¿De verdad está perdiendo fuerza el coronavirus? El concepto de virulencia

Un médico italiano confunde a los medios con sus declaraciones

Las últimas semanas están resultando muy confusas para cualquier lector que intente mantenerse informado, con rigor y seriedad, de los avances y retrocesos de la pandemia de Covid19. Ayer comentábamos la chapuza monumental que está suponiendo la publicación de estudios poco serios sobre la hidroxicloroquina, y hace poco repasábamos la polémica autorización del Remdisivir sin conocer su eficacia real. El ritmo de publicación de estudios sobre el coronavirus es vertiginoso, se han publicado casi 20.000 estudios con poco control y hasta los propios investigadores reconocen que están superados por la cantidad y la poca calidad. Ante este decepcionante panorama de dudas e incertidumbres, otra noticia ha saltado a los titulares de muchos medios y agencias de prensa en la que un médico italiano afirmaba que “el nuevo coronavirus pierde virulencia”.

¿Es cierto? ¿Ha mutado el coronavirus hacia una versión menos agresiva?

Pues no, no es cierto. En realidad, en estos momentos, no contamos con evidencias científicas que nos permitan afirmar que el coronavirus ha mutado, ya sea para ser más virulento o para ser menos virulento, simplemente no lo sabemos. Hace unas semanas circuló una noticia similar afirmando que el coronavirus había mutado a una cepa más agresiva, ahora que la cifra de contagiados y fallecidos está descendiendo ha vuelto a aparecer la idea, pero en sentido contrario, y la realidad es que son solo rumores sin base científica que los apoyen.

Para comprender mejor el asunto, contactamos con el catedrático en Microbiología por la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, que nos aclara algunos términos científicos que debemos tener claros. Conceptos como virulencia, transmisibilidad, patogeneidad o carga viral se están utilizando estos días de manera confusa y consiguiendo que el público en general esté aún más perdido.

Comencemos por lo más básico. “Denominamos patógeno a cualquier microorganismo que causa o produce enfermedad”, explica el microbiólogo. “Los virus son patógenos y pueden ser más virulentos o menos dependiendo del daño que sean capaces de desplegar en el organismo contagiado. La diferencia radica en el grado de patogeneidad o virulencia, es decir si es capaz de hacer más daño o menos. Por poner algunos ejemplos conocidos, el ébola posee una alta virulencia, la rabia es el virus con mayor virulencia porque tiene una tasa de letalidad casi del 100%. Por otro lado existen otros virus mucho menos virulentos, como el zika donde la letalidad es muy baja”.

¿Qué sabemos de las mutaciones del coronavirus?

“Empecemos diciendo que todos los virus mutan, así que el Sars-Cov-2, por supuesto que muta”, aclara el catedrático. “Sin embargo no podemos afirmar que sea el campeón de la mutación, porque posee una proteína que repara los errores y por tanto su frecuencia de mutación no es comparable a otros virus como la gripe o el VIH que mutan mucho más. Los miles de genomas que se han secuenciado nos indican que es un virus con una cierta estabilidad y no se han detectado cepas, ni más ni menos más virulentas. No existen evidencias científicas que nos permitan afirmar, a día de hoy, que el coronavirus ha mutado hacia más virulencia o hacia menos virulencia.

Pero además existe otro concepto muy relacionado con la virulencia y es la "transmisibilidad", porque puede ser un microorganismo muy virulento pero muy poco transmisible (como el ébola), o puede ser un virus poco virulento pero muy contagioso, como por ejemplo algunos virus respiratorio o incluso algunos que se transmiten por mosquitos que son muy difíciles de controlar. La virulencia de un virus puede no ser tan importante globalmente si es muy difícil de transmitir, pero un virus menos virulento puede ponernos en serios aprietos si es muy fácilmente transmisible.

Si el virus contagia rápidamente y es muy transmisible, aunque la letalidad sea baja se producirán muchas víctimas y será más difícil atajar el problema. Por el otro lado, si la letalidad es muy alta pero el virus es poco transmisible, las epidemias y brotes aparecen  pero se apagan pronto porque no consigue contagiar a tantas personas. Estos dos conceptos son la clave en una pandemia como la que estamos viviendo.

Pero los casos ahora parecen más leves y hay menos muertes, ¿a qué es debido?

“La causa es que las epidemias funcionan así, todas las epidemias tienen subidas y bajadas”, explica López-Goñi, “pero esto no es porque el virus haya perdido virulencia sino porque en las epidemias la curva desciende cuando no hay tanta transmisibilidad. Existen muchos motivos por los que una epidemia pierde fuerza: los pacientes que han superado la enfermedad, los pacientes que no lo han conseguido y han fallecido, las medidas que se toman como el confinamiento, el incremento de protección e higiene y el distanciamiento social”.

El coronavirus ha atacado con dureza a las personas de mayor edad y pacientes con mayor riesgo por otras patologías. Los más susceptibles ya se han visto afectados en las etapas más críticas de la epidemia. Conforme la curva baja, los casos descienden y se protege mejor a las personas. No es que el virus haya perdido fuerza, o haya mutado en cualquier sentido, eso no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la epidemia en nuestro país está descendiendo por la evolución natural de todas las epidemias y por las radicales medidas que se han tomado.

Reportajes originales de Yahoo sobre coronavirus que te interesarán: