Pedro Sánchez no pagará a Podemos el precio de la paz hasta septiembre

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Pedro Sánchez (d) coincidió ayer con las miniestras de Podemos Ione Belarra e Irene Montero. (Photo By Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images)
Pedro Sánchez (d) coincidió ayer con las miniestras de Podemos Ione Belarra e Irene Montero. (Photo By Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images)

Ningún pacto a dos, o más, bandas en política sale gratis. Menos aún si, para ello, una de las partes tiene que incumplir de alguna manera su texto fundacional. Por eso cada vez que escuchen a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, garantizar la unidad del Ejecutivo de coalición, o cada vez que la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, ponga en duda que las políticas unilaterales del PSOE pueden precipitar el divorcio con Unidas Podemos, sepan que detrás hay alguna contrapartida. Más o menos evidente, pero la hay.

Es lo mismo que sucede en Castilla y León, cada vez que una postura del vicepresidente de la Junta, Juan Antonio García-Gallardo (Vox) hace arquear las cejas al presidente, Alfonso Fernández Mañueco (PP). Que luego todo se negocia.

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Esta semana el foco está puesto en el aumento del presupuesto de Defensa en 1.000 millones de euros extra que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha oficializado para avanzar en sus compromisos adquiridos en la cumbre de la OTAN. Una escalada del gasto militar que horroriza a Unidas Podemos. Más aún tras el secretismo con el que el PSOE ha maniobrado con su socio.

Se han escuchado palabras gruesas de políticos de la formación morada. Incluso algunos ministros han dicho que, incluso, votarán en contra de la medida. Pero lo cierto es que Sánchez ya sabe cómo hacer que la sangre no llegue al río: La Ley de Vivienda y la conocida como ley mordaza.

  • La primera lleva meses encallada por los choques entre ambas partes por, entre otros, los límites al alquiler.

  • Y la segunda, más de lo mismo, ya que Unidas Podemos reclama su derogación en lugar de aplicar una leve reforma.

Pero las dos están en tramitación. Del mismo modo que lo están la reforma exprés del Poder Judicial y la Ley de Memoria Democrática. Aunque el PSOE ha impulsado ambas de forma que puedan incluirse la semana que viene en el mismo Pleno que el debate sobre el estado de la nación.

Vamos, que el PSOE podría haber hecho lo mismo con las cuatro, agilizar los mecanismos para aprobarlas este mes de julio. Sánchez, sin embargo, ha priorizado dos de ellas dejando las contrapartidas a Podemos encima de la mesa hasta que en septiembre dé comienzo un nuevo curso político. A modo de fianza para intentar garantizarse un verano relativamente tranquilo en la coalición.

En vídeo | Podemos quiere evaluar el pacto de coalición antes del debate de la nación

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