"Poner en su sitio" a Pep Guardiola, nuevo deporte nacional

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MANCHESTER, ENGLAND - APRIL 26: Manchester City manager Pep Guardiola is interviewed post match during the UEFA Champions League Semi Final Leg One match between Manchester City and Real Madrid at City of Manchester Stadium on April 26, 2022 in Manchester, England. (Photo by Jan Kruger - UEFA/UEFA via Getty Images)
Pep Guardiola en rueda de prensa. Foto: Jan Kruger - UEFA/UEFA via Getty Images

En la rueda de prensa previa al partido de ida entre el Manchester City y el Atlético de Madrid, Pep Guardiola se mostró de lo más dicharachero. Con una sonrisa en la cara, fue atendiendo a todos los medios, tanto ingleses como españoles, con la mayor educación posible. Su discurso no estaba yendo más allá de la típica acumulación de tópicos -"el Atlético de Madrid es un rival impresionante, Simeone es un entrenador fabuloso, nosotros tendremos que trabajar muchísimo para eliminarlos..."- hasta que Silvia Barba, de TVE, le preguntó si se consideraba un avanzado a su tiempo, porque al parecer a su padre sí se lo parecía.

Guardiola, con ese gesto entre la modestia y la euforia que se nos pone a todos cuando hablan bien de nosotros, se puso en rol de historiador. Acababa de leer el libro de Martí Perarnau, "La evolución táctica del fútbol: 1863-1945" y sin duda le había impresionado. Había encontrado en la magna obra de su gran amigo multitud de referencias a conceptos ultramodernos... que ya se podían ver en equipos del siglo pasado. Eso le sirvió de justificación para la respuesta: "Yo no he inventado nada. Prácticamente todo lo que hacemos se lleva haciendo desde la prehistoria", contestó, mencionando de paso el libro por si a alguien se le escapaba la referencia.

No sirvió de mucho. Tras el partido, un 1-0 sufridísimo del City ante un Atleti bien parapetado atrás, Guardiola dijo: "Atacar un 5-5-0 siempre ha sido difícil. Lo era en la prehistoria y lo sigue siendo ahora". Había pasado un día desde su anterior referencia, así que cualquiera podría pensar que hablaba de nuevo en términos históricos: era difícil en 1863 y es difícil en 2022 y no hay una manera de contrarrestar esa táctica o al menos yo no la conozco. Eso sería la interpretación normal, pero no es la que dio cierta prensa española ni mucho menos sus aficionados.

Inmediatamente, se dio por hecho que Guardiola había dicho que el juego del Atleti era "prehistórico". A quien se le intentaba explicar lo de los tres párrafos anteriores, solía contestar: "Ya, ya, seguro, Guardiola no da puntada sin hilo". Se partía de una concepción de un Guardiola odioso, malévolo, despectivo y categórico para, a partir de ahí, interpretar sus palabras. Tan lejos llegó el dislate que Simeone lo hizo suyo y lo hizo suyo también Cerezo. Para la historia, supongo, quedará así.

Tal vez por eso, Guardiola no estuvo tan dicharachero el pasado lunes con la prensa española, aunque tampoco lo estuvo con la inglesa. Tal vez por eso o porque la tensión de unas semifinales de Champions puede bloquear a cualquiera. Un poco de todo, supongo. Los medios, por supuesto, se quejaron en una especie de "quién se creerá este". Es curioso, porque a Guardiola se le acusa de altivo, pero siempre desde una altivez aún mayor, desde el desprecio absoluto: "Este se cree que mea colonia". Es decir, el crítico de Guardiola, desde su atalaya, lo que realmente intenta es poner al técnico de Santpedor "en su sitio". Y cada vez que Guardiola dice: "Sí, soy consciente de cuál es mi sitio, soy consciente de que se puede jugar de otras maneras, soy consciente de que no he inventado nada", con el mismo desprecio se le llama cínico.

La guinda al pastel fue la lacónica entrevista con Ricardo Sierra ante las cámaras de Movistar Plus. Ha ardido Troya con esa entrevista. Luego, uno la ve, y es verdad que Guardiola no se quiere mojar, pero no es maleducado, no es arrogante, no hay nada en contra del periodista ni del medio. Poco antes, había dado una para la televisión inglesa casi idéntica. De entrada, el primer problema es la manía que tenemos determinados periodistas en hacer preguntas que ya casi incluyen la respuesta: es difícil que el entrevistado se extienda. Lo he vivido demasiadas veces.

Aparte, es probable que Guardiola siguiera cabreado por lo del Atleti y es seguro que estaría mentalmente agotado tras un partido así y con muchas ganas de analizar cuanto antes lo que había pasado con su equipo técnico. En cualquier caso, insisto, sonríe de vez en cuando, contesta lo que puede y espera pacientemente a que eso acabe cuanto antes y se pueda volver al vestuario. Es un trabajo, y a veces trabajamos con más entusiasmo y a veces con menos. El asunto es ir ahí, cumplir y no ser grosero.

No valió, por supuesto. El propio Sierra se tomaba a broma la entrevista en Twitter... pero con un poco de mala leche, de azuzar a las fieras. "Tengo que prepararme más preguntas", decía el excelente reportero de Canal Plus, obviando que, si tu interrogado no está por la labor, pues no está por la labor y no tiene por qué estarlo. Criticar todo lo que hace Guardiola, por exceso o por defecto, es algo ya inevitable. Los que le odian pensarán que se lo ha ganado y los que le ven como un entrenador, sin más, pues ni siquiera entrarán en polémicas absurdas de este tipo. Lo que queda es el partidazo de los dos equipos y no los demonios personales de cada uno. O así debería ser, al menos.

Vídeo | Guardiola: "¿Arisco? Ustedes preguntan y yo respondo..."

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