Perú llama al diálogo para prevenir una tormenta social por mina Tía María

En la imagen un registro del primer ministro de Perú, Salvador del Solar, quine aseveró este jueves que el Gobierno trabaja para despejar "todas las inquietudes y dudas" en torno a Tía María y llamó al "diálogo" para lograr el entendimiento. EFE/Archivo

Lima, 11 jul (EFE).- Todas las autoridades nacionales, regionales, sociales, políticas y empresariales de Perú hicieron este jueves un llamado al diálogo para prevenir una tormenta social y resolver el conflicto generado por el desarrollo del cuestionado proyecto minero de Tía María en la sureña provincia de Arequipa.

Desde que el pasado martes se conociera que el Gobierno había dado luz verde a la empresa Southern Perú, del Grupo México, para iniciar la explotación de uno de los mayores yacimientos de cobre de toda Suramérica, el país entero está a la expectativa de las consecuencias que pueden derivar de esa autorización, otorgada pese al rechazo expreso de los habitantes de la zona.

En 2015, una violenta protesta que dejó cuatro muertos, incluido un policía, y unos 300 heridos, forzó la paralización de la iniciativa, una tragedia que hoy todo el mundo quiere evitar pero que no parece encontrar una fácil solución.

Los pobladores y gobernadores locales han exigido una reunión con el presidente Martín Vizcarra para aclarar la situación, al tiempo que han anunciado un paro general indefinido a partir del día 15.

Mientras, hasta 400 policías han sido trasladados a la zona y se ha emitido una alerta ámbar a los hospitales para que estén prevenidos ante posibles incidentes.

"Es un escenario complicado, porque es hablar de posibilidades de diálogo en un conflicto donde ya se parte de hechos consumados: la mina ya tiene las licencias y los permisos aprobados, no le falta nada. Y también hay una posición irreductible de la población de rechazo al proyecto", afirmó a Efe el experto peruano en medioambiente, derechos sociales e industrias extractivas, José de Echave.

De Echave, exviceministro de Gestión Ambiental y directivo de la ONG Cooperacción, alertó además que los "precedentes de estallidos sociales fuertes" en Tía María hacen pensar que no se podrá encontrar una solución positiva para todos.

"Los pobladores no confían en la empresa, que no tiene los mejores antecedentes ni trayectoria en el país en su manejo ambiental, y por otro lado perciben el proyecto como una amenaza a su actividad, que es la agricultura y que genera 24.000 puestos de trabajo", apuntó.

Precisamente, el primer ministro peruano, Salvador del Solar, aseveró este jueves que el Gobierno trabaja para despejar "todas las inquietudes y dudas" en torno a Tía María y llamó al "diálogo" para lograr el entendimiento.

Además, para atemperar los ánimos, indicó que si bien Southern Perú obtuvo la licencia y cumplió con los procedimientos administrativos, también existe el compromiso de "no construir" mientras el ambiente social sea desfavorable.

Pablo de la Flor, director ejecutivo de la Sociedad de Minería, Petróleo y Energía de Perú, la patronal del sector, afirmó por su parte a la prensa local que la empresa está "promoviendo" los espacios para obtener "un ambiente propicio para la inversión", algo que a su juicio está logrando cambiar la percepción de la población.

Siguiendo el mensaje de Southern, el líder patronal apuntó que "Tía María brinda la oportunidad de pensar en un esquema de convivencia entre agricultura y minería. Y sí es posible tener las dos cosas. Es un valle rico, que puede desarrollarse con planes, es una oportunidad para generar bienestar y mejorar oportunidades de vida".

Southern planea invertir 1.400 millones de dólares en este proyecto, que modificó respecto a las iniciativas iniciales que causaron el estallido social en 2015 para evitar impactos en la agricultura y los recursos hídricos de la zona.

Así, por ejemplo, anunció que usará agua desalinizada para sus operaciones en lugar de los escasos recurso hídricos de la zona, al tiempo que construirá un ferrocarril industrial y vías de acceso alejadas de los cultivos y zonas residenciales.

Tía María, que será una mina a tajo abierto, prevé producir anualmente 120.000 toneladas de cobre cuando esté en operación, contribuyendo notablemente a la economía de la región de Arequipa, que solo en 2018 exportó 5.197 millones de dólares en minerales.

Se calcula que el proyecto generará 1.500 millones de dólares en canon y regalías que quedarán en la región en los 20 años que tiene previsto estar operativa.

Álvaro Mellizo