Persisten en Irak las protestas, que dejan cuatro muertos en la capital

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Un manifestante con máscara en una de las recientes protestas antigubernamentales en Bagdad, el 22 de noviembre de 2019

Cuatro manifestantes murieron en Bagdad en un nuevo viernes de protestas en Irak, donde la más alta autoridad chiita pidió modificar la ley electoral, la única reforma propuesta por el gobierno hasta ahora y rechazada por la calle.

En casi dos meses de movilización, más de 340 personas han perdido la vida, casi todas manifestantes, en enfrentamientos que ahora se concentran en el centro de Bagdad, cuyas calles comerciales se han transformado en un campo de batalla urbana.

Frente a la peor crisis social en el Irak pos-Sadam, el poder ha propuesto una serie de ayudas sociales y una reforma de la ley electoral, que no logra tomar forma en el Parlamento.

Y que además no convence a las multitudes que salen a la calle y reclaman un nuevo sistema político, una purga de los "corruptos" y una clase dirigente totalmente renovada.

El viernes, en la calle Rachid y en los alrededores de tres puentes que unen la plaza Tahrir, epicentro de la movilización, con las principales instituciones del país, cuatro manifestantes perecieron, dos por disparos y dos por granadas lacrimógenas, según fuentes médicas. También hubo 30 heridos.

Estas granadas son denunciadas porque son de tipo militar y diez veces más pesadas que las que se utilizan en otras partes del mundo.

- "No cambiarán nada" -

Desde el inicio el 1 de octubre del primer movimiento de protesta espontáneo en Irak, más de 15.000 personas resultaron heridas en Bagdad y en el sur del país.

En su sermón semanal, el gran ayatolá Alí Sistani, quien recientemente expresó su apoyo de peso a las reivindicaciones de los manifestantes sin perder no obstante la confianza de los dirigentes, retomó el tema de la reforma de la ley electoral.

Estimó que votar una reforma así era prioritario para salir de esta "gran crisis". El sistema electoral iraquí, uno de los más complejos del mundo, está acusado de favorecer a los grandes partidos y sus líderes son criticados por impedir el acceso a nuevos políticos.

Pero el proyecto de ley sometido por el gobierno de Adel Abdel Mahdi al Parlamento no parece responder a las exigencias de renovación de los manifestantes, ni a la ONU, que reclama "mejoras" en este texto. El proyecto todavía no ha sido sometido a la primera lectura en el Parlamento.

"Nuevas elecciones no cambiarán nada: vamos a ver las mismas caras y el mismo gobierno", se queja Ahmed Mohammed, un manifestante en la plaza Tahrir.

En esta plaza, leyes y enmiendas constitucionales están lejos de agradar a los iraquíes, que reclaman un cambio radical.

- "Nos miente" -

"Los dirigentes han perdido toda su legitimidad, sus propuestas no nos representan. Queremos que el gobierno dimita", lanzó Abu Ali, un manifestante de 32 años.

Los manifestantes ocupan día y noche la emblemática plaza y volvieron a montar campamentos en tres puentes --Al Jumhuriya, Senek y Al Ahrar-- que conducen a la muy custodiada Zona Verde en la que se encuentran el Parlamento, la oficina del primer ministro y las embajadas de Estados Unidos e Irán.

El gran vecino iraní es abucheado y su bandera quemada en la plaza pública por iraquíes que ven en Irán el arquitecto del sistema político corrupto y el clientelismo.

Al sur de Bagdad, también se produjeron importantes manifestaciones en las ciudades de Hilla, Nasiriya, Diwaniya, Nayaf y Kerbala.

"Estamos determinados a seguir la movilización hasta la dimisión del gobierno y la disolución del Parlamento", dijo Nasir Al Qasab, un dignatario tribal que se manifiesta en Kut. "Rechazamos estas propuestas del gobierno, nos miente y busca ganar tiempo".