Perú: ultraderechismo y pedidos de "vacancia" a poco de iniciar el Gobierno de Pedro Castillo

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Pedro Castillo lleva poco más de 100 días en el poder, pero actores políticos de la derecha más opositora y grupos extremistas reclaman cada tanto su remoción del cargo. Lo que fue un ambiente polarizado por la elección del gobernante ha decantado en un movimiento marginal pero peligroso.

Durante un acto oficial en Cajamarca, su región natal, Castillo lanzaba hace un par de semanas la siguiente frase: “Hoy en día está en boga eso que le llaman la vacancia. Yo le llamo la ‘vagancia’ porque eso piensan solamente los vagos”. El mandatario peruano se refería así a lo que ciertos políticos derechistas, una agrupación radical y un sector de la ciudadanía han tratado constantemente de colocar en el debate público.

En un video que se viralizó el 22 de octubre, el excandidato presidencial del partido de extrema derecha Renovación Popular y virtual aspirante a la alcaldía de Lima para el 2022, Rafael López Aliaga, señalaba públicamente que impulsa la vacancia —o destitución presidencial— para “empezar de cero” porque Castillo “está reventando al país”.

Aunque legisladores del partido de López Aliaga han negado que su objetivo de corto plazo sea formalizar una iniciativa como esa desde el hemiciclo, al menos uno de sus integrantes había sugerido la anulación de las elecciones que ganó Castillo.

Un extremismo que se cuela en la oposición

Los discursos políticos que van en el sentido de la vacancia son acogidos por ‘La Resistencia’, un grupo radicalizado en su ideología de ultraderecha conservadora, compuesto por unos 200 ciudadanos y activo en alborotos callejeros desde 2018. ‘La Resistencia’ ya guardaba simpatías con la figura de López Aliaga durante la campaña presidencial, distanciándose incluso de Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, al que originalmente habían apoyado. De momento, se mantiene como un bando marginal, pero genera atención con frecuentes actos públicos.

France 24 se comunicó con Juan José ‘Jota Maelo’ Muñico, líder de ‘La Resistencia’, excandidato al Congreso con Solidaridad Nacional (ahora, Renovación Popular) y autoidentificado como un “ultraderechista anticomunista”.

En el diálogo, Muñico explicó que el escenario ideal para la agrupación es la vacancia de Pedro Castillo. Habló convencido de que los comicios generales, en los que perdió Keiko Fujimori, fueron fraudulentos en favor del ahora presidente. No obstante, nunca hubo evidencias contundentes de aquello. ‘Maelo’ lo atribuye a un copamiento institucional de las izquierdas, aunque sin aportar pruebas.

“Lo que necesita el Perú es un gobierno de extrema derecha. En el Gobierno que vivimos ahora, los ‘caviares’ (como se le llama en Perú a las personas progresistas y de izquierda moderada) han tomado el Poder Judicial, la Fiscalía, el Tribunal Constitucional, el Jurado Nacional de Elecciones. Lo que necesitamos es un gobierno fuerte, que no esté dispuesto a ceder a ningún lado. (...) Si nuestro destino es la cárcel, pues vamos a seguir haciendo nuestras actividades en las calles, plantones, escraches, hasta el último día que estemos libres”, respondió a este medio.

'La Resistencia' no solo difunde teorías sobre la gestión de Castillo, sino también sobre las de sus predecesores Francisco Sagasti y Martín Vizcarra. A finales de octubre, el grupo frustró la presentación de un libro de Sagasti, que era reedición de un compendio de artículos y entrevistas del expresidente sobre los desafíos de la República.

“Nosotros pensamos que un personaje público, un personaje político, está sometido al rechazo de la población que no está de acuerdo con ellos”, dijo Muñico al ser consultado por la intolerancia de ‘La Resistencia’ y sus nuevos subgrupos ‘Los Combatientes’ y ‘La Insurgencia’. Según ‘Maelo’, sus discursos no son de odio ni tampoco se identifican con el fascismo, aunque sus integrantes son particularmente violentos y algunos suelen emular el saludo nazi en sus apariciones públicas.

A inicios de julio, cuando Francisco Sagasti aún se encontraba en funciones, ciertos miembros forcejearon con la Policía en un intento por acercarse a Palacio de Gobierno, por entonces cercado en sus alrededores para evitar desmanes. También fueron responsables de vandalizar un mural que servía de homenaje a los jóvenes asesinados en las protestas de 2020.

El 29 de octubre, el grupo extremista volvió a congregarse frente a la Corte de Justicia de Lima, donde utilizaron megáfonos para llamar al “exterminio de comunistas” y a levantarse en rebelión contra el Gobierno de Pedro Castillo. Medios de investigación peruanos, como El Foco y Epicentro TV, han informado además de otros grupos formados por empresarios y militares en retiro que también promueven la salida de Castillo.

Grupos radicales en Perú, potencialmente peligrosos, advierten analistas

La politóloga peruana Kathy Zegarra explicó a France 24 que los grupos radicales contra el Gobierno de Castillo han encontrado cierto espacio no solo por el ambiente de polarización que dejaron las elecciones, sino también porque algunos medios de comunicación dieron tribuna desproporcionada a personajes públicos que alimentaban el discurso extremista. Agregó que el episodio post-electoral ya había dejado instalada una narrativa de choque.

“Creo que, principalmente, el hecho de que haya ganado y esté en el poder una persona de izquierda activó muchos miedos desde la orilla más conservadora. Tras la segunda vuelta, se volvieron usuales las movilizaciones de personas que levantaban mensajes de ‘no al comunismo’ y que, a la par, se empoderaban con desinformación u opiniones tomadas como realidad. Lo peligroso de grupos como ‘La Resistencia’ es que en sus entornos de simpatizantes ni siquiera importan la reflexión ni la objetividad ni la verdad”, dijo la especialista.

