Incluso un pequeño terremoto sería muy grave en ciudades como Salt Lake City

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Edificios dañados por el efecto de la licuefacción del terremoto de Niigata (Japón) de 1964. Fuente de la imagen: USGS
Edificios dañados por el efecto de la licuefacción del terremoto de Niigata (Japón) de 1964. Fuente de la imagen: USGS

El 16 de junio de 1964, la ciudad japonesa de Niigata sufrió uno de los más extraños terremotos de la historia a causa de un fenómeno geológico conocido como “licuefacción”. Sus habitantes veían atónitos cómo las construcciones se doblaban e inclinaban hasta tumbarse o derrumbarse en el suelo. Se destruyeron cerca de 4000 casas y otras 11000 resultaron gravemente dañadas. 

La ciudad se asienta sobre depósitos sedimentarios de baja densidad por lo que un terremoto como el ocurrido en 1964 dio lugar a una serie de acontecimientos encadenados. El evento se inició un repentino temblor que hundió las capas menos asentadas, siguió con la licuefacción de los sedimentos de todo el centro de la ciudad y, finalmente, un tsunami alcanzó sus costas quince minutos más tarde. Una de las pocas grabaciones que han sobrevivido de aquel fatídico día muestra como el suelo de la ciudad se comportaba literalmente como si fuese un líquido.

Entender cómo se comporta el suelo bajo nuestros pies durante un terremoto es algo que ha mantenido ocupados a los geólogos durante las últimas décadas. Aún quedan enormes lagunas en nuestro conocimiento y la licuefacción es uno de los fenómenos que más dudas presentan. “La sismología actual está realizando un gran esfuerzo en comprender cuál es el verdadero riesgo sísmico que tienen las ciudades, esto incluye no solo los terremotos de magnitudes altas sino los temblores menos potentes”, nos explica el geólogo Nahum Méndez-Chazarra. “A veces nos centramos en estudiar los efectos devastadores de los grandes terremotos pero olvidamos que un terremoto de una magnitud relativamente pequeña puede ser tremendamente destructivo si confluyen determinados elementos en el terreno, las construcciones, etc”.

Esta misma semana, un artículo publicado en el journal The Sismic Record presenta un minucioso estudio de los sedimentos que componen el suelo más superficial de la ciudad de Salt Lake City y han llegado a la conclusión de que un simple terremoto de magnitud 5, que en circunstancias normales sería un terremoto modesto y no excesivamente peligroso, podría provocar un daño significativo a la ciudad.

“El caso de Salt Lake City es uno de los casos más claros”, aclara Méndez-Chazarra, “los científicos han estudiado durante décadas el trazado de las fallas que pasan por esa zona, sabemos que han estado activas en un periodo relativamente reciente, (en los últimos 20.000 años) y eso tiene unas consecuencias respecto al riesgo sísmico. Cuando hay un terremoto lo que nosotros percibimos, esa liberación de energía, la notamos como una vibración. Sin embargo, en sedimentos que están empapados de agua, las sacudidas características de un terremoto consiguen que se produzca el fenómeno de la licuefacción y el terreno se comporte como si fuese un líquido”.

Cuando construimos edificios lo hacemos con unos cimientos que llegan hasta una determinada profundidad, dependiendo de cómo sea de resistente el sustrato sobre el que se asientan. Normalmente esos sedimentos se comportan de manera rígida, pero cuando nos encontramos con sedimentos muy húmedos durante un terremoto pierden esa rigidez y aparece un efecto de arenas movedizas que afecta directamente a la estabilidad de los cimientos. El caso de Salt Lake City es paradigmático en este aspecto y las conclusiones del estudio es que ese efecto de licuefacción aparecería en terremotos de magnitudes relativamente bajas poniendo en serio peligro a muchos de los edificios de la ciudad.

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Referencias científicas y más información:

Agradecimientos al geólogo Nahum Méndez Chazarra por su ayuda en la elaboración de este artículo.

Liberty, Lee M., et al. “A Broad, Distributed Active Fault Zone Lies beneath Salt Lake City, Utah”. The Seismic Record, junio de 2021, DOI:10.1785/0320210009.

“A Small Earthquake Could Pose a Big Risk to a US City”. Nature, junio 2021 DOI:10.1038/d41586-021-01562-2.

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