Qué feo lo que estas tres mujeres han hecho en 'Pesadilla en el paraíso'

La gala de este miércoles de Pesadilla en el paraíso ha sido un caos total. Son tantos los cambios de última hora que han querido introducir, que no nos enteramos de nada. En medio de esa maraña de pruebas, expulsiones y conexiones en directo, hubo algo que empañó aún más todo. De esos episodios que nos hacen retroceder como sociedad y que deberían ser parados en el mismo instante en que se producen. El enfrentamiento de tres mujeres en el programa dejó mucho que desear y fue el ejemplo claro de lo que no debe pasar en un plató de televisión. Pero, por desgracia, pasa más de lo debido.

Raquel Lozano, Marina Ruiz y Alexia Rivas (Twitter/@pesadillaparais)
Raquel Lozano, Marina Ruiz y Alexia Rivas (Twitter/@pesadillaparais)

El pasado domingo, Carlos Sobera anunciaba cambios en Pesadilla en el paraíso. Su gala principal pasaría de los jueves a los miércoles. Pero ni siquiera esta enésima remodelación en su estructura ha conseguido levantar a la audiencia, al contrario, ha vuelto a obtener un mínimo histórico con un 10.2%. Fue ganado por goleada con el estreno en Antena 3 del programa de entrevistas Joaquín, el novato. Un nuevo batacazo para Telecinco, en este caso, más que justificado por el show tan caótico y sin sentido que nos ofrecieron.

Entre nominaciones de lo más liosas, pruebas interminables y saltos en el tiempo que no venían a cuento, una servidora terminó mareada. A este lío monumental hay que añadirle algo mucho peor de lo que ya estamos cansados como público. Las peleas en los platós de Mediaset son un poco como esas relaciones en las que se acaba la pasión. Ha sido tanta la intensidad de enfrentamientos durante tantos años, que se acabó la chispa y el interés. Estamos empachados.

Un ejemplo de lo que se repite hasta la saciedad y nos ha saturado nivel máximo, es lo que vivimos este miércoles en el plató de Pesadilla en el paraíso. Aunque crean que nos lo tragamos todo y que cualquier cosa vale, no es así. Tres mujeres fueron las protagonistas de una situación de esas que preferirías no ver nunca. Un hombre ha sido el responsable de su enfrentamiento, cruce de acusaciones y feas palabras que hacen un flaco favor a lo que estamos logrando en términos sociales. Marina Ruiz, Raquel Lozano y Alexia Rivas dieron, en mi opinión, un espectáculo de todo menos agradable.

Y es que, a parte de querer ganarse una silla con palabrería barata, empezaron a atacarse por una persona que ni siquiera estaba allí. Las tres han tenido una relación especial con Omar, el centro de la polémica, y cada una defendía a su manera lo que pensaba atacando y criticando lo que hacía la otra. A las tres se les dio muy bien lo de mirar la paja en el ojo ajeno y olvidarse de su propio ascenso televisivo. Alexia y Marina se dedicaron a reprochar y querer dar consejos de mujer a Raquel Lozano por su supuesto comportamiento humillante con Omar. El hecho de que haya ido a programas de la cadena dejando en un mal lugar al canario por haberse encaprichado de Marina parece que la hace un demonio, cuando todas ellas, en su momento, han ido haciendo lo mismo, o en la tele, o en sus redes o en Mtmad. Ir de dignos por la vida para humillar al otro no es un argumento que se pueda sostener.

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¿A qué viene dejar a otra mujer a los pies de los caballos e ir luego de la Madre Teresa de Calcuta? "Te voy a decir una cosa como mujer, para tus próximas relaciones, tía, quiérete un poco más, ten más dignidad y no hagas esas cosas", le aconsejó Marina a Raquel como si aquello fuese un consultorio sentimental. En esta ocasión y cansada de los reproches, la interlocutora no se quedó callada. "Yo he podido hablar en platós, pero tú también tienes un canal de Mtmad en el que pones a fuego y a hierro a tu exnovio Hugo Paz", le contestó.

Que conste que esto no es una defensa a Raquel, aquí cada uno tiene lo suyo, pero el hablar de la dignidad de la otra persona y alzarse con la razón más absoluta me parece poco apropiado. Esto no es un mujer contra mujer, las cosas se hablan y se plantean con respeto, sin necesidad de entrar en tantos juicios de valor. Puedes comentar lo que tú has vivido con la persona en cuestión y debatir, pero cuando tu opinión se convierte en una sentencia sobre el comportamiento del otro, se pierde todo el sentido.

En medio de esos reproches entre ambas mujeres, apareció la voz de Alexia Rivas intentando poner orden a la situación. En realidad, hizo todo lo contrario. La periodista le echó en cara a Raquel que la acusara a ella de topo, hasta ahí todo bien. Son rencillas personales que se pueden abordar. La cosa se encendió cuando Alexia trató de darle clases de valores a Raquel y le reprochó lo mal que había hecho las cosas al pasearse por programas varios de Telecinco, como si aquello no lo lo hiciera nadie. ¿No se supone que el Deluxe está para eso, para llevar invitados? Parece que aquí todo es relativo. "Hay muchas maneras de entrar en televisión", le dijo la ex de Alfonso Merlos. A lo que la ex Gran Hermana respondió. "¿Me vas a enseñar tú? Porque tu manera de estar aquí sentada fue muy guay también. Gracias por todos los consejos", expresó.

Y así podríamos seguir unos cuantos párrafos más. Cada una ha llegado a donde está por historias y matices diferentes, también con puntos en común. Así que esos reproches entre mujeres y comparativas de 'yo soy mejor que tú' sobran. Dejar mal al otro para quedar bien o alimentar tu argumento y conseguir el aplauso fácil me parece grotesco. Sobre todo cuando lo que estás cuestionando es el comportamiento de una mujer (o cualquier persona). Quizás Raquel actuó equivocadamente al ir a un Deluxe y sacar dinero de una situación a la que ella misma llamaba amor, pero, señores, no nos olvidemos que Telecinco es, en gran parte, eso, personas que van a sus programas a contar sus vidas, experiencias, infidelidades, mosqueos, traiciones y demás. Si encima tú también lo has hecho en algún momento y por alguna otra vía, ¿por qué recriminarlo con esa vena en el cuello?

Me pareció un espectáculo repetido demasiadas veces que choca con todas esas banderas que alzamos y condecoraciones que nos ponemos como defensores de la igualdad y el respeto. Opinar está bien y es la clave de un debate, pero dar lecciones de principios y valores en un espacio a donde casi todos, no todos, han llegado por situaciones semejantes, me resulta incoherente. Es la misma historia de siempre que tiene al público agotado.

Pesadilla en el paraíso está acelerando su final y episodios como este no le hacen ningún favor a su ya debilitada puesta en escena. Opinemos, pero no demos clases de moral. Ese es un límite que no debería cruzarse.

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Imagen: Pesadilla en el paraíso/Twitter