Pedro Sánchez se abona a la épica y a gobernar con "una flor en el culo"

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El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, celebró con las vicepresidentas Nadia Calviño (c) y Yolanda Díaz (d) la victoria en el match ball de la reforma laboral. (Photo By Alejandro Martinez Velez/Europa Press via Getty Images)
El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, celebró con las vicepresidentas Nadia Calviño (c) y Yolanda Díaz (d) la victoria en el match ball de la reforma laboral. (Photo By Alejandro Martinez Velez/Europa Press via Getty Images)

La "excepción ibérica" para que España y Portugal formen una suerte de "isla energética" capacitada dentro de la Unión Europea para limitar el precio de la energía, permitió a Pedro Sánchez una salida airosa a la crisis desatada en España por la carestía de los combustibles, el gas y la electricidad tras la invasión rusa de Ucrania. Fue un acuerdo de última hora, para el que el presidente del Gobierno tuvo, incluso, que escenificar su malestar abandonando temporalmente la reunión que los jefes de Estado mantuvieron el viernes en Bruselas. Un órdago que salió bien. Un triple encestado sobre la bocina cuando peor pintaban las cosas con una huelga de transportistas enquistada, la flota amarrada a puerto y las primeras imágenes de desabastecimiento amenazando con contagiarse. La pelota entró y Sánchez, gran aficionado al baloncesto, logró una sufrida victoria cuando apenas le quedaba tiempo.

La gesta se celebró el viernes a lo grande por la expedición española. Y permite al Gobierno encarrilar su plan anticrisis. Pero no hay margen para fiestas. Porque la situación del Gobierno sigue siendo delicada y Sánchez acaba de gastar otra vida más demostrando que se ha abonado a las victorias sobre la bocina. O, como define el PP al presidente del Gobierno, "Sánchez tiene flor en el culo".

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Porque no hace ni mes y medio que Sánchez salvó otro match-ball. En esta ocasión por la votación de la reforma laboral. De haberla perdido, es más que probable que la vicepresidenta de Trabajo, Yolanda Díaz, hubiera dimitido. Pero Sánchez salvó una importante crisis gracias a que el diputado Casero se equivocó al votar desde su casa.

¿Y recuerdan la convalidación del decreto ley de gestión de los fondos europeos? Fue en enero de 2021. Y en aquella ocasión fueron los votos de Vox y Bildu los que permitieron esquivar el voto en contra de PP y Ciudadanos ante la atentísima mirada de Europa para ver si extendía el millonario cheque de las ayudas europeas.

Algo similar sucedió con la formación de Gobierno un año antes. Consumada la repetición electoral por la falta de acuerdo, el bloque de la izquierda veía menguadas sus fuerzas tras el crecimiento de Vox y la recuperación parcial del PP. El hundimiento de Albert Rivera invalidaba a Ciudadanos como palanca de presión, pero Sánchez acabó firmando un pacto de Gobierno con Pablo Iglesias para el primer Ejecutivo de coalición de la historia reciente. Aunque aquí también hubo suspense y hubo que esperar a la segunda votación para que la investidura más ajustada de la democracia saliera adelante.

Resistir hasta el último minuto para voltear la situación empieza a no sorprender demasiado. De hecho, Pedro Sánchez ya adelantó en 2019 cómo se las gasta titulando su libro como 'Manual de resistencia'. Pero cuesta trabajo pensar que alguien pueda prolongar una racha así durante mucho tiempo y que en una de estas la moneda no caiga del lado de la cruz.

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