, en lugar de pasar meses encubando miniseries que den la nota de forma esporádica. El 9 de diciembre harán la prueba con And just like that, el reboot de Sexo en Nueva York que apelará a usuarios del pasado, pero también se trata, de momento, de una sola temporada. La gran apuesta llegará a partir de 2022, primero con el spinoff de Juego de Tronos centrado en los antepasados Targaryen, House of Dragon, para continuar con un segundo spinoff titulado Dunk & Egg y otras dos series animadas que también están en pleno desarrollo. Si lograran estar a la altura del legado y atraer usuarios a HBO Max como lo hizo la serie madre aún está por verse. Sin dudas juegan con la baza de la curiosidad y expectativa de los fans, quienes todavía no hemos encontrado ninguna serie de aventuras y tintes épicos que esté a la altura de Juego de Tronos. Netflix lo intentó con The Witcher y Sombra y hueso, HBO probó suerte con Britannia y Amazon actualmente tiene La rueda del tiempo, pero ninguna iguala o supera a la serie de Poniente.

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