Perros entrenados detectan crisis epilépticas incluso una hora antes de que ocurran

Javier Peláez
·4 min de lectura
Uno de los perros entrenados de “Canine Assistans”, asociación que ha participado en el estudio
Uno de los perros entrenados de “Canine Assistans”, asociación que ha participado en el estudio

El uso de perros para detectar diferentes enfermedades es un hecho bien contrastado y documentado. Sabemos que se han utilizado con éxito en la detección de numerosas enfermedades como algunos tipos de cáncer (mama, próstata, sangre), diferentes infecciones de orina o incluso problemas de azúcar en la sangre. De hecho, durante la pandemia de COVID-19, varios estudios demostraron que también son capaces detectar infecciones por coronavirus, aunque es complicado aprovechar estas habilidades en el mundo real para detectar positivos.

Sin embargo, un sorprendente estudio publicado hace solo unos días puede revolucionar un campo donde este tipo de perros entrenados sí representarían un cambio decisivo: las crisis epilépticas. La principal causa de morbilidad y mortalidad en la epilepsia es la propia naturaleza impredecible de las convulsiones, o dicho de otro modo, el mayor problema de estas crisis es que no tenemos un método para saber cuándo se van a producir… hasta ahora.

Los perros son capaces de identificar un extenso abanico de enfermedades y dolencias, gracias a que su agudo sentido del olfato, hasta mil veces más sensible que el de los humanos, puede detectar los denominados compuestos orgánicos volátiles (COV). Durante las últimas décadas se ha demostrado ampliamente que nuestro cuerpo libera sustancias químicas características, por ejemplo a través del aliento, la orina, tejidos, el sudor o la sangre, que pueden servir como biomarcadores para detectar enfermedades específicas. La gran versatilidad de los perros y su magnífica adaptación en el entrenamiento para detectar una gran variedad de olores, pronto los convirtieron en nuestra mejor herramienta para identificar estos biomarcadores.

No obstante, y a pesar de lo útiles que podrían resultar en pacientes epilépticos, hasta hace muy poco contábamos con dos grandes problemas: el primero es que no sabíamos si los ataques epilépticos desprendían estos compuestos orgánicos volátiles, el segundo gran problema es que tampoco sabíamos si los perros podrían detectarlos con la suficiente antelación.

En la primavera de 2019, el primero de estos dos obstáculos empezaba a resolverse gracias a un estupendo estudio, publicado en Scientific Reports, anunciaba que “Los perros demuestran la existencia de un olor característico en convulsiones epilépticas en humanos”. La mitad del problema se había solucionado de un plumazo… pero aún persistía la duda de si, incluso los perros mejor entrenados, serían capaces de detectar esos COV con la exactitud y el tiempo necesarios para poder hacer algo al respecto.

Además de las funciones de asistencia de los perros en crisis epilépticas ahora también pueden sumar funciones de detección y anticipación | imagen Verywell / Emily Roberts
Además de las funciones de asistencia de los perros en crisis epilépticas ahora también pueden sumar funciones de detección y anticipación | imagen Verywell / Emily Roberts

El estudio publicado ha necesitado de una eficaz colaboración entre diferentes instituciones estadounidenses entre las que se encuentran el Comprehensive Epilepsy Center junto al Health Medical Center, ambos de Denver, el departamento de Neurología de la Universidad de Colorado, y por supuesto, el equipo de perros entrenados de Canine Assistans, de Milton, Georgia. Los resultados más destacados se resumen en cinco asombrosos puntos:

  1. Los perros consiguieron identificar compuestos orgánicos volátiles exclusivos de las convulsiones en seres humanos.

  2. La detección se realizó a través de muestras de sudor de pacientes epilépticos y los perros consiguieron en el 93,7% de los casos.

  3. Las convulsiones no epilépticas no se asociaron con el olor diferente que desprendían las convulsiones epilépticas.

  4. La detección del olor a convulsiones, precedió a la convulsión clínica, con un 82,2% de probabilidad.

  5. La duración media de la detección antes de que se produjera una crisis epiléptica, y este quizá es el punto más importante, fue de 68,2 minutos.

Las conclusiones de este trabajo son más que notables y abren una luz esperanzadora en el panorama de muchos pacientes. El estudio confirma que los perros entrenados pueden reconocer el olor único que precede a las convulsiones en una crisis epiléptica… no solo eso, los canes lograron un detectarlo con un altísimo grado de precisión y, sobre todo, con más de una hora de antelación, tiempo suficiente para preparar una adecuada asistencia médica.

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Referencias científicas y más información:

Edward Maa, et al. “Canine Detection of Volatile Organic Compounds Unique to Human Epileptic Seizure”. Epilepsy & Behavior, febrero de 2021, DOI:10.1016/j.yebeh.2020.107690.

Catala, Amélie, et al. “Dogs Demonstrate the Existence of an Epileptic Seizure Odour in Humans”. Scientific Reportsmarzo de 2019, Nature.com DOI:10.1038/s41598-019-40721-4.