Las peores lluvias de Pakistán evidencian la desigualdad climática

Este país del sudeste asiático está entre los 10 más vulnerables a los climas extremos, a pesar de emitir menos del 1% de los gases de efecto invernadero. Además, antes de las lluvias monzónicas que comenzaron en junio de 2022, padecieron la peor ola de calor de su historia.

Un tercio de Pakistán quedó bajo el agua. Así de fuertes fueron las lluvias monzónicas que comenzaron en junio y que muestran, una vez más, los extremos del clima. Y es que, si bien los monzones son un evento que ocurre cada año, en 2022 dejaron desastres que ni siquiera se pueden igualar con las lluvias de 2010, las peores hasta ahora.

Lo paradójico es que las inundaciones llegaron luego de la ola de calor de marzo y abril, que fueron los meses más calurosos de la historia reciente. Al punto que entre las provincias de Sind y Punyab (las más afectadas por la sequía) hay una disputa en la que se acusan mutuamente de robarse el agua. Y en Karachi, capital de Sind y la ciudad más grande del país, hay una mafia que roba agua de consumo de habitantes y se la vende a las industrias, según los medios locales.

Tanto las inundaciones como la temporada de calor afectaron a la seguridad alimentaria de Pakistán, al punto que los organismos internacionales le pidieron a India que levantara las restricciones para exportar insumos a su vecino y rival. De hecho, la ONU pidió a finales de agosto 160 millones de dólares para hacerle frente a los estragos del clima. Y aunque varios países como Estados Unidos y Reino Unido prometieron ayudas por 150 millones, hasta septiembre el sistema de la ONU solo había recibido 38,5 millones de dólares, según funcionarios de Naciones Unidas en Pakistán.

Este es un ejemplo de cómo los países desarrollados y los menos desarrollados enfrentan una desigualdad ante las consecuencias de la crisis climática. Pues aunque desde 1959, Pakistán ha emitido tan solo el 0,4% de los gases de efecto invernadero, fue el octavo más afectado por los climas extremos entre 2010 y 2019, según el Índice de Riesgo Climático Global de Germanwatch.

En México hacen un aprovechamiento total de la madera de los bosques

En Topia, en el estado mexicano de Durango, no desperdician ni las ramas de los árboles que talan. Además de la madera, la empresa Grupo Sezaric usa las ramas para proteger el suelo de la erosión y retener el agua en una región con constantes sequías. Con otros residuos, hace compost para la reforestación. Y además, en 2019, la fábrica se convirtió en la primera empresa forestal mexicana en ser totalmente autosuficiente energéticamente, gracias a una caldera de bioenergía que carbura con residuos de madera.

Nuestros periodistas Aurore Bayoud y Andrés Suárez fueron hasta allí, y evidenciaron uno de los casos por los que el 47% de la superficie forestal certificada del país están bajo estándares internacionales del Forest Stewardship Council, los cuales garantizan que se aprovecha la madera sin dañar el bosque.