Pensionistas y feministas, la 'primavera caliente' de Rajoy

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras su intervención durante la sesión plenaria del Congreso. EFE

Si los pensionistas han armado el taco saliendo a la calle para protestar por la pírrica subida del 0,25% de sus pensiones. Y si las mujeres le pintaron la cara al Gobierno el pasado 8-M hasta el punto de que cambiaran de discurso y hasta el propio Rajoy se haya autoconsiderado un abanderado de la causa… ¿Qué no pasaría si ambos colectivos -y quienes los apoyan- unieran fuerzas? Sí, en Moncloa ya están temblando. Porque la idea era la de desactivar ayer el tema de las jubilaciones, pero el cortafuegos no ha servido de nada. De hecho, ya se le está montando una primavera calentita al Gobierno. Al estilo 15-M. El punto de partida va a ser este sábado.

Se va a montar una movilización conjunta que, para tratar de perdurar en el tiempo y sin fisuras, discurrirá sin siglas, ni banderas. Incluso se han extremado las precauciones para funcionar sin la gestión de los partidos políticos. Y a la causa están invitados no sólo los pensionistas -que dieron una lección de pundonor y amor propio logrando incluso quebrantar el cordón policial que protegía el Congreso de los Diputados- y las feministas -que desbordaron cualquier previsión paralizando la vida laboral del país-, sino también los colectivos encabronados como aquellos que rabian por los recortes de en libertad de expresión, o la desigualdad social, entre otros. No hay que mirar la lista de enemigos que se ha granjeado el Gobierno con sus políticas de austeridad y recortes. El feminismo, además, quiere convertirse en un momento transversal, por lo que su presencia está justificada en cualquier causa.

Como hemos dicho, el Gobierno está intranquilo. Así lo demuestra el hecho de que hayan tratado de atajar el tema de las pensiones a mitad de partido, y que hayan virado su mensaje sobre la brecha salarial en 180º y en apenas unas semanas. Eso es porque han intuido que el caldo de cultivo es más que relevante.

Y a nada que la chispa que ha prendido en los últimos días se convierta en una llama que llegue con vida al aniversario del 15-M, la protesta social puede reaparecer tras años en los que la cantidad de recortes, corruptelas y desvergüenzas políticas de todos los partidos políticos han narcotizado a la sociedad. Hasta el punto de que nadie se queja de que el Ejecutivo gobierne de espaldas a la sociedad y no esté avanzando en medidas sociales como prueba el hecho de que el PP, de la mano de Ciudadanos en algunos casos y del Reglamento en otros, ha desdeñado 212 de las 220 proposiciones de ley que le ha presentado la oposición en la Cámara Baja.

Así para este sábado 17 de marzo los pensionistas planean una gran movilización al tiempo que la Plataforma No Somos Delito ha convocado la suya en varias ciudades españolas. Y una semana después está prevista la llegada de los 60 caminantes que, desde León, han salido a pie hacia Madrid para exigir una renta básica universal que no sean inferior a los 674 euros. Y no se descarta que haya más. La primavera se presenta caliente para el Gobierno.

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