Pese al Brexit, Gibraltar mantiene su apego al Reino Unido

El enclave británico de Gibraltar con su peñón al fondo, el 28 de marzo de 2017

Los habitantes de Gibraltar, enclave británico en el sur de España, votaron en un 96% por permanecer en la Unión Europea (UE). Sin embargo, a medida que se acerca el Brexit mantienen su apego al Reino Unido, cueste lo que cueste.

El pequeño territorio de siete kilómetros cuadrados, con una población de 32.000 habitantes, fue cedido por España al Reino Unido en 1713 y desde entonces ha sido objeto de no pocos roces e incidentes.

Cuando el Reino Unido haya salido de la UE, el peñón saldrá también, lo que en teoría dificultará los desplazamientos de sus habitantes para salir del enclave, al menos por tierra.

El 24 de junio de 2016, al día siguiente del referendo, el anuncio del Brexit provocó "un seísmo total", recuerda Damon Bossino, un abogado y exparlamentario nacido en Gibraltar hace 45 años. "En la calle, la gente parecía tan apesadumbrada como si hubiera perdido a un ser cercano".

Este descendiente de italianos casado con Rosa, una española cuya familia vive del otro lado de la frontera, dice que aquel día sintió "pánico".

Y es que el enclave depende mucho de España para el suministro de numerosos productos. Con sus servicios financieros, su turismo y sus juegos de apuestas en internet, la economía presume de dinamismo y beneficia también a sus vecinos, dándole trabajo a unos 10.000 trabajadores españoles transfronterizos.

- ¿Una doble soberanía? -

Las autoridades españolas no dejan de reclamar la soberanía sobre este territorio y ahora con el Brexit ven la "oportunidad" de un acercamiento. En ese sentido, el gobierno de Mariano Rajoy ha propuesto una soberanía compartida que permitiría a los gibraltareños hacerse españoles y tener así un pasaporte de la UE.

La idea de la cosoberanía fue objeto de una consulta no vinculante en 2002 y rechazada de plano por los habitantes del enclave, que optaron por seguir siendo súbditos de Su Majestad británica.

"Tenemos un vínculo muy sólido con el Reino Unido y ellos han dicho que no iban a dejarnos", apunta Damon.

Alfredo Vásquez, un contable de 36 años, abunda diciendo que está en juego la identidad más profunda de los gibraltareños.

"Gibraltar es un lugar bastante único", asegura.

"Es pequeño pero muy activo, un lugar magnífico, rodeado de mar, con el Mediterráneo de un lado y el Atlántico del otro. Desde mi balcón veo África", a 14 kilómetros.

Por todo ello dice que ni se plantea eso de "aceptar una doble soberanía". "Hace años que (los españoles) lo intentan, pero preferimos mantener nuestro estatus, es una cuestión de identidad", añade.

"La cosoberanía no les atrae nada", confirma José Luis Martínez, un español de 40 años de edad que cada día cruza la frontera para ir a las oficinas de su empresa, especializada en la organización de espectáculos en el peñón.

Refiriéndose a la incertidumbre que rodea el futuro del enclave, asegura que nadie les explicó verdaderamente todas las consecuencias de la salida del Reino Unido de la UE.

Asimismo, dice temer por el empleo en la comarca del Campo de Gibraltar, del lado español, donde hay un elevado desempleo, o por la educación de su hija, que vive en España y va a una escuela bilingüe en el peñón.

En cualquier caso, no es la primera vez que el enclave sufre sobresaltos, en una zona donde, como dice Martínez, "la frontera está en la mente de los que están fuera y no de los que están aquí".

Cuando Damon Bossino nació, en 1971, en los últimos años de la dictadura franquista (1939-1975), la frontera estaba cerrada.

"Las familias se hablaban gritando de un lado y de otro de la verja. Se anunciaban así los nacimientos (...) porque Franco había cortado incluso las línea telefónicas", recuerda.

"Aquí somos empresarios y encontraremos una solución", confía Damon pese a todo. "Todo esto traerá nuevas oportunidades", asegura por su lado Alfredo Vásquez.

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