La película española preciosa que usa la nostalgia con un propósito muy noble

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La nostalgia inunda nuestros día y el cine español no iba a ser menos en sumarse a esta moda. Surge así una película como Live is Life, producción dirigida por Dani de la Torre (La Unidad) y escrita por Albert Espinosa (Pulseras rojas) que, mediante una idea similar a la de clásicos de los 80 como Cuenta conmigo, trae a nuestra cinematografía un viaje a la Galicia de los años 80, con personajes, detalles y escenarios que supondrán todo un salto en el tiempo para los que vivieron aquella década y disfrutaron de hermosos veranos con sus pandillas de amigos. Sin embargo, está lejos de ser un producto apoyado exclusivamente por este sentimiento nostálgico. Y es que la idea de Live is Life es usar la nostalgia como mero reclamo comercial para trasladar al público un propósito muy noble.

Fotograma de la película 'Live is Life' (Foto: Manu Suarez/Warner Bros)
Fotograma de la película 'Live is Life' (Foto: Manu Suarez/Warner Bros)

Como decía, la estructura de Live is Life sigue la estela de cintas como Cuenta conmigo, aquella adaptación de Stephen King dirigida por Rob Reiner en 1986 sobre la aventura de cuatro amigos en busca del cuerpo de un joven desaparecido, un viaje que les hacía salir de su zona confort y que se erigía como una emotiva alegoría del paso a la edad adulta. Y se podría decir que Live is Life funciona exactamente de la misma forma, con un grupo de jóvenes que ve cómo aquellos idílicos y divertidos veranos que solían pasar juntos empiezan adquirir otros tintes ante las durezas que trae consigo la vida.

Sin embargo, más allá de quedarse en la mera referencia nostálgica y hablar de la misma temática que Cuenta conmigo, la cinta trata de profundizar en este punto dramático para hablar del cáncer, la pérdida de un ser querido y la dificultad de afrontarlo en estas primeras etapas de la vida. Y lo hace con una emotividad y un tacto tan cuidado que da como resultado una cinta entrañable con la que es imposible no salir de la sala con alguna lágrima en los ojos o una pequeña sonrisa en la boca.

Todos los que conozcan la obra literaria de Albert Espinosa o hayan visto alguno de sus trabajos en cine o televisión conocerán de sobra su estilo. Basándose en la experiencia que vivió con el cáncer en su adolescencia, siempre intenta plasmar la dureza de afrontar estos duros golpes desde una perspectiva motivacional, jugando con el drama y la emoción y reincidiendo en la personalidad joven, luchadora e incluso divertida de sus protagonistas. Y Live is Life vuelve a apoyarse en eso, en mostrar a unos adolescentes rebosantes de vida y con ganas de comerse el mundo que, pese a tener que luchar con cosas que se escapan de su control, se muestran incansables y dispuestos a hacer todo lo posible para salir adelante.

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Esto queda reflejado en su trama, una escapada para hacerse con una flor supuestamente mágica que, según cuenta una leyenda, si se toma en la noche de San Juan puede hacer que sanen todos los males. Lo hacen con la intención de poder sacar del coma a uno de sus padres o para curar el cáncer de uno de los miembros de esa cuadrilla de amigos. Y aún sabiendo las posibilidades casi nulas de que esa leyenda sea cierta, la fuerza por mantener esa vida inocente y feliz y el deseo de seguir viviendo esos idílicos veranos juntos les hace creer fuertemente en su propósito y aventurarse a esta odisea imposible. Y es que al final, la vida sigue su curso, trae duros golpes y poco puede hacerse. Aunque siempre es bueno aferrarse a la esperanza y tratar de ver las cosas desde la mejor perspectiva posible. E historias como esta son sin duda una gran ayuda.

Por eso creo que usar aquí la nostalgia para trasladar este mensaje al público es un objetivo muy noble, especialmente cuando esta se utilizar para generar más conexión hacia el relato. Por cuestión de edad sus referencias a la España de los 80 me son algo ajenas, pero no puedo negar que están diseñadas de forma sobresaliente para conseguir enganchar a los más nostálgicos y lograr sacarles una sonrisa. Creo que Live is Life representa muy bien el ambiente de pueblo rural de entonces, las experiencias y fechorías que muchos habrán vivido con sus cuadrillas de amigos e incluso se adentra a mostrar con mucho esmero ese lado quinqui que había por entonces.

Fotograma de la película 'Live is Life' (Foto: Manu Suarez/Warner Bros)
Fotograma de la película 'Live is Life' (Foto: Manu Suarez/Warner Bros)

La película también tiene sus problemas, como el apoyarse en exceso en resaltar la belleza de los paisajes gallegos con un uso exagerado de los planos generales y travellings aéreos. Y creo que esto es un error, porque aunque a nivel cinematográfico la haga lucir increíblemente bien en pantalla, creo que esta historia requería de más intimidad y cercanía en sus protagonistas. Además de que a ratos te hace pensar estar viendo una anuncio turístico. Aunque no es ningún problema grave, puesto que el relato tiene fuerza por sí solo y es suficiente para hacerte conectar de lleno con la película y su tan admirable temática.

Y es que al final, lo que más valoras en este tipo de historias es su capacidad de emocionarte, de hacerte reflexionar sobre la vida, de ayudarte a ver las cosas desde una perspectiva esperanzadora y de conseguir que salgas del cine maravillado, con la emoción en el rostro y con alguna que otra lágrima derramada. Y Live is Life lo consigue con creces.

'Live is Life' se puede ver en cines desde el viernes 3 de junio.

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