Un peregrinaje extremo de miles de kilómetros para venerar a Buda

Las peregrinaciones a lugares santos o sagrados son una tradición para muchos devotos de religiones como el cristianismo o el islam. Así, destinos como Jerusalén, Lourdes o La Meca se han convertido en una visita obligada para numerosas personas por cuestiones de fe. Estos quizá sean los más conocidos pero no los únicos, ya que otras creencias como el budismo tienen también emplazamientos divinos como el Palacio de Potala, lugar de residencia del Dalai Lama durante siglos.

Y hasta este icono budista situado en la ciudad tibetana de Lhasa, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, se trasladan anualmente entre 300.000 y 400.000 creyentes. Muchos de ellos proceden de China y recorren miles de kilómetros para conseguir su objetivo. La mayoría lo hace a pie siguiendo las tradiciones ancestrales, a pesar de tener a su disposición un ferrocarril que une los 2.000 kilómetros que hay entre la provincia de Qinghai y el Tibet.

Pero hay incluso quien eleva esta peregrinación a otro nivel y no se conforma con recorrer a pie centenares o miles de kilómetros desde sus lugares de origen hasta el Palacio de Potala sino que avanzan postrándose metro a metro como signo de respeto y muestra de su fe a Buda.

Así se puede apreciar en un vídeo compartido en las redes sociales en el que aparecen un grupo de fieles hincando las rodillas y estirándose completamente en el suelo por las calles de la ciudad de Lhasa. Estos recorren el camino haciendo esta especie de reverencia y gesto de entrega a su líder espiritual.

Incluso, hay quien lo deja todo para emprender este viaje sagrado y se pasa años de camino hasta llegar al templo de Potala. Es el caso de un jovencito chino, de cinco años de edad, llamado Goinbo Cering, que inició la peregrinación hace un año junto a su tío y que llegará dentro de cinco a su destino, cuando cumpla los 10, tal y como informa la BBC en uno de sus artículos.

El palacio de Potala o templo de Lhasa es la máxima expresión de la arquitectura tibetana y residencia de los Dalái Lama desde 1648 hasta 1959, fecha en la que el decimocuarto Dalái Lama se exilió a la India. El monumento se sitúa en la montaña de Hongshan, a unos 3.700 metros sobre el nivel del mar, y fue clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.

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