Como se recuerda, el país estuvo en vilo cerca de un mes sobre el resultado oficial de los comicios porque la candidata Keiko Fujimori impugnó las actas electorales, alegando un fraude que nunca se comprobó. No obstante, congresistas de oposición, como el propio Fuerza Popular de Fujimori y Renovación Popular de López Aliaga han insistido en tal teoría, al punto de llamar ‘ilegítimo’ a Castillo. Un sector ciudadano y algunos líderes de opinión en Lima, donde la polarización fue más intensa, han adoptado la misma posición.

Para el politólogo peruano Daniel Encinas, la frecuencia en la aparición de grupos ultraderechistas es preocupante. Sugiere no sobreestimar su fortaleza de convocatoria, pero tampoco ignorar las alarmas. En el caso de Renovación Popular, recuerda que, si bien el partido de Rafael López Aliaga alcanzó un expectante tercer lugar en la primera vuelta presidencial de abril, su capital de votantes se mantiene mucho más fuerte en Lima que en el resto de regiones.

“Aún no estamos hablando de movimientos de masas enormes. Las movilizaciones ‘anticomunistas’ o las que insistían en la teoría del ‘fraude’ o las lideradas por agrupaciones extremistas son todavía pequeñas en la escala global. Lo que yo diría es que todos los grupos políticos o de movilización en el Perú son débiles. Sin embargo, creo que tampoco debemos subestimar los discursos, pues se observa un interés de su parte para escalar a acciones probablemente peores”, señaló Encinas a France 24.

La politóloga argentina Yanina Welp indicó que no se debe perder de vista que el extremismo se suele alimentar de la desinformación. En ese sentido, reclutan adeptos con la difusión de datos aberrantes, falsos o distorsionados. Sin embargo, en este fortalecimiento de discursos antidemocráticos también juega a favor que no existan líderes políticos suficientemente representativos como para contrarrestar la escalada.

“Yo considero que con el crecimiento de estos grupos radicales no se tiene que llamar al alarmismo, pero sí a la cautela porque una escalada de discurso y de acción puede ser peligrosa. En el caso de Perú, concretamente, la debilidad de los partidos políticos ha deteriorado la mediación, y así es como la información falsa que es ideológicamente afín a ciertos grupos es lo que termina definiendo o fortaleciendo posturas”, nos dijo.

¿Es Castillo realmente comunista y qué tan potentes son las voces de vacancia?

Cabe precisar que Perú Libre, el partido que invitó y lanzó a Pedro Castillo para las elecciones generales, se atribuye originalmente una ideología marxista-leninista. Su fundador y secretario general, Vladimir Cerrón, ha sido públicamente opositor ante la menor señal de moderación o ‘derechización’ de Castillo en el Gobierno, lo que ha devenido en una confrontación a la interna entre los miembros más dogmáticos y sectarios, y el ala moderada que apoya a Castillo. Tal división se evidencia en el Congreso, donde 16 de los 37 integrantes de la bancada oficialista votaron en contra de darle la confianza al actual Gabinete de ministros.

El politólogo Daniel Encinas indicó a France 24 que Castillo no calza con el perfil de un político comunista. Sin embargo, hubo momentos en que su discurso provocó un mayor repliegue de la derecha y agudizó la polarización.

“Yo identifico a Castillo como un populista extremo, ciertamente con elementos de izquierda, pero no un comunista. Hasta hoy, Castillo recurre al populismo para reivindicar a grupos injustamente excluidos, pero pintando una cancha entre una élite abusiva y pueblo sitiado. Y hay que recordar que, en un inicio de la campaña, tenía un discurso contrario a las instituciones y que luego rectificó. Pero la línea más ideológica no está en Castillo, sino en la cúpula de Perú Libre, que básicamente se presenta como un partido de vanguardia, pero con claras inclinaciones autoritarias”, describió Encinas.

La amenaza de los pedidos de “vacancia” para la estabilidad del Gobierno peruano

Para la politóloga Kathy Zegarra, entre los grupos ultraderechistas que piden la vacancia de Castillo no cabe un análisis sobre gestos de moderación ni tampoco deslindes, pues forman sus movimientos con base en teorías cerradas y señalamientos extremos. Es así que rechazan lo mínimamente cercano a la izquierda, al centro o incluso a la centroderecha. Por otra parte, explica que los riesgos son más palpables cuando las sugerencias de destitución contra Castillo se instalan con ligereza en instituciones democráticas o en tribunas de medios de comunicación.

Vale recordar que la palabra “vacancia” es frecuente de oírse entre los debates televisados del Parlamento. Por ejemplo, la congresista del partido de derecha Avanza País Adriana Tudela ha insistido en que el presidente califica para una vacancia desde el 29 de julio, cuando optó por designar como jefe del Gabinete de Ministros a Guido Bellido, legislador militante de Perú Libre e investigado por presuntos delitos de apología al terrorismo y lavado de activos. Bellido fue retirado del cargo por Castillo el 6 de octubre, luego de una serie de polémicas interdiarias.

“Preocupa que, dentro de las instituciones, se hable de manera tan ligera sobre la vacancia como si fuera la única herramienta de control político. Existen otras medidas, como la censura o la interpelación de ministros y las comisiones investigadoras, pero las sugerencias de vacancia se han normalizado”, dijo Zegarra. La especialista recuerda que el gobierno de Castillo ya está, de por sí, en desventaja por su precaria aprobación ciudadana y los cuestionamientos acumulados por malas decisiones y torpezas políticas.

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