El riesgo doble de la izquierda por ser laborable el 4-M

Asier Martiarena
·3 min de lectura
Un votante deposita su voto en una urna (AP Foto/Natacha Pisarenko)
Un votante deposita su voto en una urna (AP Foto/Natacha Pisarenko)

Que la derecha siempre acude a votar con disciplina feligresa es un mantra que lleva décadas repitiéndose en España, y que goza de predicamento porque los datos así lo sostienen. Y tres cuartos de lo mismo sucede con el hecho de que, por contra, la izquierda acostumbra a estar más desmovilizada. 

Pero el cóctel electoral del próximo 4 de mayo incluye un ingrediente extra que puede condicionar la participación. El 4 de mayo, día elegido para ir las urnas, será laborable.

¿A quién beneficia? ¿A quién perjudica? Teorías hay para todos los gustos. Desde que ayudará a la derecha porque la clase obrera tendrá más dificultades para ausentarse del trabajo e ir a votar. Hasta que contribuirá a la izquierda porque la última vez que se votó en Madrid en día laborable (1987), venció el PSOE que por aquel entonces lideraba Joaquín Leguina.

Todo esto ha despertado un encendido debate en las redes sociales, donde abundan mensajes que advierten de las presiones que los empresarios podrían ejercer sobre los trabajadores.

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¿Hay motivos para creerlo o no las hay? Antes de contestar sumemos otro dato. Correos ha anunciado la próxima contratación de 735 trabajadores para hacer frente al aluvión de demandas. Es decir, que ya han notado cómo se han multiplicado exponencialmente las solicitudes en su web. Eso incita a pensar que mucha gente no tiene claro que en sus lugares de trabajo sus superiores les vayan a permitir ausentarse fácilmente para ejercer su derecho al voto.

Esperen un minuto más antes de contestar. Introduzcamos otra variable. La campaña que alimenta las falsas sospechas sobre la limpieza del voto por correo. La periodista, y maestra, Carmela Ríos, lo expone perfectamente en su cuenta de twitter. Ríos explica la jugada en la que interactúan:

  1. Un influencer

  2. Supuestos medios de comunicación compartiendo titulares que después saltarán a los móviles

  3. Cuentas con apariencia de oficiales lanzando la consigna

  4. Decenas de cuentas reales y bots que repetirán después la desinformación para viralizarla ya tratar de hacerla creíble

Si se dan un paseo por los perfiles de Alfonso Ussía o Marcos de Quinto, por poner dos ejemplos, entenderán de qué se trata. Porque siempre son personas alineadas a la derecha. A la extrema derecha, generalmente. Lo hacen para tratar que el mensaje cale, deslegitimar una victoria del contrario y, si cuela, desincentivar a los votantes de izquierdas porque los de derechas, como apunta el mantra del primer párrafo, son muy disciplinados y no acostumbran a faltar a la cita con las urnas de manera presencial.

¿Y ahora, qué opinan? Si alguien tiene una duda, que se apunte como interventor. El voto por correo en España se recibe el día de la votación, en sobres cerrados, que se abren al cierre de los colegios electorales y con los interventores y miembros de cada mesa electoral contabilizándolos de uno en uno. Es decir, que cualquier acusación de fraude es falsa.

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¿Dónde hemos visto antes? Efectivamente, en Estados Unidos. ¿Y qué ocurrió cuando Donald Trump perdió los comicios? Se tildó el proceso electoral de fraude, se instó a no aceptarlo y se instigó a perpetrar un intento de golpe de Estado de la derecha.

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