Pillado con 21 jamones en un carrito de bebé tuneado

M. J. Arias

El pasado domingo, durante la jornada electoral, la Policía Nacional de Santander caminaba por una calle de la ciudad cuando se encontró con un hombre que paseaba con más de una veintena de jamones apilados en un carrito de bebé. Preguntado por la procedencia, no supo explicarse y acabó viendo cómo los agentes le intervenían la mercancía.

Según informa El Diario de Cantabria, quienes dieron el alto al joven, de 29 años y que responde a las iniciales R.C.V., fueron unos agentes de servicio por las elecciones que acudían al colegio Enrique Gran. En su camino vieron a este hombre empujando un carrito que había modificado dejando prácticamente en el chasis para transportar los jamones.

Contaron 21 paletillas que iban cubiertas con una caja de cartón para intentar que pasasen desapercibidas ante la vista de los transeúntes. Pero su ‘truco’ no sirvió para engañar a los agentes. Ante lo extraño de la carga y la actitud sospechosa de quien la portaba, dieron el alto al segundo y le preguntaron por la procedencia de la primera.

No supo (o no quiso) decir de dónde habían salido los jamones y tras pedirle que se identificase, le fueron intervenidas las piezas. La Jefatura Superior de Policía intenta averiguar de dónde han salido para devolvérselas a su dueño.

Este supuesto ladrón tan poco hábil no es el primero que protagoniza una huida con jamones que no acaba como la tenía diseñada en su cabeza. Basta con echar un vistazo a la hemeroteca para encontrar otros casos de robos de jamones que acabaron en un fracaso estrepitoso y algo aparatoso también. Eso sí, la mayoría optan por coches para su huida y no carritos de bebé tuneados.

La Policía le interviene 21 paletillas de jamón que transportaba en un carrito de bebé por Santander. (Foto: Getty Images)
La Policía le interviene 21 paletillas de jamón que transportaba en un carrito de bebé por Santander. (Foto: Getty Images)

Es lo que les pasó a dos hombres de Villanueva de la Serena (Badajoz) que, como informaba El Confidencial en diciembre, fueron detenidos tras chocar en el vehículo en el que ellos y dos cómplices que lograron escapar huyeron a toda velocidad con los 27 jamones que habían robado en una empresa de la zona. Forzaron una reja, cargaron el coche y en su huida tuvieron un accidente del que salieron corriendo dejando atrás el suculento botín.

Algo parecido les ocurrió a tres jóvenes en el madrileño barrio de San Blas hace poco menos de un año. Entraron por la noche y por la fuerza en una tienda especializada y fueron directos a los jamones más caros. Los metieron en el vehículo que tenían esperando en la puerta y emprendieron la huída. Todo les salió mal.

El escándalo para formar la tienda fue tal que los vecinos llamaron rápidamente a la Policía, que se personó en el lugar e inició una persecución que duró poco. Los chicos, por culpa de la velocidad y puede que también los nervios, se fueron llevando en su camino parte del mobiliario urbano hasta que tuvieron que bajarse del coche y abandonar los 11 jamones de 200 euros la pieza que habían sustraído.

Ya a pie se metieron en el metro dejando tras de sí un reguero de pistas en forma de guantes y pasamontañas que se fueron quitando a la carrera. Los agentes las fueron siguiendo y les detuvieron dentro del vagón antes de que este echase a andar, como recogía en su día 20 Minutos.

Al protagonista de esta historia contada en ABC en 2005 tardaron más en darle caza. En su haber, numerosos antecedentes y el robo de 850 jamones de los que solo se recuperaron 182. Le cazaron porque en una huída por carretera a toda velocidad en un coche robado hizo caso omiso al alto que le dio la Guardia Civil y acabó chocando contra el coche patrulla. Le detuvieron y descubrieron un gran número de jamones en el maletero.